Los 5 factores que estresan a los manzanillenses


Desde el Malecón

Víctor Manuel Martínez

Se dice que los peores males que atacan al ser humano en nuestros días no son el cáncer o el Sida, sino la depresión y el estrés crónicos, ya que éstos ocasionan muchas enfermedades e incluso llevan a las personas al suicidio, en casos extremos.

En Manzanillo no creo que haya estudios a profundidad al respecto, pero pienso que la situación no puede diferir mucho de lo que publican los profesionistas de la salud que está sucediendo en nuestro país y el resto del Mundo.

Aquí especialmente hay motivos suficientes para que haya mucha depresión y estrés, y es algo que doy por hecho y descontado, además que los síntomas son evidentes. ¿Cuáles serían las causas, y como combatir al estrés y la depresión? Aquí señalaré algunas causas aunque seguramente habrá muchas más:

1.- Las colonias de interés social chiquitas, amontonadas y sin privacidad. Hay muchas colonias nuevas en Manzanillo fuera del Centro Histórico, Tapeixtles, El Colomo, Salagua y Santiago, que presentan este problema de una forma muy aguda. Las casas pequeñas hacen que la persona se sienta encerrada, agobiada y limitada. Se dice que asfixian, y si a esto le agregamos que en Manzanillo tenemos la mayor parte del año un clima caluroso y húmedo, el problema se magnifica. En muchos de los casos, estamos hablando de domicilios muy, muy pequeños.

El hecho de estar amontonadas, hace que haya muchos problemas con los vecinos. Esto es un constante dolor de cabeza para muchas familias. Un problema adicional es que en muchos casos, las constructoras que hacen estas casas las edifican con materiales tan precarios, que se escucha todo lo que hacen las familias que viven tanto en la casa de la izquierda como de la derecha, e incluso, en algunos casos en que se trata de edificios, las de los pisos de arriba y abajo. Desde aquí ya no hay privacidad en las familias u ocupantes de una casa; pero también individualmente, cada integrante de una familia quiere tener su espacio, y en estos lugares, es imposible hallarlo. Estas casas, pues, enferman.

2.- Los ruidos a altos decibeles. El tráfico ha aumentado enormemente en Manzanillo, y aunque parece que nos acostumbramos, el cuerpo hace su deber y se crispa ante los sonidos de los motores de los carros, motos, tortones y tráileres, los cláxones, los pitidos del tren y de máquinas industriales.

Por ejemplo, el Puerto Interior, así como otras áreas industriales muy activas, afectan a varias colonias cercanas, donde todo el día están teniendo que escuchar todo tipo de rumores, algunos sordos y monótonos, y otros desquiciantes y atronadores. Esto me tocó presenciarlo cuando viví en el Sector 7 en San Pedrito, y sé que es similar en muchos otros asentamientos porteños.

3.- La falta de vegetación. Nuestra ciudad se está convirtiendo en la selva de concreto, hierro y asfalto; porque lo que es vegetación, casi no existe. La sola contemplación de la naturaleza relaja, pero andando en áreas urbanas alejadas del mar, y pensando en que ya no podemos contar con varias lagunas que antes alegraban nuestra visión, no tenemos áreas verdes, más que algunos pequeños remedos.

4.- La vida de prisa y las largas jornadas laborales son otro desencadenante. Antes solamente cuando íbamos a grandes ciudades, podíamos ver a la gente afanada, corriendo desesperados; hoy esto es una constante en nuestra ciudad. Las familias ya casi no se ven fuera de algunas pocas horas antes de dormir, porque trabajan el padre, la madre y los hijos, si es que ya no están en edad de estudiar.

5.- La situación económica. Sí, a esto de trabajar mucho, hay que añadir que se gana poco. Y la gente se cansa en demasía, y luego se da cuenta que el fruto de su abundante trabajo es escaso. No alcanza para cumplir compromisos. El estrés hace mella, y de ahí vienen los pleitos y las enfermedades, incluyendo los infartos fulminantes, cada vez más comunes. Entonces, hay que atacar estos problemas desde la raíz:

A.- Prohibiendo la construcción de casas habitación que no cuenten con ciertas especificaciones de espacio y materiales.

B.- Que se establezcan medidores industriales de límites máximos permitidos de decibeles en todas las áreas con vocación industrial, para, en caso de pasar de cierto nivel tolerable para el ser humano, imponer las multas que se establezcan.

C.- Arbolar más la ciudad, tanto para limpiar la contaminación ambiental, como para tener un entorno más amigable y saludable para sus habitantes.

D.- Hacer respetar los derechos laborales.

E.- Que se paguen salarios más justos y se den mayores apoyos a los emprendedores y al comercio a todo nivel.

Si se logra combatir con éxito el estrés y la depresión en nuestra ciudad, ¿qué obtendremos? Un Manzanillo lleno de personas relajadas, pacíficas, felices, creativas y seguras. Esta es una aspiración que el ser humano tiene en toda latitud, y no debemos conformarnos con menos.

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