124 años de la llegada de la familia Pirsch a Manzanillo


Segunda y última parte

LA FAMILIA PIRSCH MIRUS Y SUS DESCENDIENTES

Muchos de ellos tenían negocios en Manzanillo, relacionados con el puerto, pero los principales aquí eran Stoll & Pirsch. Stoll era muy querido, sobre todo porque su esposa, Julia Pain de Stoll, era muy altruista. Viviendo con ellos, Ernst trabó primero amistad y luego se enamoró de la señorita Rosa Mirus González, sobrina de los Stoll, por el lado de los Pain. Con la joven Mirus, con apellido de origen húngaro-rumano, de origen extranjero, pero nacida en Morelos, se casó poco tiempo después. Procrearon tres hijos: Ernesto, Rosa María y Ana Julia Pirsch Mirus. Ernst Pirsch, al igual que Stoll, no hablaba bien el español, pero hicieron mucho para el progreso del incipiente puerto a nivel internacional, sobre todo el primero, pues fue el que duró más tiempo al frente de la agencia, que llegó a consolidarse como una de las principales del Pacífico. Gracias a su prestigio, fue nombrado vicecónsul de Noruega y Alemania. Casi desde su llegada, debido a su gran capacidad, quedó al frente de la compañía, que cambió su razón social a Agencia Aduanal Ernesto Pirsch y Compañía. En su familia se siguieron conservando tradiciones germánicas, que se pasaron de generación a generación hasta nuestros días entre algunos de sus descendientes, como la de celebrar durante las navidades la tradición de “El Conejo de Pascua”. Recuerdan los integrantes de esta familia, como la señora Ana Julia Pirsch Mirus en esa fecha ponía a todos los niños del clan a que la ayudaran a decorar los famosos huevos, pintados con brillantes colores, para luego esconderlos, para que, llegado el momento, corrieran a buscarlos y luego se daban premios a quienes los hallaban. Fue una familia muy culta la Pirsch Mirus, en donde varios hablaban varios idiomas.

Al principio de la Segunda Guerra Mundial, el teatro de guerra se verificaba principalmente en Europa, con el expansionismo alemán emprendido por el gobierno nazi de Adolf Hitler, con el respaldo del fascismo italiano, del dictador Benito Mussolini. También empezaba en el Extremo Oriente el expansionismo del Imperio Japonés. Estados Unidos no había entrado en guerra, y sólo expresaba un tibio respaldo moral a Inglaterra y Francia, nación que pronto desapareció, al igual que muchas otras, ante el poderío militar teutón. La Unión Soviética por su parte, también se mantenía expectante, al margen. Por parte de México, nuestro gobierno fiel a su tradición, se mantenía neutral, y hay que decir que por ese tiempo en nuestro país existían muchas simpatías hacia Alemania, debido a que las atrocidades de Hitler todavía no eran conocidas por el público. Por ese tiempo, Ernst Pirsch seguía siendo el representante de los intereses alemanes en nuestro puerto. Aunque hay que decir que, por entonces, con tantos años en México desde tan joven, sin visitar su país natal, ya se sentía en cierto modo más mexicano que alemán. Al fin de cuentas, toda su familia había nacido aquí y era de nacionalidad mexicana. Finalmente, presionado por nuestro vecino del norte, México se vio precisado a declararle la guerra a las Potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón). Como consecuencia se mandó al Escuadrón 201 al Pacífico, para participar en maniobras conjuntas con los norteamericanos en contra de Japón.

