¿Cómo hacer posible lo imposible?


“Escuchando al corazón”, columna de Rocío Martínez Preciado

Es sólo una palabra lanzada por personas que no desean experimentar: El gran poder que tienen en su interior y poder lograr convertir lo imposible en posible.

Muchas de las veces uno mismo se deja llevar por el miedo, la inseguridad personal, etc., que lo único que hacen es bloquearnos y no dejarnos sentir y percibir ese hermoso corazón que palpita dentro de nosotros diciendo: “Sólo se vive una vez y no quiero perder ni un minuto de mi vida”.

A mis hijos Cristhian, Montserrat y Rocío, en lo personal les digo: “Nunca digan no se puede”, traten de conseguir y lograr sus sueños y metas. Ustedes son los dueños de su propia nariz, no culpen a nadie ni a nada. “Adelante, la vida es para vivirla”, no para vivirla muerto en vida.

Tuve una bella experiencia con una amiga que radica en Canadá, se llama Paulette, la conocí hace tres años en Playa del Carmen, Quintana Roo, me encontraba sentada en una palapa junto al mar y a la izquierda mía estaba Johana, canadiense también pero hablaba español. A mi derecha estaba Paulette, y yo platicaba con Johana sobre México y nuestras bellas costumbres, cuando observo que Paulette tenía un tatuaje en su brazo que decía Hugo, y en su espalda otro con la figura del Principito, pensé: Quizá debe ser el nombre de alguien que perdió. Yo le dije: –¡Qué lindo tu tatuaje!, refiriéndome al del Principito, y ella lógico no me entendió nada de lo que yo hablé. Entonces Johana le explica mi conversación y le platica sobre mi misión de Los Planes de Alonso AC y también que perdí un hijo.

Paulette, con sus ojos de un color azul bello como el mar, me mira, extiende sus brazos y me da un fuerte abrazo. Johana, nuestra intérprete, me hace saber que Paulette también perdió a su hijo Hugo. Durante cinco días nos encontrábamos en la misma palapa, observábamos el mar, caminábamos en la playa, nadábamos, fue increíble cómo dos madres hablábamos diferentes idiomas pero el lenguaje de nuestros corazones era el mismo y un solo entendimiento: El dolor de la pérdida de nuestros hijos.

Pasaron tres años de no verla y sólo nos comunicábamos por correos electrónicos, hasta que un día me dijo: Rocío, estoy en México, en Ixtapa, vine con dos matrimonios amigos, ¡Ven a Ixtapa! Yo tenía mucho trabajo, la verdad mi economía no era buena para realizar el viaje, pero pensé, haré de lo imposible lo posible y conseguí descuentos, partí de viaje y llegué a encontrarme con ella y sus amigos.

Todos estaban asombrados de ver cómo no hablábamos ni una palabra en el mismo idioma y aun así éramos amigas. En el grupo se encontraba Lucía, linda señora que sabía español, nos apoyaba a traducir cuando estábamos con ella, pero Paulette y yo nos íbamos a otras playas, pues nuestras sonrisas eran nuestra mejor conversación.

Me despedí del grupo para regresar a Irapuato y les dije algo a Lucía, Richard, Mado, Santiago, Lisa y Paulette: estos días con ustedes me hicieron saber y entender que lo imposible se hizo posible, porque ni mis límites de no saber un idioma ni mis contratiempos por el viaje, me impidieron realizar un sueño volver a ver a mi amiga de Canadá. Deseo decirles que no necesité saber y entender un idioma, porque la luz de sus sonrisas y miradas se comunicaron perfectamente con mi corazón y me hicieron sentir feliz al convivir con ustedes, porque estuvimos hablando, un mismo idioma, el idioma del amor.

En mi vida, muchas veces he sentido que es imposible algo que deseo, ya sea un plan de vida, realizar una meta, como hacer un viaje con los niños al mar; recuerdo un día que Juanita, una señora que vive en México, su hijo Felipe enfermó de leucemia, por lo que lo llevamos al mar y me dice: Señora Rocío, le hablo porque vendo frituras y le reuní 500 pesos porque deseo que otros niños como Felipe conozcan el mar. ¡Wow! pensé, una señora que vende frituras, a la cual su esposo la abandonó, tiene a su hijo enfermo y me habla para decirme reunió dinero para otros niños. Ella hizo de lo imposible lo posible.

Podría compartir muchas historias como éstas en que pensamos que lo imposible nos limita, nos ata, cuando nosotros somos los únicos que nos atamos limitándonos y culpamos a otros.

Un día en el hospital, un hermoso niño de siete años que recibía su quimioterapia, al verlo pálido, triste y lastimado, me acerque a él y le dije: Hijo, en el Mundo hay personas que caminan descalzos sobre brazas calientes, sobre cristales, y no se queman ni se cortan, porque su mente manda a su cuerpo que no se lastimen. Así tú dile a tu cuerpo que vas a lograr que lo imposible se logre hacerlo posible. Vencerás el cáncer porque Dios y tú son uno mismo y todo saldrá bien.

Cuando muere tu esposo, eres viuda; cuando muere tu madre, eres huérfana; pero cuando muere tu hijo no existen palabras, es imposible entender ese dolor pero si te tomas de la mano de Dios, si en el silencio de tu corazón conversas con Él y le hablas de tu dolor, tu temor, quizá tu coraje, todos tus sentimientos se los pones en sus brazos que siempre tiene extendidos hacia ti.

Él hará que tú conviertas lo imposible en posible, dándote la paz a tu corazón y entendimiento a lo que la mente no puede comprender.

Amigo lector: Gracias por permitirme compartir y decirte que tú puedes lograr hacer de lo imposible lo posible, porque eres un ser maravilloso formado por Dios.

Bendiciones, Dios por delante.

 

*Presidenta de Los Planes de Alonso, Cel. 462 605 83 59, correo: rociomartinezpreciado@hotmail.com