Casi erradicada en la entidad, tras ser un flagelo desde el siglo XIX
El 30 de enero fue el Día Mundial de la Lepra, la cual entró en México durante la conquista, entre las muchas enfermedades contagiosas que se importaron desde Europa y que se agravaron con el comercio con las Islas Filipinas a través de la Nao de China o Galeón de Manila, ya que en aquel lejano archipiélago en el extremo oriente de Asia, que le pertenecía a México, siendo dependiente de la Nueva España, había una alta incidencia de lepra, lo que llevó a la edificación de varios leprosarios, también llamados lazaretos.
AFECTÁNDONOS DESDE LOS TIEMPOS DE LA COLONIA
Esta embarcación hacía la travesía dos veces por año entre Manila y Acapulco, pasando por varias poblaciones costeras del litoral del Pacífico de la Nueva España, hoy México, estando entre ellas Salagua (antecedente del actual Manzanillo) en la Provincia Occidental de Colima, donde se comercio ilegal de mercancías y personal, a pesar que el punto oficial para hacerlo era solamente Acapulco y de esa manera la enfermedad infecto-contagiosa entró a nuestra región.
Esta enfermedad es ocasionada por el bacilo micobacterium leprae, mejor conocido como bacilo de Hansen, ya que el médico y bacteriólogo noruego Gerhard Hansen, fue el primero que lo estudió y analizó a conciencia. Desde finales del Siglo XIX hasta más allá de mediados del Siglo XX, Colima fue el estado de la república donde la incidencia de lepra fue más alta, convirtiéndose en un problema serio de salud.
MITOS SOBRE LA LEPRA
Hay que decir que la lepra afecta principalmente la piel, nervios, mucosas y ojos. Afortunadamente, desde las décadas finales del siglo pasado, la lepra ha ido a la baja en el estado de Colima, y se busca lograr tener una prevalencia de la enfermedad de acuerdo al indicador de la Organización Mundial de la Salud, que es el estar por debajo de un caso por cada 10 mil habitantes, y actualmente se tiene una tasa del 0.3 de proporción poblacional, según los últimos datos dados a conocer al respecto.
Contrario a lo que muchas veces se cree, la lepra es una enfermedad curable, que evoluciona muy lentamente, y no es fácilmente contagiosa, ya que se transmite por el contacto prolongado con una persona que la padece, y no produce la muerte en sí misma. El tiempo medio de incubación de la enfermedad es de 5 años, aunque los síntomas pueden tardar hasta 20 años en aparecer, los cuales son manchas en la piel, pérdida de sensibilidad, del bello y de sudoración.

Lazareto Cruz Azul en Playita de en Medio.
EL LAZARETO CRUZ AZUL
La enfermedad es curable siempre que se detecte a tiempo y su tratamiento consiste en una combinación de medicamentos. Sin la terapia, la lepra causa deformidades y pérdida de algunas partes del cuerpo, como pueden ser partes de la piel, dedos, nariz y orejas, así como dolor crónico, además de comprometer gravemente el sistema inmunológico. En los municipios en que más se presenta la lepra están Manzanillo, Tecomán y Colima.
En Manzanillo, por la alta prevalencia de la lepra o enfermedad de Hansen que se registró en el pasado siglo, se les atendió de manera especial en el Hospital Santa Cruz, que se encontraba a las afueras de la ciudad, entre el Puerto de Manzanillo y la población de San Pedrito, en lo que se conoce como la Playita de En Medio, y el cual se puso en funcionamiento en 1930, siendo una institución particular, propiedad de Laureano Cervantes.
Cuando en 1932 se registró el maremoto en Cuyutlán y otras partes de la región, al cual se conoció popularmente como la Ola Verde, al momento de llevarse a atender a los heridos, este hospital, de gran tamaño y de madera. Funciona como un lazareto al pie de la playa. Esto era así, porque por entonces uno de los tratamientos que se aplicaba a los enfermos de este mal eran los baños de mar. El camino entre Manzanillo y San Pedrito, pasaba por atrás del Santa Cruz en las laderas del Cerro del Culebro, hoy conocido como Sector 6.
Este hospital, sin embargo, desapareció un año después, en 1933, en parte, porque era insostenible que siguiera siendo lazareto al crecer el puerto de Manzanillo, y empezar la mancha urbana a rodear al Hospital Cruz Azul. Por entonces ya había algunas casas incluso entre este lugar y San Pedrito, sitio que era conocido como Las Últimas Casitas. A partir de entonces este lugar pasa a ser un domicilio particular.
LA CUARENTENA DE MIRAMAR
El leprosario se traslada a Miramar, muy lejos de Manzanillo, también al pie de la playa para facilitarles los baños de mar a los enfermos de lepra, donde se le conoce como La Cuarentena de Miramar. Sin embargo, durante la Segundo Guerra Mundial, el lugar fue utilizado para concentrar algunas personas orientales en secreto, y por esto dejó de ser leprosario. Posteriormente quedó en ruinas por años, hasta ser demolido en 2018.
Es un verdadero triunfo para las autoridades sanitarias del estado de Colima de las últimas administraciones, el haber logrado, si no erradicar por completo el flagelo de la lepra, sí haber hecho disminuir de manera ostensible los casos que se presentan en nuestra entidad.