Memorias de un porteño

Víctor Gil Castañeda

Novena parte

Con esta misma obra la Compañía asistió al Festival Internacional Cervantino. Por la versatilidad de su vestuario fue invitada para inaugurar el Desfile Artístico de Bienvenida, en la ciudad de Guanajuato. Regocijo y gratitud con los artistas de todo el mundo. La ciudad mostraba su ebullición en medio de los festejos; calentamiento emocional previo a las escenificaciones del programa general. Identificación con la gente, promoción del grupo y la universidad. El encanto del teatro regresaba a Colima bajo la pluma de Quevedo.

(VII)

“Insisto. El trabajo del actor no debemos verlo como actividad del “sufrido”, aunque su desempeño ha sido relegado en  relación  a otras áreas artísticas. Tal parece que se da en una forma histórica, porque aún en las comunidades más aisladas veremos cómo se dan los pintores y los músicos, pero no se da el teatro. Coincido en la versión de algunos colegas, quienes dicen que el arte más difícil de  levantar es el de carácter colectivo o interés común. Quiero pensar que esta sería la principal dificultad para acrecentar la existencia de grupos teatrales en Colima”.

Sí. Es la voz de Gilberto Moreno, quien no abandona el insistente acercamiento con la grabadora.

El teatro es comunitario, un hecho donde estamos involucradas muchas personas. Es lo que representa un trabajo diferente al de otras áreas artísticas. Mientras que un escritor tiene la posibilidad de sentarse a escribir en la hora que lo desee, o cuando se “inspire” como dicen…mientras eso pasa con él, al actor no puede permitírsele este detalle, porque debe desarrollar su hecho creativo a partir de una comunidad. A partir de un núcleo de gente interesada en el mismo trabajo.

Por eso, podemos hablar de relegamiento, más por dificultad integrativa que por situaciones personales o financieras. No se trata de decir cuál es el trabajo más valioso, si el de un actor o el de un escritor. No se trata de esto. Simplemente, ser un sujeto creativo, ya es difícil para cualquiera. Por lo que hablar de estética en el teatro, es hablar primero de un núcleo de personas con intereses comunes; ya que el actor depende de un tramoyista, de un técnico, de otro actor… y de un público.

Un escritor puede imprimir su obra aunque no tenga en ese momento público lector. Con el actor ello sería falso. Ocupamos de un público, a determinada hora, para que se dé el fenómeno artístico que sin estos elementos, todo sería imposible. El pintor puede echar brochazos a la hora que quiera, exponer en una galería y que la gente vaya a ver su obra en los horarios establecidos por la misma institución. El actor tiene una cita a las ocho de la noche, y debe existir público para que se dé el hecho artístico, porque si no es así, nada ocurre.

Sigo pensando en la problemática para que se presente el trabajo artístico de conjunto. Por ejemplo en las comunidades, cualquiera que sea su ubicación, lo último que se da es la formación de grandes ballets o grupos sinfónicos. No tenemos grupos de música clásica, mientras tanto conocemos de manera personal a magníficos chelistas y violinistas… ¿por qué no se da aún el fenómeno de una orquesta sinfónica,teniendo en Colima a un estudioso de la música  con presentaciones a nivel mundial, como Arturo Ochoa Carrillo?… Porque es un fenómeno común en que tienen que coincidir criterios, conceptos estéticos  y monetarios, que hacen aún más difícil esta labor.

Hay quienes dicen que el verdadero desarrollo artístico y cultural de una comunidad existe cuando se dan los movimientos colectivos o de carácter grupal, en el terreno del arte.

“Como podemos apreciar, esto hace más difícil nuestra labor como actores o miembros de un grupo teatral…”

(VIII)

Entusiasmados por el éxito de El Buscón, la Compañía se dio a la tarea de emprender un estupendo montaje, inspirados en un texto de Vicente Leñero. Hablamos de:Los Albañiles, una obra que ha sido adaptada también para novela y cine,  con buena respuesta de los espectadores mexicanos. El estreno fue resaltado por la presencia del autor, quien ofreció en aquel entonces una charla sobre periodismo y literatura en la Facultad de Letras y Comunicación.

Calificado como un montaje “hiperrealista”, por el arquitecto Gonzalo Villa Chávez (+), la obra tuvo las críticas favorables que nos hacen pensar en la mejor etapa de este grupo universitario, pues con bastante anticipación lo habían mostrado con el  estreno de:La rosa de oro,una farsa escrita por el dramaturgo Carlos Olmos,  que traslada a los espectadores a los rincones de una provincia, donde un poeta laureado se codea con gobernadores y prostitutas  para disfrutar de los placeres efímeros que nos brinda la vida. Una obra con sabrosos desnudos, o intentos semiocultos, que hicieron escribir a una dama del periodismo eventual como obra perfectamente morbosa, donde los actores y el director habían ganado su boleto para vivir en los infiernos, degradando moralmente a unos jovencitos que nada tenían que ver con sus perversiones seudoartísticas. A la gente no le importó este comentario y recibió con júbilo el montaje. El foro universitario registró buenas entradas y se recaudaron algunos miles de pesos por este concepto.

“Después de este tiempo varios integrantes renunciaron a la Compañía –cuenta Gerardo–, lo que hizo resquebrajarse el proyecto teatral, resintiendo su ausencia. Esta fue una etapa difícil para la gran labor que se venía realizando. Tuvimos que empezar de nuevo, prácticamente de nada, volver a reunir gente, capacitarlos, motivarlos en el trabajo artístico.

La crisis económica fue algo que afectó seriamente los intereses del grupo, pues todos los jóvenes tuvieron que trabajar para participar en los gastos del hogar, ya que la mayoría de nuestros integrantes eran estudiantes. La familia prefería que sus hijos trabajaran y estudiaran para que los gastos se sintieran menos.

Por estas razones ha sido muy difícil sostener la Compañía. Ha sido un periodo de altibajos, además que en este nivel requerimos gente con vocación y tiempo. Un problema que desde 1986 nos afecta seriamente. Sin embargo, el trabajo se ha sostenido con los apoyos de la universidad, a través de becas, presupuestos para montajes, que a veces resultan modestos, pero suficientes para continuar nuestra labor”.

Continuará…

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