Todos somos únicos y perfectos


Hay una diferencia entre estar feliz, contento, y sentirte dichoso, vivir en dicha. ¡Todos los seres humanos tendríamos que vivir en dicha! La dicha es algo muy interno que burbujea desde adentro, burbujea desde el corazón, y ésa es nuestra naturaleza. La felicidad es eso que obtenemos cuando algo pasa en el afuera que nos pone felices. Pero es un momento ¿verdad? No es constante. La experiencia de dicha permanente solo te la puede dar la conciencia.

La conciencia es esta dicha, que es como un río super cristalino que va burbujeando, que constantemente se está moviendo y burbujeando, y que no importa qué es lo que suceda en lo externo, esa dicha está ahí todo el tiempo. Eso es amor, eso es conciencia, y la única manera que yo conozco de poder lograrlo es dejando ir toda la basura que tenemos, para que tu propia naturaleza pueda emerger a la superficie.  Y eso que va a emerger es conciencia, dicha, inocencia, creatividad, generosidad, abundancia, el vivir en el momento presente, amor incondicional. Eso es conciencia, y está en el corazón, no en la cabeza.

Y una de las cosas que nos separa de nuestra conciencia es que estamos demasiado apegados a nuestra imagen, preocupados por lo que la gente dirá, y creemos que no lo estamos haciendo lo suficientemente bien. Escuchamos esa pequeña vocecita en la cabeza que va diciéndonos que “no somos suficientemente buenos”, que “no tendríamos que ser vulnerables”, que “no tendríamos que ser débiles”, ” no tendríamos, no deberíamos, no deberíamos…” Así nos han criado, eso nos han enseñado, literalmente se nos ha enseñado a no amarnos a nosotros mismos, se nos ha enseñado que hay algo que está mal con nosotros, que si no encajamos en esa caja, somos disfuncionales.

Pero en realidad nadie encaja ahí, nadie, esa es una idea, y es una idea muy confusa porque no puedes tomar a billones de seres humanos que son todos y cada uno únicos y perfectos y cada uno completamente diferente, y meterlos en una pequeña cajita… Eso no funciona, es imposible.

Y ésa es la belleza de la creación humana: somos todos tan increíblemente únicos, ¡y perfectos! Y una vez que te das cuenta de eso en la profundidad de tu ser, todo el resto de las cosas se van a ir, simplemente se van a ir. Y no lo olvides: tú eres responsable por aquello que elijes.

Siempre nos gusta ser víctimas, nos gusta estar culpando al afuera: “oh estoy molesta porque ellos….” “estoy triste porque tú no… ” ” fallé porque él no me ayudó…” siempre hay una excusa. Pero cuando tomamos responsabilidad, comenzamos a darnos cuenta que no hay ninguna limitación, que yo me creo a mí mismo, yo decido quién voy a ser, yo decido lo que voy a sentir, yo decido cómo voy a responder. Eso es responsabilidad, y viene del amor. Viene del amor.

www.ishajudd.com