Dará inicio el 15 de mayo y se extenderá hasta el 30 de noviembre
Primera de dos partes
En 45 días más entrará de manera oficial la temporada de ciclones tropicales 2022 en el Pacífico Mexicano, donde está situado Manzanillo, a una latitud norte de 19 grados y a una longitud oeste de 104 en el estado de Colima; datos por cierto, muy importantes a considerar, porque con estos podremos entender que cercano o lejano tenemos un fenómeno hidrometeorológico y que abierto o cerrado se encuentra respecto a nosotros.
CONOCIENDO LA INFORMACIÓN BÁSICA SOBRE LOS FENÓMENOS METEOROLÓGICOS
Los 19 grados marcan su avance hacia de sur a norte y los 104 lo abierto o cerrado en su desplazamiento hacia el este u oeste; así que, cuando leamos los boletines emitidos por las fuentes oficiales, como es el Servicio Meteorológico Nacional, tengamos siempre presente estos numeritos, para no caer en rumores o fake news que se generan ante la aproximación de un fenómeno hidrometeorológico.
En el Pacífico este tipo de meteoros tienen el nombre oficial de ciclones; en el Atlántico, huracanes; en Filipinas, baguíos; en Australia, willy willys y en el sudeste asiático, tifones. Sin embargo, ya en nuestro país se les ha llamado erróneamente huracanes a este tipo de perturbaciones atmosféricas en general y hay una razón muy marcada de porqué es así en lo que respecta a Manzanillo como en las demás costas del Pacífico mexicano; simplemente, porque copiamos los informes que emite la dependencia oficial de Estados Unidos, la NOAA. Debido a que esta se encuentra en el estado de Florida, más exactamente en la ciudad de Miami, cuyo litoral está en el Océano Atlántico, todo lo que tenga que ver con ciclones, tifones, willy willys, baguíos, etc., ellos les llamarán huracanes, porque es lo usual en el área en que ellos están asentados, no importándoles la ubicación geográfica para quien estén emitiendo ese informe.
Además, el trabajo de la traducción correcta la deben dar los países interesados, como en México, donde hay que decirlo traducen muy mal al decir huracanes para el Pacífico, en vez de ciclón. Lo correcto en este caso es que trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional cumplan con su labor de ser ellos mismos los que monitoreen, saquen sus conclusiones e informes en México, desde México y para México, sin depender de los Estados Unidos, ya que para eso devengan un sueldo. Porque, para traducir nada más informes, cualquiera lo puede hacer con tan solamente dominar el idioma inglés.

El huracán “Patricia” en 2015 fue uno de los más grandes de la historia y categoría cinco.
LA INFRAESTRUCTURA MEXICANA PARA MONITOREAR LOS CICLONES DEL PACÍFICO
Se supone que nuestra nación tiene la instrumentación, instalaciones, observatorios, estaciones meteorológicas, así como el personal supuestamente capacitado para desempeñar la correspondiente labor meteorológica. Hace ya algunos años, todos estábamos atentos de lo que se emitía desde la Estación Meteorológica de Tacubaya, en la Ciudad de México; tiempos en que no dependíamos para nada de la NOAA de los Estados Unidos. Y localmente, la información se emitía desde el Observatorio que continúa ubicándose a un costado de los canales de la Unidad Habitacional Padre Hidalgo, frente a la calle 9 de la colonia popularmente conocida también como la del Seguro Social.
Hay que recordar que México tuvo Observatorio Meteorológico primero que en Estados Unidos, en los tiempos del Gral. Porfirio Díaz, ubicado en el Castillo de Chapultepec. Así que, en resumen, en el Pacífico mexicano no tenemos huracanes, sino ciclones tropicales; es por eso que el fenómeno de categoría 5 del 27 de octubre de 1959 es conocido como el Ciclón del Pacífico, y también por eso cierto popular equipo de futbol americano se denominaban ciclones y no “huracanes”, una palabra que muestra desconocimiento o ignorancia de quienes la utilizan.
Los ciclones van formándose de manera gradual, y para ello el factor indispensable que favorece su formación es que el agua del mar esté caliente, formando un vórtice o espiral de baja presión, atrapando alrededor fuertes vientos y abundantes lluvias, tomando así su forma circular característica, girando en sentido contrario al de las manecillas del reloj en nuestro hemisferio norte del planeta. Generalmente, un ciclón siempre vendrá del sur hacia el norte; es decir, de Chiapas a Baja California, y en algunas ocasiones incluso llegando a provenir desde Centroamérica. No digo que es imposible que se generen al revés, porque para Dios no hay nada imposible; pero sí ha sido muy raro que sigan esa trayectoria.
CATEGORÍAS DE CICLONES DE ACUERDO A LA ESCALA INTERNACIONAL SAFFIR-SIMPSON
Los fenómenos hidrometeorológicos en mención se catalogan por diferentes niveles, empezando por Onda Tropical, que es cuando se detecta la formación de un espiral bien identificado, pero pequeño; de ahí continúa a Perturbación Tropical, que es cuando este pequeño espiral o vórtice ya identificado permanece así, sin perder su forma, durante 24 horas. Esta expresión casi no es mencionada, por lo mismo de su corta duración, sino que es únicamente para observación de los meteorólogos.
Posteriormente viene la Depresión Tropical, que es cuando esa formación, que duró más de 24 horas, alcanza vientos mínimos de 30 kilómetros por hora y máximos de 62. Cuando esos vientos mínimos son de 63 kph, a esa depresión se le empieza a llamar Tormenta Tropical, y es en este nivel del fenómeno, donde ya se le pone un nombre, lo que significa que esta formación ya va en serio y comienza a ser peligrosa, porque ya trae cierto potencial destructivo local, donde a lo que más se le teme es a los lluvias torrenciales que trae aparejadas.
De continuar su avance y que los vientos aumenten, esa tormenta tropical pasará a ser ciclón categoría 1, cuando los vientos que esa tormenta tiene o genera son de un mínimo de 117 kph en adelante. Aquí es donde ya los porteños nos empezamos a asustar y a tomar medidas de prevención; porque cuando la palabra ciclón suena y comienzan a sucederse las categorías, es un indicador de mucho peligro, ya es un anuncio de mucha lluvia y mucho viento, altamente destructivos para la ciudad y sus alrededores.
Cuando un ciclón sigue incrementando sus vientos, y estos llegan como mínimo a los 153 kph de velocidad y fuerza, estamos hablando de que ya ha alcanzado la categoría 2; pero, de seguir avanzando hasta alcanzar vientos mínimos de 177 kph, ya es categoría 3, siendo extremadamente destructivo y peligroso, y así sucesivamente. Para que un fenómeno hidrometeorológico tenga la categoría 4, es porque sus vientos mínimos son de 210 kph, y para que sea categoría 5, que difícilmente se llegan a presentar tan potentes, se requieren de vientos mínimos de 250 kph, considerándose ya un nivel muy peligroso y destructivo, donde se requiere una evacuación general de la población hacia lugares seguros. (Continuará)