85% de desechos en Colima no debería ir al basurero

Residuos compostables y reciclables de 6 municipios; usamos un simple vertedero al aire libre que no tiene normas ambientales, capas de membranas ni sistemas sanitarios: Diana Laura Vizcaíno MartínezResiduos compostables y reciclables de 6 municipios; usamos un simple vertedero al aire libre que no tiene normas ambientales, capas de membranas ni sistemas sanitarios: Diana Laura Vizcaíno Martínez

(Segunda de cuatro partes)

Entre el 85 y 95 porciento de los desechos que se generan diariamente en Colima, Villa de Álvarez, Minatitlán, Comala, Coquimatlán y Cuauhtémoc, no deberían ir al basurero por tratarse de residuos orgánicos compostables e inorgánicos reciclables, declaró en entrevista para El Noticiero, Diana Laura Vizcaíno Martínez, ingeniera ambiental colaboradora del programa Núcleos de Resiliencia Alimentaria.

Ponderó que el 30% de la basura es orgánica, la cual se tira en bolsas plásticas agravando la crisis climática, cuando se podría convertir en tierra viva para nutrir huertos familiares, reduciendo así el volumen de viajes que realizan los camiones recolectores y su respectivo impacto energético por el gasto de combustible.

A eso hay que agregarle todos los materiales inorgánicos con potencial de reciclarse y comercializarse, como el PET (tereftalato de polietileno) y el HDPE (polietileno de alta densidad), entre otros, los cuales al no valorarse terminan en el erróneamente llamado relleno sanitario.

“Mientras otros países compran basura para generar su electricidad, aquí la aventamos a un hoyo. La prueba más grande de la urgencia de cultura ecológica, es el basurero intermunicipal, el cual es sólo un vertedero al aire libre, sin normas ambientales, capas de membranas ni sistemas sanitarios, contaminando directamente a la tierra y al aire, algo nocivo para la salud de todos los ciudadanos”.

La también especialista en control y prevención de la contaminación, enfatizó que una de las grandes bondades de tener un huerto familiar, es la gran educación ambiental que se genera en el proceso, empezando por aprender a separar nuestros desechos, sabiendo diferenciar entre basura y residuo, “pues el papel, el cartón, el aluminio y el vidrio, no son basura”.

Involucrar a los niños en un huerto familiar, es una manera maravillosa de lidiar con el confinamiento pandémico. “Es un proceso educativo, demostrativo, para quitarnos la idea de que no lo podemos hacer; ahorita que no podemos salir, es perfecto para hacer estos cambios en casa y contribuir con algo que te puede redituar integralmente”.

Diana Laura Vizcaíno Martínez, ingeniera ambiental por el Tecnológico del Valle de Morelia con especialidad en control y prevención de la contaminación. | Foto: Especial

Diana Laura Vizcaíno Martínez, ingeniera ambiental por el Tecnológico del Valle de Morelia con especialidad en control y prevención de la contaminación. | Foto: Especial

Por último, recordó que la ciudadanía tiene la oportunidad histórica de tener seguridad alimentaria y calidad nutricional con un huerto familiar, cubriendo sólo los materiales para su instalación, sin pagar la mano de obra ni la capacitación técnica. Lo más costoso que puede resultar el huerto personal de un metro cuadrado, son 950 pesos, cifra que puede reducirse hasta 40% en caso de no requerir madera, por ejemplo, o según las condiciones del lugar; lo que representa una inversión al alcance de las familias, en contraste con los 3 mil o hasta 5 mil pesos que puede costar en el mercado hortícola.

Las camas de cultivo pueden estar bordeadas con diversos materiales como ladrillos, piedras o madera, recubriendo esta última con tetrapak, “un material que actualmente en México no se recicla y termina en un relleno sanitario o en un tiradero; en cambio, al forrar las tablas con esas cuatro capas de polietileno, aluminio y cartón, nos permiten elevar hasta 9 años su vida útil, evitando el uso de aceites con metales pesados, los cuales son tóxicos para las plantas y la salud”. (Continuará)