Fue campesino destacado y candidato a la presidencia municipal
Entre los empresarios porteños que más destacaron en la segunda mitad del siglo pasado, sin duda alguna que el sitial de honor por su importancia, visión para hacer negocios y emprender le toca a Don Carlos Escobar Núñez, un hombre que le dio trabajo a muchísimas personas, y que aunque amasó una gran fortuna, siempre fue cercano al pueblo, teniendo muchos amigos y conocidos de todas las clases sociales.
VIENDO UNA OPORTUNIDAD DE NEGOCIOS
Fue la población de Autlán de Navarro, en el vecino estado de Jalisco, la que le vio abrir sus ojos por primera vez, en el año de 1929 y siendo un jovencito se afincó en Manzanillo, con gran inquietud desde muy temprano por ver oportunidades de negocio.
Fue así que se dio cuenta que, aunque la tortilla era un producto alimenticio altamente consumido por todas las familias, tanto que era de primera necesidad igual que en todo el país, en nuestro municipio, al igual que sucedía en toda la región occidente del país, solamente se encontraba con un pequeño molino, que se ubicaba sobre la calle Vicente Guerrero, esquina con 21 de marzo, contra esquina de la escuela primaria Vicente Guerrero, en la cual las personas llevaban su nixtamal a moles por un centavo la cubetita, y luego ya en sus hogares, se torteaba a mano, y así era en todos los hogares de nuestra ciudad y sus alrededores.
UN INVENTO QUE REVOLUCIONÓ LA VIDA DE NUESTRAS FAMILIAS
Se sabe que ya desde 1865 se había registrado una patente para una máquina muy rudimentaria para hacer patentes, a cargo de Julián González. Sin embargo, aún seguía siendo un trabajo un poco artesanal. Además, su aplicación no se extendió a muchas partes de la república mexicana. Para pasar a ser más masivas en su producción tuvieron que pasar muchos años, hasta 1904, cuando Luis Romero y Everardo Rodríguez una máquina más eficiente para hacer esta función. Lo chistoso del caso es que la tortilla resultante era cuadrada.
Con algunas modificaciones muy locales y aditamentos para hacer una producción más en grande, en el año de 1947 Don Carlos Núñez Escobar, contando con tan solo dieciocho años de edad, viendo la necesidad que había, compró una de las máquinas prototipo, pioneras en la elaboración de tortillas en masa, y la trajo a Manzanillo, instalándola frente al molino en cuestión para vender el producto resultando de su proceso, siendo de un éxito moderado, ya que las personas veían con extrañeza esta nueva manera de hacer tortillas que no era manual. No se trató únicamente la primera tortillería mecánica industrial en nuestro municipio, sino la primera en todo el estado y la región occidente del país.
EL BOOM DE LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL DE LA TORTILLA
El año de 1959 fue decisivo para su negocio, pues el ciclón del 27 de octubre de 1959 destruyó la ciudad y puerto sin misericordia, causando una destrucción sin precedentes, que llamó la atención nacional e internacionalmente. El gobierno federal a cargo de Adolfo López Mateos, reaccionó empezando en grande la reconstrucción, levantando edificios nuevos, trayendo nuevas dependencias e incluso construyendo nuevas colonias urbanas, por lo que muchas personas vinieron a trabajar desde distintas partes del país, en la reconstrucción de Manzanillo, de los cuales incluso muchos se quedaron a vivir aquí trayendo a sus familias, o en algunos casos, formando nuevas con porteños.
Esta llegada masiva de nuevos habitantes a la ciudad, elevó en gran manera su población y creó también nuevas costumbres y necesidades. Es entonces cuando se dio un inusitado boom en la venta de las tortillas, que ni el mismo propietario del negocio, Don Carlos Escobar, por entonces de 30 años de edad, se lo esperaba. Desde las cuatro de la mañana ya había colas de personas formadas, para comprar su paquete de tortillas, y así seguía la venta hasta las 3, 4 y hasta las cinco de la tarde.
EN CADA CALLE, EN CADA ESQUINA, EN CADA ACERA
El invento definitivo para máquina tortilladora a nivel nacional se dio hasta 1963 a cargo de Fausto Celorio, con el implemento de la máquina tortilladora actual por todos conocida. Visionario como era, Don Carlos, ya de treinta y cuatro años de edad para aquel tiempo, de inmediato compró equipos modernos como se fueron introduciendo al mercado.
Sin embargo, no vaya usted a creer que se quedó con un solo negocio con muchas ventas y ya; no, fue abriendo nuevas tortillerías por toda la ciudad, en diferentes barrios, colonias y comunidades, hasta llegar el momento dorado para su negocio como pionero del negocio de las tortillas, cuando logró tener veinticinco tortillerías en todo el municipio y estar dándole trabajo a más de ciento veinte personas.
Por años, las tortillerías Núñez y las Macías, las dos principales cadenas de negocios de este tipo de la ciudad, se disputaron el favor de la clientela, calle a calle, cuadra a cuadra, a veces una casi enfrente de la otra. Aunque hay que decir que Don Carlos siempre fue el líder del sector.
EL INICIO DEL FIN
Sin embargo, cuarenta y cinco años después del inicio de Don Carlos Núñez en sus empresas, a partir de los años noventa el gobierno empezó a favorecer a Maseca, en perjuicio de los industriales de la tortilla como era el caso del señor Núñez, y los castigó estipulando precios controlados. Para el año de 1996 ya no se ganaba dinero, por lo que lo imperativo para esos tiempos era diversificar, cambiar de giro o de plano cerrar.
La fortuna formada en tantos años de trabajo, se acabó en solamente un sexenio. En octubre de 1996, el sueño empresarial del gran industrial porteño de la tortilla terminó. De ahí nacieron otros negocios, pero ya no se pudo nunca levantar aquel.
SU VIDA POLÍTICA Y ÚLTIMOS DÍAS
Hay que decir que unos años antes, en el año de 1982, gracias a su gran carisma y popularidad en nuestro municipio, el Partido Acción Nacional lo invitó a ser candidato externo a la presidencia municipal de Manzanillo, teniendo enfrente como su rival más fuerte por el Revolucionario Institucional a Elías Zamora Verduzco, durante la votación, Don Carlos ganó el área urbana por una ventaja considerable, pero en el área rural, gracias a la gran penetración que tenía el PRI entre el campesinado, se gestionó la victoria por escaso margen del candidato tricolor, que a la postre fue el alcalde porteño.
Tras de esto, Carlos Núñez se registró como militante albiazul y llegó a ser uno de los más destacados de ese instituto político, dándole un gran impulso a Martha Leticia Sosa Govea, quien a la postre, en el año de 1997 se convirtió en la primera alcaldesa y la primera política de oposición al PRI en lograr llegar a la presidencia municipal de Manzanillo.
En el 2007, a los setenta y ocho años de edad, Don Carlos Núñez Escobar falleció. Por aquel tiempo se dedicaba a nuevos negocios relacionados con el campo, también teniendo mucho éxito, mismo que ahora su familia ha continuado.