EL PUENTE DEL BARRIO 5. Durante al menos diez años, desde que se construyó el defectuoso entronque del Barrio 5, con carriles angostos y lleno de fallas técnicas, los manzanillenses hemos lidiado con los diarios embotellamientos que bloquean literalmente las avenidas Elías Zamora y Paseo de las Gaviotas, que allí se cruzan. Más de una vez, estando “atorados” en el tráfico que allí se complica, nos hemos preguntado: ¿Cuántos muertos habría en caso de un gran incendio, un terremoto o maremoto, si al mismo tiempo quisiéramos salir por ese tramo angosto y difícil? En alguna contingencia delicada que nos obligara a salir del Valle de las Garzas o de Salagua, ¿Cómo haríamos si al llegar al puente del Barrio 5 nos toparíamos con cientos de vehículos detenidos, imposibilitados para “escapar”, para salir del peligro? Imagine el buen lector una serie de explosiones o una inundación impredecible o catastrófica. Habría muchos muertos en alguno de esos supuestos.
En ese contexto, la construcción del nuevo paso a desnivel que echó a andar la gobernadora Indira Vizcaíno, es un acierto, aunque nos provoque molestias temporales. Ese puente permitirá ingresar con comodidad, con rapidez y sin mayores riesgos a la ciudad. Y sí, es verdad, en estos días, es desesperante quedar “atrapado” en las larguísimas y lentas filas de vehículos, y soportar el polvo, el ruido y todas esas incomodidades que causan esas obras. Pero dentro de un año y medio estaremos disfrutando ese acceso que convertirá esa zona en la puerta del turismo y del comercio. Habrá mayor agilidad vehicular, se facilitarán las actividades de todos y, desde ahora, se están generando empleos, se está fortaleciendo el comercio y se moderniza la ciudad, mejorando su equipamiento urbano. No reconocer eso, es una necedad.
CHALO SANDOVAL. ¿Y SI SÍ? Un día circuló profusamente una foto del empresario manzanillense Gonzalo Sandoval Fuentes, en la que se le promocionaba como posible candidato a la presidencia municipal. La imagen se compartió cientos de veces y pronto despertó el interés de mucha gente, que se preguntaba si el destacado comerciante porteño estaría dispuesto a participar en política, de la que su familia no ha sido parte nunca. Al principio, la idea parecía una broma entre amigos, pero luego cobró fuerza y trascendió entre los grupos políticos locales una reflexión obligada, aprovechando el pegajoso slogan que anduvo en boga hace unos meses: ¿Y si sí?.
Es decir: ¿Y si sí se atreviera Chalo Sandoval, un empresario exitoso, honesto, popular, estimado en numerosos sectores sociales, a participar en busca de un cargo de elección? La reflexión se convirtió en pregunta y la pregunta encontró respuesta positiva en mucha gente. Y el trillado “¿Y si sí?” Se convirtió en algo que a muchos les late: “¿Y por qué no?”.
¿Por qué no promover, desde la sociedad civil a un manzanillense de cepa, que se ha formado aquí y ha ejercido el comercio, generando empleo, pagando impuestos y servicios y apoyando a personas vulnerables sin publicar nunca una foto ni decir cuánto hace por los que menos tienen?
Los manzanillenses conocen a Chalo Sandoval. Lo conocen y lo reconocen como un hombre honrado, querido por sus amigos y en los pueblos y rancherías por donde pasa, es parte de grupos donde se trabaja por Manzanillo y en los que se ayuda a los demás, lo mismo es amigo de los jóvenes de los barrios que de los ancianos de todos los estratos sociales. Igual monta un caballo de raza y juega golf que se va a su rancho a cuidar ganado y a trabajar de la mano de su gente. Es un tipo cabal que ha demostrado que para él vale más la palabra que un contrato.
Y no es nomás porque sí. Le viene en la sangre: Gonzalo Sandoval Fuentes es hijo de un acaudalado e inolvidable agricultor, comerciante y ganadero, ya fallecido: Don Gonzalo Sandoval Magaña, y de una mujer discreta, digna, respetable: Amelia Fuentes, hija a su vez de un prohombre de la zona rural, Miguel Fuentes López, ganadero y productor agrícola que llenó toda una época entre los personajes más caracterizados del Manzanillo de ayer.
Es decir, Chalo Sandoval no solo garantiza un buen perfil ciudadano. También acredita arraigo y respetabilidad.
El tema está en la mesa. A partir de aquella publicación en redes sociales, que se pensaba que era una ocurrencia, despertó en mucha gente el interés por respaldar a un manzanillense que, ya sea por un partido -Morena, PAN, PRI, MC, cualquiera-, o desde la atrayente figura del candidato ciudadano independiente, podría dar la gran sorpresa participando en busca de un cargo electoral.
Gonzalo es un hombre sencillo, cordial, con ideas y proyectos bien definidos y con el conocimiento pleno de lo que necesita Manzanillo.
En suma: El nombre de Chalo Sandoval ha conseguido movilizar a personalidades reconocidas en la región, dispuestos a apostarle a ese proyecto novedoso y decididos a seguir sumando líderes y gestores que bien podrían ser promotores del voto. Lo que empezó como un rumor tras la difusión de una imagen, ha venido creciendo discreta y silenciosamente y ha conseguido entusiasmar a cientos de personas ya que ven en Gonzalo Sandoval un aspirante novedoso a la alcaldía porteña. La pregunta es indispensable: ¿Se animará Chalo Sandoval a incursionar en política? La respuesta es inevitable: ¿Y por qué no?
POR HOY, BUEN DÍA.
