“En la Mira”, por René Montes de Oca*

Sigue la violencia; ya no impacta el apoyo castrense

Los actos de violencia se siguen dando profusamente en nuestra entidad. Lamentablemente ahora se percibe además un incremento notable de feminicidios y hasta hechos de sangre entre menores de edad. La delincuencia ya no respeta ni las zonas urbanas, son muchos los crímenes que se cometen al interior de los domicilios de las víctimas. Se han dado casos que asesinan al hijo a los pies de su madre o el marido muere en brazos de su cónyuge, en presencia de sus hijos menores.

Hace días a un pobre sujeto lo acribillaron cuando se encontraba alimentándose en compañía de su familia. En fin, lo que hace poco todavía se consideraba un clima de violencia, ahora es catalogado como una verdadera barbarie protagonizada por gente sin escrúpulos, que no tienen control ni autoridad que frene sus instintos sanguinarios.

Cuando se anunció que nuevamente tendríamos apoyo castrense para combatir la violencia en Colima, la sociedad abrigó la esperanza de que regresaría la tranquilidad a nuestro territorio. Con la experiencia de la primera ocasión en la cual con un breve operativo, los militares dejaron un agradable sabor de boca a la gente que amamos la paz social.

Se creyó que ahora, en esta segunda incursión a nuestra entidad, definitivamente se exterminaría el problema, mas no fue así. Desde un principio se mostró la ausencia de aquel ímpetu que la milicia aplicó la vez anterior. La supuesta campaña contra la delincuencia ha sido tibia y hasta perdida en la opacidad.

Pudiéramos pensar que por estrategia militar, ahora las cosas se manejarían con sigilo, porque no hemos tenido información oportuna ni resultados halagadores. Es más, siendo sincero, confieso mi ignorancia al respecto, a lo mejor ya se retiraron los apoyos militares y ni siquiera me he dado cuenta. De ser así, considero natural que el crimen siga con manos libres en nuestro estado.

Siguen siendo Manzanillo y Tecomán los focos rojos de violencia en Colima. Los ensabanado se siguen dando, los cuerpos de féminas abandonados en estado de putrefacción, la promiscuidad delictiva es sorprendente y hasta macabra.

Tecomán tiene la influencia cercana de Michoacán. La zona más agresiva del vecino estado colinda con el nuestro, prácticamente nuestra costa es salida natural de maleantes acicateados por las autoridades purépechas. Mientras que Manzanillo es un puerto con muchísimo movimiento, lugar estratégico para el trabajo ilegal. El puerto crece y no así su seguridad, de ahí que el pillaje abunde por todos lados. Son varios los contenedores que cotidianamente desaparecen. Pero nos causó admiración el reciente ataque de un comando armado al patio de contenedores de una empresa aduanera, llevándose con lujo de darse su tiempo a placer, una cantidad millonaria de mercancía contenerizada.

*Analista político y maestro rural jubilado.

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