Sin corte de apéndices en la quinta corrida por 55 Aniversario del Nuevo Progreso de Guadalajara


*Los coletas aunque voluntariosos perdieron trofeos por pinchar

*El ganado resultó áspero, desarrolló sentido y dificultó su lidia

Bien dicen quienes chanelan sobre el  arte de “Cuchares” que… “los toros no tienen palabra de honor” y ayer en la última corrida por el 55 Aniversario de la Plaza Nuevo Progreso de Guadalajara, los ejemplares de la dehesa De la Mora-Barralva, no fueron los indicados para el toreo y dificultaron el quehacer de los estetas, quienes a pesar de la condición manifestada por los astados, supieron resolver todas las dificultades que se  presentaron durante la lidia, gracias a su indiscutible valor, entrega y autenticidad torera.

De esta forma, el hidrocálido Héctor Gutiérrez, quien vistió de grana y oro, debió enfrentarse al primero de la tarde un castaño claro bien puesto, de nombre “Cardicito”, herrado con el No. 690 y de 490 kilos, que tuvo una salida de burraco, regresó a los corrales por manso y fue substituido por “Tú y las Nubes”, un negro, bragado, meano, bien puesto, No. 59, de 530 kilos.

¡¡¡Qué voluntad la de Gutiérrez!!! Se abrió de capa y pegó un “farol de rodillas” hacia el hilo de las tablas, cuatro lances de tanteo, tres “verónicas”, una “media” y una “rebolera”; entre una carreada de oles y aplausos del respetable y ya con la pañosa inició su trasteo con “cambiados por la espalda” y muletazos por la cara del morucho rematados con el de “pecho”.

Bordó de igual manera dos tandas con la de cobrar de 4 y 5 pases, pero el cornúpeta desarrolló sentido y Héctor Gutiérrez, que lo citaba metido temerariamente entre los pitones, sufrió dos achuchones afortunadamente sin consecuencia. Siguió intentando el toreo bueno, pero el toro regateaba las embestidas y buscaba la querencia, por lo que despenó al de De la Mora, de un pinchazo y un descabello, retirándose en silencio.

Con el cuarto del festejo, un negro entrepelado, bragado y bien puesto, marcado con el No. 58 de, 545 kilos; Gutiérrez, pegó cinco “verónicas” muy despatarrado, que remató con una “larga” que gustó a los aficionados quienes le premiaron con una salva de aplausos.

Tomando la pañosa buriló tres “muletazos de tanteo” y seis tandas de hasta  seis pases por el lado derecho que remató con vistosos “forzados de pecho” e intentó torear por el lado izquierdo, pero sin acomodarse del todo, realizó labor de aliño para dejar una entera en buen sitio, siendo premiado con merecida vuelta al ruedo.

Por su parte el queretano Diego San Román, se enfrentó al tercero de la tarde (segundo de lidia ordinaria), de nombre “Mezcalero”, negro zaino, bien puesto, No. 749, de 475 kilos, al que recibió con tres “lances de tanteo”, tres “verónicas y al que luego bregó para llevarlo al caballo.

En el último tercio cinceló con la franela “muletazos por alto”, el de la “firma” y “forzados de pecho”; dos tandas por la derecha de cuatro y cinco pases; tres de “naturales” en cuatro y cinco ocasiones, entre exclamaciones de torero… torero; volvió a tomar la muleta con la diestra y firmó tres tandas más de cinco y seis muletazos que remató con “forzados de pecho”; “trincherazos”, “pases en redondo”, “molinetes” y una serie de “benardinas” que arrancaron el aplauso del respetable. Después de realizar faena de aliño, dejó una entera en buen sitio y concluyó su faena al primer intento con la espada de cruceta, saludando en el tercio.

Luego salió al ruedo “Alma de Acero”, No. 67, de 555 kilos, un negro bragado, listón y paliabierto al que lanceó hasta en seis ocasiones sin rematar la suerte. Tomó la muleta e hilvanó nueve tandas hasta de siete pases de “doblones”, “derechazos”, “naturales” y “muletazos por la cara” que remató con “forzados de pecho”. Mató de entera en buen sitio y recibió el aplauso del cotarro.

Al recibir al tercero de la corrida (en el orden previsto del programa), “Buen Amigo” un negro zaino, de buena percha, No. 733 y de 485 kilos; Miguel Aguilar, ejecutó cinco lances de tanteo y bregó de manera acertada para rematar con una “media”. Teniendo ya la muleta en sus manos cuajó una faena por pases de tanteo, suertes la diestra y la siniestra, en cinco tandas sudando la casaca, ya que el astado salía suelto de la suerte y derrotaba en el último tiempo del muletazo. Luego realizó faena de aliño y despenó al morucho de un pinchazo y una entera en buen sitio, para saludar en el tercio.

Saltando a la arena el último del encierro, “Luz de Luna” No. 40, de 555 kilos, un cárdeno bragado, bien puesto, el también aguascalentense Miguel Aguilar, pegó un farol de rodillas de espaldas a tablas y cuatro “verónicas” que remató con una “media”. Aplausos.

Fue por los avíos para el último tercio y pegó seis tandas de tres y cuatro pases en faena básicamente derechista, entre aplausos del respetable. Luego trasteó sin mucha suerte porque el torito derrotaba que era una calamidad y aun así se adornó con pases de trinchera y dejó una entera en buen sitio, recibiendo como premio el aplauso de los aficionados que se ubicaron en casi tres cuartos de plaza.

Con este tipo de ganado, hasta el quehacer voluntarioso de los empresarios por ofrecer un buen espectáculo, incrementar el número de asistentes y satisfacer el gusto de los aficionados, se viene abajo. Esperemos que las cosas mejoren para la próxima.

El queretano Diego San Román.

Héctor Gutiérrez fue el triunfador y dio su vuelta al ruedo.

Miguel Aguilar se presentó con dos toros complicados de difícil lidia.