“Vislumbres”, por Abelardo Ahumada

¡Hijos de Meade! ¡No tienen llenadero!

Hola, paisanos, ¿ya pagaron su último bimestre de luz?, ¿Acaban de comprar gas, o ya mero lo compran?

Su servidor se había prometido iniciar el año con el mejor de los ánimos pero resulta que este día (2 de enero) tuvo que pagar el gas y la luz, ¿y qué creen? Estos hijos de… nos volvieron a tiznar nuestras buenas intenciones porque no había aún concluido el 2017 cuando ya nos estaban aumentando la electricidad, y apenas inició el 2018 y nos salieron con que el gas doméstico subió también, de sopetón, 29 pesos, porque mientras todavía el día 31 de diciembre costaba $586, el primer día hábil del año ya costaba $615.60.

En cuanto a las tarifas de luz y su más reciente aumento, tengo aquí, a la mano, el historial de un medidor casero, con el que cabe muy bien la posibilidad de ilustrar el subión que dicha tarifa experimentó en el último bimestre del año, en comparación al resto de los demás.

Entiendo que no es muy fácil explicar esto sin tener a la vista un recibo, pero si usted, lector, se quiere tomar un minuto, y busca uno de los suyos, podrá observar (si es que no lo ha hecho ya), que debajo de una figurita parecida a un arcoíris, hay una leyenda impresa que vale la pena cotejar.

En los recibos de la CFE que yo tengo a la mano, hay varios de 2017 en que la mencionada leyenda dice: “Su consumo de energía está dentro del rango de consumo BAJO, que es menor a 450 KWh bimestrales”. Y, en el de septiembre-octubre, habiendo gastado hasta 417 KWh, esa familia tuvo que pagar $360. Pero en el recibo de noviembre-diciembre, la leyenda cambió y dice: “Su consumo de energía está dentro del rango de consumo MODERADO, que es mayor a los 350 KWs bimestrales”, y habiendo gastado sólo 392 KWh en este último bimestre tuvieron que pagar $539.

“¿Cómo es –se preguntan- que habiendo gastado 25 KWh menos que en el bimestre anterior, nos cobren casi 180 pesos más?”. En efecto, ¿cómo es que uno consumo que hasta el último día de octubre era descrito como bajo, a partir del 1 de noviembre haya sido considerado como moderado (ligeramente más alto), siendo realmente menor?

Revisando con más detalle esos mismos recibos, nos encontramos también con que, para hacernos creer que el Gobierno Federal es muy considerado con los consumidores, hay otra leyenda que en el caso del ejemplo dice: “Costo de producción $1,768… Aportación gubernamental $1,340”. ¿Lo creen ustedes también?

Cuando nos pusimos a calcular la diferencia entre ambas cifras, resulta que el consumidor tendría que pagar sólo $428, y así lo especifica también el recibo, pero ¿qué creen? Sobre de ello todavía hay que pagar el 16% de IVA y casi 43 pesos también del DAP. Que no es otra cosa más que nuestra aportación “voluntaria” para el pago del alumbrado público. ¡Hijos de Meade, no tienen llenadero!

El precandidato vendrá mañana

A propósito de lo hasta aquí se ha escrito es posible que algún lector se pregunte por qué les digo a estos señores de Pemex y la CFE “¡hijos de Meade!” La respuesta es sencilla: ¿Quién fue, a finales de 2016, el principal responsable de planear y ordenar los costos de los productos y los servicios del gobierno federal para el año fiscal 2017? ¡Le atinó usted! El secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña. Mismo quien ya ahora, en plan de pri-candidato a la Presidencia de la República, estará mañana jueves, 4 de enero, de visita en Colima, para reunirse con los dirigentes locales de los tres partidos que lo apoyan. Dando con ello arranque a la contienda que por casi todos los puestos de elección popular se desatará también en nuestro estado en el primer semestre del año.

El problema con este señor es que nos los pintan y describen como un funcionario fuera de serie, honesto a carta cabal, humilde, sencillo, que no tiene cola que le pisen. Pero, por otra parte, algunas de las flores que adornan su largo currículum lo describen como el mejor recaudador de impuestos de los últimos dos sexenios. Un recaudador, empero, que ha sido muy útil para enriquecer los bolsillos de los gobernantes, a costa de vaciar y llenar de agujeros los del pueblo trabajador y los de los pequeños y medianos empresarios que con enormes dificultades apenas la van pasando.

Y de tamaña complicidad es claro que no habrá ningún interlocutor que le reclame mañana.

Las coaliciones y los títulos que les pusieron

Aprovechando, pues, que ya entramos en materia, cabe hoy decir que de las tres alianzas electorales que para este año se armaron, la menos novedosa de todas es la que involucró al PRI, al Pvem y al Panal, porque ya la han venido ensayando desde varios procesos atrás, pero asimismo es la que tiene el nombre más feo, menos original y con menor arrastre, porque en vez de invocar por ejemplo un ideal, invoca el perfil de un individuo presuntamente apartidista y por eso mismo neutro, que no se ha comprometido con nada y con nadie. Y no por menos su coalición se nomina: “Meade Ciudadano por México”. Un feo título, para comenzar.

