Servicio público es limitado para los que no somos ladrones: Carlos Domínguez Ahedo


Ganar $40 mil pesos es poco en el mercado del profesionista

Carlos Valdez Ramírez

El servicio público es muy limitado para los que no somos ladrones; cuando se tiene una profesión y además eres bueno en lo que haces, debes ganar bien: 40 mil pesos es poco en el mercado del profesionista, pero puede ser mucho para la demás gente.

Así lo expresó en entrevista exclusiva para Editorial El Noticiero, el especialista en minas y energía, Carlos Domínguez Ahedo, quien tiene estudios de mecánico administrador. “Una cosa es lo que estudié y otra mi profesión, porque ahora que me jubilé me gradué de mi carrera profesional, porque mi carrera profesional empezó el día que me recibí”, comentó.

“La vida te lleva a donde te tiene que llevar –continuó-, independientemente para lo que hayas estudiado.”

El actual secretario de Fomento Económico relató que en un momento de su vida también se dedicó al servicio público, renunció a la empresa Hylsa para trabajar en el gobierno de Nuevo León, cuando fue el sexenio de Fernando Canales Clarión, “una historia muy similar fue con Ignacio Peralta, ambos personas muy conocidasy apreciadas a los que no les pude decir que no.”

En Nuevo León fue contralor del estado, después jefe de la oficina del gabinete y luego presidente del Partido Acción Nacional (tres años) durante este tiempo hizo amistad con Felipe Calderón Hinojosa, quien lo invitó a la Secretaría de Energía. “Cuando yo llegué él se fue, como resultado de su distanciamiento con Vicente Fox, entonces me nombraron director general de la Comisión Nacional de Ahorro de Energía”.

Habiendo salido del gobierno federal, en el 2006, cuando Ternium compró a Hylsa, siendo Felipe Cortés presidente de la empresa, le propusieron participar en la expansión de la minería en la misma firma donde había trabajado, aceptando dado que las condiciones eran muy favorables en términos profesionales.

Quiero que mis cenizas queden aquí

Con gran entusiasmo Domínguez Ahedo relató su estancia en Colima. “Llegué a Comala y pasé siete años felices, pensando que iba a estar poco tiempo, pero nos fuimos involucrando tanto, disfrutando tanto que entonces decidimos morirnos aquí”.

Aunque es mexiquense de nacimiento, Carlos Domínguez se siente colimense, al grado de señalar que: “Los colimenses nacemos donde se nos pega la gana y quiero que mis cenizas las tiren en el campo de golf de Las Hadas, porque mis dos pasiones son jugar golf y pescar.”

“Nuestro nivel de involucramiento (su esposa y él) con Colima es completo, me vine a vivir aquí como industrial y entonces conocí a Ignacio Peralta como secretario de Fomento Económico, con quien a pesar de nuestra diferencia de edad, empezamos a platicar muy seguido y pasarla muy bien, soñando proyectos; el tema de ese tiempo era la Regasificadora.”

Yo no tenía invitación para trabajar con él, pero después de que ganó la segunda elección, fui invitado a colaborar en Fomento Económico.

Un hombre de energía y hierro

De origen familiar poblano, Domínguez Ahedo tuvo vicisitudes durante su época de estudiante, se hizo experto en la industria energética y de la minería; fue pionero en la empresa Hylsa.

“Nací en la Ciudad de México, pero mi mamá y mi papá viven en la ciudad de Puebla, yo me considero poblano de origen, luego me vine a Colima ‘temporalmente’ y ya no me fui.

Tuve mi primer contacto con Colima en 1975, porque el grupo Alfa tenía una empresa llamada Casolar, quien compró Las Hadas, entonces yo trabajaba en Hylsa y venía de vacaciones a Las Hadas, venimos muchas veces”, destacó.

Su trayectoria en Hylsa estuvo rodeada de energía y de mineral de hierro, debido a sus estudios de  mecánico administrador.

Estudiante en una época difícil

“En Puebla estudié primaria y secundaria en colegios de formación Lasallista, fue una época muy difícil, eran los tiempos del 67, previo al movimiento estudiantil del 68 y la situación de la Universidad de Puebla era muy conflictiva, me vi forzado a buscar una beca y la obtuve en el Tecnológico de Monterrey, cuando no tenía más que un solo campus”, dijo.

Continuó relatando que se fue a estudiar a Monterrey, cuando en ese entonces se estaba construyendo la planta de Hylsa. “Para mí era un referente, yo quería trabajar ahí; después de graduado regresé a Puebla y empecé a destacarme, luego de cuatro o cinco años me invitaron a trabajar en Monterrey, aceptamos el reto mi esposa y yo, ya estaba casado, allí estuvimos más de treinta años.”

Para finalizar, comentó que en Monterrey, gracias a sus estudios y empeño pudo ascender bastante en la organización, aprendió mucho de la industria del acero, pero sobre todo de la reducción directa y del uso del mineral de hierro, convirtiéndolo en su especialidad.

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