Nuevas generaciones de porteños han ido perdiendo respeto a nuestra bandera nacional
Lejanos días cuando paseantes del Playón participaban en honores públicos de la Armada
Hoy es un día muy especial para los mexicanos, ya que es el Día de la Bandera. Lamentablemente no se considera un día de asueto, y hasta hoy no entiendo el porqué. Incluso, poco a poco se le ha ido perdiendo en Manzanillo el respeto a uno de nuestros más importantes símbolos patrios, no sé si por lo cosmopolita, pues estamos acostumbrados a convivir y relacionarnos con gentes de muchas naciones, o porque hay mucho descontento, amargura y resentimiento con los malos gobiernos del pasado y no propiamente municipales, sino también estatales y municipales.
UN LEGADO DEL GRAL. CÁRDENAS
Nuestra bandera sirve para darnos identidad a los mexicanos, tanto en el extranjero como dentro de nuestra propia nación. Es un recordatorio también de que somos un país libre y soberano; privilegio que en otras partes de la tierra anhelan tener. Israel fue nación apenas desde 1948, exactamente un 14 de mayo, fecha en la que proclamó su independencia. Esto, por citar un ejemplo. Puerto Rico, en cambio, no es libre ni tiene soberanía, porque son un estado asociado de los Estados Unidos de América.
Pero, gracias a Dios, México sí es una nación libre y soberana, y Manzanillo es parte integral de ella, como un gran puerto nacional. El Día de la Bandera se empezó a celebrar en nuestro país a partir del 24 de febrero de 1934 de manera extraoficial, con motivo de festejar la finalización de la Guerra de Independencia en esa fecha en 1821, que se consumó del todo el 27 de septiembre de aquel año. Sin embargo, no fue sino hasta el 24 febrero de 1940 que se oficializó el Día de la Bandera a nivel nacional, promovido por el Tata Lázaro, mote por el que era conocido cariñosamente entre la población el Gral. Lázaro Cárdenas del Río, ex presidente de México, quien estuvo en ese puesto entre 1934 y 1940.
Nuestra bandera es considerada por los extranjeros como una de las más bonitas del mundo, por su sello al centro, que presenta un águila devorando una serpiente sobre un nopal. Cuenta con tres franjas de colores, verde, blanco y rojo, cuyo significado es: Verde, la esperanza; blanco, la unidad; y el rojo, la sangre derramada por nuestros héroes; colores que también oficializaron su significado el 16 de septiembre de 1968.
ASTA BANDERA EN LA JUÁREZ ONDEANDO EN LO MÁS ALTO
Es por eso que en este día, en la Plaza Juárez del Centro Histórico de Manzanillo vemos a toda asta nuestra monumental enseña patria, en honor, precisamente, a su día. Es triste y lamentable que ya muchos porteños tengan en poco a nuestra bandera, sin necesariamente pertenecer a los Testigos de Jehová, agrupación religiosa que es conocida por no guardar respeto por nuestros símbolos patrios.
¡Qué diferencia de aquellos tiempos -no tan lejanos, por cierto-, cuando nuestro lábaro patrio era muy respetado! Nos sentíamos orgullosos de ver ondear nuestra bandera, y hasta era considerado un honor ser parte de la escolta en las escuelas, cuando hacían honores en las plazas cívicas de los planteles cada lunes.
Nos enseñaban los maestros a permanecer calladitos durante la ceremonia, estar en posición de firmes, saludar cuando esta iba pasando por alrededor de la explanada escolar y cantar muy fuerte el himno nacional ¡Ah, qué bonito era aquello!
Fui educada de manera cristiana evangélica desde la cuna, y mis papás nos enseñaron a mis hermanos y a mí a respetar los símbolos patrios, e inclusive, cuando mi padre, Alfredo Flores Espejo, fue el pastor de la Primera Iglesia Bautista Bethel de Manzanillo, ubicada en Zaragoza y Guerrero en el Centro Histórico, allá por los años ochentas, instaló un astabandera donde se tenía una enseña nacional, para subirla y bajarla en los días correspondientes de acuerdo al calendario cívico nacional, como una manera de respeto y patriotismo.
HONORES PÚBLICOS Y SIN CACHUCHA
También recuerdo que cuando los porteños íbamos a pasear a El Playón, y los marinos invitaban a quienes estaban presentes en las cercanías del lugar donde se realizarían honores a la bandera a participar, todos lo hacíamos gustosamente, poniéndonos de pie de nuestra banca de forma entusiasta, estando en posición de firmes, saludando y cantando el himno nacional; correspondíamos gustosos y orgullosos a la solemne invitación.
Nadie se iba del lugar y se guardaba la compostura y aun los que estaban noviando participaban. Bueno, hasta quienes portaban alguna cachucha o sombrero, respetuosamente la retiraban de su cabeza los minutos que duraban los honores a nuestro lábaro patrio.
Tristemente, hoy, cuando a la gente se le invita a participar en este tipo de ceremonias cívicas, se siguen levantando de sus lugares, y como con un resorte; pero para poner en pies en polvorosa y salir en retirada velozmente del lugar.
Otros, todavía peor, se quedan no participando, o se burlan abiertamente, tomándolo como un evento de lo más ridículo. Con ello, dan un pésimo ejemplo a los niños y adolescentes que los ven, que muchas veces son sus hijos o hermanos más pequeños.
RECUPERANDO EL RESPETO
Este 24 de febrero que sirva para hacer consciencia del respeto que debemos tener a uno de nuestros símbolos patrios que nos dan identidad como mexicanos en muchos eventos, como es nuestra bandera, la que nos representa inclusive estando en el extranjero, como sucede en festivales, premiaciones, juegos olímpicos, panamericanos, mundiales de futbol y de otros de otras disciplinas deportivas o culturales, así en eventos diplomáticos, etc.
Da también cobijo a nuestros hermanos mexicanos en las embajadas del país a las que se les identifica por nuestra bandera, al igual que en los consulados. Saben que, ante cualquier necesidad, pueden acudir a esos edificios en mención, que son identificados por nuestro lábaro patrio.
Dentro de nuestro país también nos representa con orgullo en cada fiesta patria, como el 16 de septiembre y demás fiestas cívicas.
Algo que sin duda alguna debemos recuperar es el respeto a nuestra bandera; así que, si en este día hay eventos cívicos por ser el día oficial de nuestro lábaro patrio, participe con todo el orgullo de ser mexicano y motive a los niños y adolescentes a que también lo hagan.
Porque, respetar a nuestra bandera, también es una manera de reconocer a todos aquellos hombres y mujeres que lucharon por nuestra independencia como nación libre y soberana.