La coalición, por su parte, más desproporcionada de todas, es la que tiene por precandidato al ex senador Ricardo Anaya con su cara de chiquillo chiqueado y pelón, primero porque casi no es posible imaginar a los perredistas de viejo cuño votando por un candidato panista; segundo porque hubo otros panistas, como Locho Morán, que no hace mucho tiempo habían tronado en su contra y hasta renegaron de su partido, para formar parte de un Movimiento Ciudadano que, por más que quieran negar, también es otro partido y tiene como fundador a un ex gobernador priísta.

No obstante, lo anterior, esta coalición tiene un título mucho más atractivo que la del ciudadano Meade: “Por México al frente”.

De las tres coaliciones en contienda, la de AMLO, apoyado por Morena y el PT, es la que podría parecer más congruente, no nada más porque el PT ya ha tenido al tabasqueño como candidato, sino porque a nivel ideológico hay cierta comunión entre ambos partidos. Pero no deja de ser un parche en ella la aparición del Partido Encuentro Social, que durante la elección del 2015 fue contrario a Morena.

Pero si nos referimos al nombre con que finalmente la registraron, resulta que es el más atractivo de todos, no sólo porque llama a la suma de voluntades, sino porque propone un activismo comprometido del que puede depender un mejor futuro para todos, con el título de “Juntos Haremos Historia”.

Colateralmente, hubo ya un acto con el que AMLO planteó una diferencia: me refiero al hecho de que presentó, uno por uno (y una por una) a los mexicanos que, de ganar él la contienda, lo acompañarían en su gobierno como titulares de las secretarías de estado. Un gesto “muy buena onda”, frente al que hasta la fecha no han dicho (ni hecho) nada sus dos principales oponentes.

De Margarita Zavala y “El Bronco”, no tiene, por el momento, mucho caso hablar. Y esperaré, si se dan, las fechas de sus posibles registros.

De los prospectos para el senado en Colima

Hace unos pocos meses, cuando un joven colega y este redactor íbamos a participar en un desayuno con los diputados locales de Manzanillo y Tecomán, él tocó el tema de los políticos que se perfilaban con mayores posibilidades para ser postulados como candidatos a las senadurías, y yo le comenté un par de cosas: la primera, que fue don Benito Juárez, a quien le gustaba gobernar mediante “facultades extraordinarias” quien, sintiéndose en 1867, muy limitado para actuar por los integrantes de la Cámara de Diputados, decidió impulsar la institución del Senado para que contrarrestara de algún modo los abusos que los diputados estaban cometiendo en contra de la voluntad presidencial. Aunque no le tocó a él, sino a su sucesor, ver concretada esa propuesta.

Y mi segundo comentario fue sobre el origen, en Roma, del Senado como tal… Haciendo referencia de que el término senador viene del adjetivo latino senatus–senectus, que significa anciano. Y que, por analogía, en el Senado sólo participaban los hombres que tenían fama de ser los más sabios, lúcidos y honorables de todo el imperio. Haciendo honor asimismo al recuerdo de los Consejos de Ancianos de los pueblos primigenios. Grupos, Consejos, a los que por su gran experiencia solían acudir en busca de orientación los gobernantes en turno. Mientras que hoy, violando esos antiguos y acertadoscriterios, los partidos políticos en México postulan a muchachos imberbes, carentes de méritos, oficio y experiencia, como a jóvenes mujeres que, por más inteligentes que pudieran ser, carecen también del oficio y la sabiduría suficientes para orientar la república hacia buenos rumbos.

Y, si, en consecuencia con estas mismas ideas revisamos las cualidades y características de los últimos paisanos que han tenido la buena suerte de haberse convertido en senadores de la república, y los comparamos con quienes los antecedieron, ¿qué podríamos decir al respecto?

En su libro “Cuesta Arriba, Memorias de la Primera Gobernadora”, la maestra Griselda Álvarez confesó que, siendo ella sexagenaria, y habiendo desempeñado un cúmulo de importantes cargos públicos, cierto día se encontró frente a frente con Porfirio Muñoz Ledo, a la sazón presidente del PRI a nivel nacional, quien le dijo: “Griselda, ya estás madura para ser senadora”. Porque madurez, en efecto, en casi todos los sentidos, se requiere para ser un buen senador.

¿Son, o han sido suficientemente maduros todos los últimos paisanos que han sido senadores? ¿Son suficientemente maduros también (e inteligentes, preparados y sabios) todos los que a la fecha ya están en vías de convertirse en los próximos senadores?, ¿acaso no hay en toda nuestra entidad gente que sí dé esa talla?, o, ¿son ya la honradez, la probidad, el conocimiento y la experiencia cualidades innecesarias para ser senadores y desempeñar (y no sólo ocupar) diferentes cargos de elección popular?

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