La AFI-PRI: El último gran personaje popular porteño


Nacida en Pantla, Guerrero, adoptada por Manzanillo desde hace 43 años, es sin duda una figura pública reconocida en la Capital Mundial del Pez Vela

Uno de los últimos personajes populares porteños que quedan, luego de la desaparición de Paco Morales, La Chiclera (también conocida como Rosa Salvaje o Rosita), Andrés El Ferrocarrilero, Pedro El Loco y Pedro El Enano, entre otros, es sin duda alguna, la “AFI-PRI”, que es como a sí misma se bautizó Imelda Castro Gómez, quien también ha utilizado el alias o sobrenombre de Alicia Saavedra Anguiano durante su larga estadía en nuestro puerto, tan larga que ya la hemos adoptado como una manzanillense más, en donde es parte del paisaje urbano de nuestra ciudad, sobre todo del Centro Histórico.

Ella vivió por muchos años en el número 813 del barrio de La Pedregosa y desde hace ya bastante tiempo reside frente a la colonia Alameda, junto a las vías del ferrocarril, un sitio que ella ha popularizado bajo el nombre de “Las Vías del Amor”. Como decía líneas atrás, aunque todo mundo la identifica como manzanillense, ella nació en Pantla, Guerrero, en el 1959, año de tan negros recuerdos para Manzanillo por el azote del terrible ciclón; sin embargo, el sitio donde más tiempo ha vivido -por 43 años- y donde más ha trascendido, al ser adoptada por la población, es en la Capital Mundial del Pez Vela, Manzanillo.

Siendo muy inquieta, desde muy chica -poco antes de cumplir los 15 años, la edad de las ilusiones- se salió de la casa paterna, donde la trataban duramente y había muchas necesidades y carencias, por lo que no tuvo mucha educación; la vida es la que se ha encargado de formarla, a través de la experiencia y las vivencias, buenas y malas.

Un tiempo después se casó con un norteamericano de raza árabe y religión musulmana, de nombre Jumi (Jonathan) Lazani, con quien vivía en San Diego, California. Aunque vivía bien a su lado, por su juventud tenía muchas inquietudes y deseos de vivir experiencias nuevas; ella era una adolescente y su pareja ya era un adulto, además de las diferencias religiosas y culturales entrambos.

Pasado un tiempo, regresó a México a visitar a su familia con la que ya se había reconciliado y luego decidió pasar por Manzanillo para regresar a los Estados Unidos por la vía aérea, con la finalidad de primeramente visitar a unas amistades que se enteró que aquí vivían, a las que conocía del tiempo de la niñez, ya que también eran originarios del estado de Guerrero, con los que se puso a celebrar el emotivo reencuentro y de ahí pasaron a beber, hasta que quedaron alcoholizados. De esta manera perdió el vuelo, pues no sintió que pasaran las horas de lo a gusto que estaba, ni al parecer, tampoco le importó mucho.

En los siguientes días, se sintió muy a gusto en Manzanillo, recorriendo sus calles yendo a sus balnearios y conociendo a gente amable, trabajadora y sencilla, como es la porteña y se olvidó de regresar al vecino país del norte, quedándose a trabajar como bailarina en Manzanillo. Era el año de 1975 – época en que aún quedaban todavía los últimos resabios del movimiento hippie y la contracultura- cuando se asentó aquí, tiempo en el que contaba con 16 años de edad. Desde entonces, decidió hacer su vida entre nosotros.

Entre las parejas que tuvo, vivió un tiempo con un elemento de la AFI (Agencia Federal de Investigación), de donde tomó prestado parte del apodo con el que se la conoce. Con el tiempo se hizo amiga de muchos políticos y se identificó fuertemente con el PRI; aunque también hizo una gran amistad con Virgilio Mendoza, que por aquellos entonces militaba en Acción Nacional; amistad que hasta la fecha conserva. Hasta en los eventos políticos y sociales más importantes, el dos veces alcalde manzanillense siempre acude presto a saludarla en cuanto la ve. También los gobernadores y alcaldes la identifican y la favorecen con su amistad y simpatía.

Se ha hecho presente en los desfiles, abriéndolos, poniéndose por delante de todos los contingentes, arrancando los aplausos de los espectadores que la identifican y la saludan efusivamente, a lo que ella contesta con su fuerte grito característico: “¡AFI-PRI!”. Donde más ha lucido es en los carnavales, en los que, con apoyo de las autoridades locales y muchos porteños que la aprecian, se ha presentado a bordo de carros alegóricos, como una reina alternativa del tradicional festejo, luciendo en ocasiones un vestido de gala y una corona en su cabeza, siempre totalmente arreglada y maquillada para la ocasión.

Aparte de bailarina, también incursionó en su juventud por algún tiempo en el canto, y todavía por gusto y afición gusta de deleitar a sus amigos con bellas canciones que se sabe; razón por la que hace algunos años grabó una canción para un canal de televisión por cable local, la cual fue editada al estilo electrónico y con un pegajoso ritmo moderno, la cual tuvo un gran éxito y aceptación, por lo que por mucho tiempo esa señal televisiva tomó la interpretación de Imelda Castro Gómez como una cortinilla para ir a anuncios y entre programa y programa. La grabación de este tema, por cierto, corrió a cargo del desaparecido y recordado Alejandro Hernández Calderón (QEPD), quien también fungiera por algún tiempo como encargado del Archivo Histórico Municipal, y quien a través de los carnavales locales y la organización de las Fiestas de Mayo en los que participaba destacadamente, entabló una gran amistad con la AFI-PRI.

Aunque Imelda no ha llevado para nada una vida fácil, su buen humor y optimismo la hacen ser una persona alegre, en lo que le pone el ejemplo a muchos que son más favorecidos económicamente, pero que, sin embargo, no tienen sus mismas ganas de vivir y alegría. El lugar donde vive es precario, ya que al estar en los márgenes de la laguna de Cuyutlán, cada año sufre los embates de las inundaciones, que le hacen perder la mayoría de los pocos muebles que tiene.

A pesar de ya no ser una jovencita, a sus cincuenta y nueve años de edad la AFI-PRI, Imelda Castro Gómez, se muestra saludable y jovial, sobre todo en su carácter, saludando a todo mundo, vendiendo dulces y golosinas, y lanzando a cada momento su grito característico: “¡AFI-PRI!”.

Conviviendo con amigos que laboran en el ayuntamiento de Manzanillo.

Posando con coquetería.

Junto a elementos de la Marina en la zona de Las Palmitas, a punto de arrancar un desfile cívico-militar de los muchos en que ha participado.

Junto al regidor Fernando Morán Rodríguez, en su cubículo.

Presumiendo su aparición en una foto en el periódico El Noticiero Manzanillo.

Con más personalidades de la política en un evento en el casino de la feria.

Siempre cercana a personajes destacados de la política y la función pública.

Arreglada, pintada, maquillada y ataviada, lista para participar en un desfile con motivo de la Revolución Mexicana, junto a estudiantes listas para presentar sus tablas.

Al frente de los motociclistas de tránsito en el desfile conmemorativo de la Independencia nacional, portando los colores que identifican a nuestro país.