*Se mantiene intacto desde hace 84 años que recibió última remodelación
*Uno de los dos hoteles que administró la legendaria Doña Anita Barragán
Los dos edificios más viejos que se mantienen en pie en Manzanillo, ambos datando del Siglo XIX, son el que fuera Hotel Ruiz o Manzanillo -actualmente oficinas de gobierno municipal a un costado del nuevo edificio de la Crom- y el Hotel Miramar.
Según la información que guarda el encargado de la administración del hotel, Eduardo Andrés Alcántara Rodríguez, este fue puesto en funcionamiento a principios del año de 1890, o sea, a finales del antepasado siglo, por lo que actualmente tiene una historia de 134 años.
El edificio original era una construcción de madera de roble, que se edificó sobre un peñón del cerro del Sector 4, y esta es la razón por la que, al haberse suscitado muchos fuertes terremotos a lo largo de los años en nuestra ciudad, el edificio, ya sea en su primera etapa de madera, o en su segunda de material, vibra y se mueve junto con el cerro en que está empotrado, pero no se ha visto mayormente afectado.
A principios de los años treinta, época de la Segunda Guerra Mundial en que nuestro puerto tuvo una época de bonanza, la señora Anita Barragán de Villegas adquirió este lugar de hospedaje en el centro de la ciudad, el cual administró a la par que su afamado Hotel Anita, en la playa de Santiago, uno de los primeros enfocados al turismo nacional e internacional de clase media alta y alta, mientras que el Miramar siguió siendo el hotel popular para clase media y baja.
Por el año de 1932 es que empezaron a florecer los hoteles en Manzanillo, tras la Ola Verde (maremoto) que se suscitó en el poblado costero de Cuyutlán, en ese entonces perteneciente a nuestro municipio, desastre natural que cambió el polo de desarrollo turístico de ese poblado, cercano a Armería, al puerto de Manzanillo.
Actualmente funciona el Hotel Miramar a un cincuenta por ciento de su capacidad, ya que se le va a hacer una reparación a la parte más antigua, pues hay que saber que hay una sección antigua y una más nueva.
Desde los años 1936 y 1937 que se le hizo la última remodelación al edificio, éste no se ha vuelto a tocar, aunque su parte más antigua por el momento no se está utilizando.
Del tiempo en que el edificio era de madera, solamente se conservan puertas, ventanales y barandales de roble. Las paredes de material de los años treinta son muy gruesas y las columnas de riel de ferrocarril continúan afianzado todo sobre el peñón del cerro.
El edificio cuenta con un total de cien habitaciones, pero solo hay actualmente cincuenta en uso. Algunas de ellas han sido ocupadas fuera de temporada alta vacacional por migrantes haitianos y de otras nacionalidades, algunos de los cuales van generalmente a la frontera norte.
El administrador actual del hotel es sobrino nieto de la señora Anita Barragán, heredando su familia el edificio.
En la planta baja tiene ocho locales comerciales y la entrada al hotel, donde en el primer piso está la recepción, y luego en el segundo nivel tiene un amplio salón con 140 metros cuadrados de extensión.
En el hotel se hospedó en los años cuarenta la bailarina española de flamenco más famosa del mundo, Carmen Amaya, quien también era actriz y cantante. También ocuparon sus habitaciones actores reconocidos de cine mexicano de los años setenta y ochenta, como Arturo Peniche.
Se recuerda que en la parte de debajo de este Hotel por muchas décadas funcionó la negociación que era conocida como La Tiendita del Pueblo, que era la tienda de los hermanos Manuelito y Pablito Lam, los cuales tenían un tercer hermano de nombre Alejandro.
Esta tienda abrió sus puertas en el año de 1892, o sea, tan solo dos años después de que el hotel comenzara a funcionar, y por algún tiempo Pablito Lam administró también el hotel.
Nos dice el actual administrador del centro de hospedaje que, al igual que sucedió con el caso del Hotel Ruiz, también se hablaba que existía un túnel que iba desde los muelles en la bahía hasta salir por la parte baja del hotel, por donde inmigrantes chinos ilegales entraban al país, amparados en este caso por la familia Lam.
Pero en el año de 1975, la Tienda Lam cerró sus puertas de manera definitiva, yéndose los tres hermanos del país; en el caso de Manuel, partió hacia la colonia portuguesa asiática de Macao; Pablo por su parte viajó a Hong Kong, por entonces colonia inglesa asiática; y el tercer hermano, Alejandro, emigró a San Francisco, California, en los Estados Unidos, en donde es bien sabido que hay una numerosa colonia china.
Al ser uno de los edificios más importantes y mejor construido que estaban en pie durante los años treinta, el Miramar en 1935 fue escogido para ser la sede de la reunión entre los afiliados a la CROM y la CTM, quienes se disputaban la estiba de la carga en los muelles, conflicto que atrajo la atención de la prensa a nivel nacional.
La reunión del 13 de noviembre de aquel año, sin embargo, no logró que se llegara a ningún acuerdo. Se sabe que hubo otras reuniones en el hotel por entonces, con idénticos resultados.
La señora Anita Barragán de Villegas, propietaria del hotel por muchos años, y responsable de su última remodelación y época dorada, fue muy reconocida en Manzanillo por su activismo y altruismo.
Junto a otros porteños del entonces, gestionó obras tan importantes para la ciudad como el Mercado Reforma, el Hospital Civil, el Panteón Municipal, el Club Rotario, la Asociación Hotelera y la Cruz Roja, logrando éxito en sus gestiones gracias, en parte, a su cercanía con el Presidente de la República, Gral. Lázaro Cárdenas, con quien mantenía una estrecha amistad.
Tras ciento treinta y cuatro años de historia, ahí sigue el Hotel Miramar viendo pasar la vida plácida, cálida, húmeda y salada en la ciudad y puerto de Manzanillo.
Actualmente, se sabe que este icónico hotel del Centro de Manzanillo, que es la segunda edificación más antigua que pervive en nuestro Manzanillo, está a la venta.