Por ese tiempo, y sobre todo en los puertos, parte más vulnerable de un país, se empezó a hostigar molestamente a los ciudadanos japoneses, italianos y alemanes, inmigrantes que siempre habían sido muy queridos por la población. Para colmo de males, en noviembre de 1935 estalló un escándalo involucrando a japoneses y alemanes en un inmenso contrabando de armas, con destino al puerto de Manzanillo. Los agentes Kiso Tsurux, Sommer Herrman y Ernst Pirsch trajeron de la empresa California Arms Company, por medio de sus firmas comerciales, ametralladoras, rifles y municiones, por un total de 165 millones de dólares, que recogería en nuestros muelles el vapor Tokaoka Maru. Sin embargo, el barco nunca tocó costas mexicanas. Esta información está contenida en el libro “Los códigos ocultos del cardenismo”, de Raquel Sosa Elizaga. Al parecer, sólo fue un pretexto más para hostigar a los ciudadanos oriundos de países que en esos momentos estaban en guerra con los norteamericanos, ya que la empresa de aquel país involucrada en el asunto, no se vio perjudicada. Por medio de la Secretaría de Gobernación se concentró a la mayoría de los germanos, nipones e ítalos en las tres principales ciudades del país: Guadalajara, la Ciudad de México y Monterrey. Muchos de sus bienes les fueron confiscados, y también los Pirsch Mirus se vieron afectados por estas medidas, que afortunadamente fueron pasajeras. Al poco tiempo de que se le declarara la guerra a Alemania y Japón, el conflicto terminó.

Celebrando una tradicional pascua germánica en México.

Su hija mayor, Rosa María, conocida en Manzanillo como “La Chacha Pirsch”, se casó con el contador privado Luis García Castillo, guerrerense que se había ido con su familia a California, Estados Unidos, al estallar la Revolución Mexicana, y que años más tarde, fundó el Club de Pesca de Manzanillo, trajo a los primeros pescadores deportivos, organizó regatas hasta San Diego y trajo también al Almirante Dorsey, para convencerlo de que aquí se hiciera el torneo de pesca internacional de pesca de pez vela, que es el más antiguo del país en hacerse de manera interrumpida, ya que, antes del nuestro, había otro en Acapulco, el cual, sin embargo, no se ha efectuado de manera ininterrumpida. También promovió mucho a Manzanillo como delegado federal de turismo y tuvo la agencia aduanal Luis García Jr., así como la primera agencia de viajes aquí, la García, por medio de la cual trajo a la primera línea aérea comercial, de la cual fue gerente, la Gómez Méndez, que arribaban al viejo campo de aviación, frente a Las Hadas. Y en todo tuvo el apoyo incondicional de su esposa y su familia. De ese matrimonio, los García Pirsch, nacieron ocho hijos, Claudia Rosa, Yolanda Inés, Luis Ernesto, Carlos Roque, Adriana Eugenia, Ana Julia Martina, Ernesto Guillermo y Rosa María.

Luis Ernesto García Pirsch nació en Manzanillo, el 26 de diciembre de 1950. Se graduó como Licenciado en Turismo, egresado de la primera generación de la escuela de turismo de la Universidad de Guadalajara. Ocupó diversos cargos como coordinador de asesores del subsecretario de turismo a nivel federal, Lic. Oscar de La Torre Padilla; fue subdirector de la escuela superior de turismo del Instituto Politécnico Nacional; fue subsecretario de turismo del estado de Jalisco; participó en la expo-mexicana realizada en el World Trade Centrer de Nueva York; fue consultor especializado en el ramo turístico en diversos estados de la república, presidente fundador de  varias asociaciones de consultores especializados en la materia y catedrático de tiempo completo de la escuela superior de turismo. Carlos Roque Garcia Pirsch, nació el 17 de noviembre de 1952. Se graduó como Licenciado en Derecho de la Universidad de Colima, y ha ocupado diversos cargos públicos: inspector fiscal de mieles incristalizables de exportación de la SHCP; inspector del trabajo; procurador de la defensa del trabajo, adscrito a la junta de conciliación y arbitraje de Manzanillo, presidente de la junta de conciliación y arbitraje de Colima y delegado federal de la secretaría del trabajo y previsión social en el Estado de Colima. Ernesto Guillermo García Pirsch nació el 9 de noviembre de 1959, se graduó como licenciado en administración de empresas, y obtuvo el premio Peña Colorada como mejor estudiante de México. Es catedrático de la Universidad de Colima, y ocupó los siguientes cargos públicos: Contralor del ayuntamiento y tesorero municipal de Manzanillo; es actualmente empresario en el ramo de desarrollo humano.

La relación de esta familia con Alemania no se ha perdido, pues la comunicación estuvo todo el tiempo abierto por medio de cartas, y más recientemente a través del Internet. Además, los Pirsch Mirus han viajado en numerosas ocasiones a su Madre Patria.