Junto a Acapulco, Manzanillo fue la puerta de Asia para México


*A la fecha hay muchas familias inmigrantes chinas y algunas japonesas

(Segunda y última parte)

FIN DE LA ERA DEL GALEÓN

En 1810, por motivo de la iniciación del conflicto de independencia nacional, al navío le fue imposible desembarcar en Acapulco, por lo que lo hizo en San Blas, Nayarit, vendiendo el cargamento lentamente, retornando a Filipinas con las bodegas vacías. Fue el principio del fin. Con la consumación de la independencia cesaron los arribos, al confiscarse el último, como ya hemos dicho, en los tiempos del primer imperio mexicano.

COSAS QUE NOS LLEGARON PARA QUEDARSE

Entre las cosas que llegaron de Filipinas, muchas para quedarse para siempre, estuvieron el marfil, las piedras preciosas hindúes (diamantes, rubíes y zafiros), seda, porcelana china (vajillas orientales con entre doscientas y trescientas piezas cada una, con escudos y monogramas por encargo), sándalo de Timor, clavo de las Molucas, canela de Ceilán, alcanfor de Borneo, jengibre de Malabar, damascos, laca, tibores, tapices, perfumes, té, nácar, carey, calaín, palo de Cambac, cera, maderas talladas, biombos, enconchados, el arte del repujado, baúles, bargueños, algodón de Bengala, jade, especias, perlas, pólvora, arroz, pimienta, mango, calcetas, pañuelos, colchas, manteles, alfombras, abanicos, cajoneras, arcones, cofres, joyeros laqueados, peines, cascabeles, escribanías, lana de camello, bejucos para cestas, ámbar, corcho, madreperla, hierro, estaño, granadas chinas, mandarinas, muselinas, corneta china, pinturas japonesas, hortensias, crisantemos, orquídeas, tinta china, botones de cobre y cristal, caimito, cilantro, tamarindo, dulce de coco, loza, estoraque y jergas. Las islas producían en abundancia caña, tabaco y algodón.

Los filipinos aportaron a Colima la técnica de construcción de palapa. Los indios chinos (filipinos) formaban comunidades rápidamente, pues se conocían y ya eran amigos desde la infancia en Filipinas. El sistema de construcción basado en la palapa, palabra malaya, se refiere tanto a la hoja de la palma como del plátano. Su ventaja radica en la utilización de material elástico que no se necesita clavar, utilizando en ello una planta nativa, conocida como cayaco. De su fruto, el coquito, hicieron un vino de gran popularidad. Los indios chinos vivían principalmente en la desaparecida población de Caxitlán. El mango manila, desde muy temprano se hizo muy popular, y lo sigue siendo, siendo su simiente de Luzón y Manila. Las palmeras del jardín Álvarez de Colima son filipinas, obsequio de Manila, una de ellas que es en especial tan dura que pareciera ser de cemento. El juego de los palillos chinos tomó carta de naturalización en Colima. Algunos trabajadores filipinos llegaron como esclavos (indios chinos), hábiles para los trabajos artesanales, los que en la Nueva España años después vendían telas, velas, yerbas, aguardiente y muchos eran barberos.

INFLUENCIA MEXICANA EN LAS FILIPINAS

Hacia Filipinas iban mercancías como el cacao, vainilla, tintes, zarzaparrilla, cueros, plata, objetos litúrgicos, joyas, petacas (voz náhuatl para los arcones de viaje decorados con cuero bordado con pitas), piña, chiles, café, chocolate, árboles y plantas que siguen floreciendo allá con nombres mexicanos, frijol, oro, cochinilla, semillas, camote, garbanzo, sandía, vid, higueras de la Nueva España y barriles de vino y aceite de oliva de España. Soldados mexicanos enviados a servir en Filipinas que eran indígenas exportaron términos aztecas, mantas de Saltillo y grana de Oaxaca. En Filipinas la dieta principal siguió siendo el arroz, pero el maíz tuvo gran aceptación. Por cierto, y hablando de construcción, y a diferencia de otros países, en Filipinas hay la costumbre de transportar y vender el cemento en sacos, razón por la que las empresas cementeras mexicanas han hallado gran facilidad para exportar a ese mercando en nuestros tiempos, mandando sus productos hacia allá de manera principal por nuestro puerto.

MESTIZAJE CULTURAL

Llegaron costumbres a nuestro país como las peleas de gallos, el consumo de la tuba (principalmente en el estado de Colima) y se hicieron interesantes intercambios culturales, como los rebozos de seda, la talavera poblana y los esmaltes en los juegos de mesa, que sincretizan los dos mundos. En Filipinas se comen los tamales, chicharrón, menudo, adobo (uno de sus platos nacionales), mechado, puchero, flan, leche de vaca (en el resto del sudeste asiático casi no se consume), hay palenques, guayaberas, fiestas religiosas y de pueblo con juegos artificiales, cerveza tipo mexicana y papel de china. Allá también se consume el pozole, llamado sopa de maíz. En México, los doctores usan sus batas tradicionales, llamadas filipinas por un tipo de bata de aquella nación. El toro cebú es originario de la isla de Cebú en aquel archipiélago. El macán es una bebida filipina de arroz y piña, al que acá en los negocios de venta de aguas frescas y paletas se le ha dado en llamar piña colada, nombre más comercial (la verdadera piña colada es una bebida alcohólica).

El pañuelo que conocemos como paliacate tiene también origen oriental, llegado con la nao desde Kalicot, India. En Nueva España se le llamó palicot y el tiempo lo popularizó como paliacate. Los mantones de Manila, prendas usadas por la aristocracia, se fueron transformando a partir del siglo XVII, hasta convertirse en el traje de Tehuana. El trabajo de joyería con técnica de filigrana con el que México alcanzó gran prestigio, se basó en la enseñanza de artesanos orientales. En febrero de 1805 se llevó inmunización brazo a brazo contra la viruela a las Filipinas por medio de niños mexicanos. Durante el largo tiempo de relación, se hicieron diccionarios y gramáticas de tagalo a castellano, y de chino al castellano. En la Segunda Guerra Mundial, el escuadrón mexicano 201 peleó en las Filipinas, y en 1953 se establecieron relaciones diplomáticas. Hay hermandad entre Manila y Acapulco y Vigán se hermanó con Cihuatlán y Barra de Navidad. En Filipinas se usan nombres y apellidos hispanos igual que en México.