*En el negocio ya participa tercera generación de Méndez Covarrubias
*Tres negocios en el centro, El Valle de las Garzas y el boulevard costero
Ayer por la mañana a los 86 años de edad, falleció un icono de gastronomía porteña, Concepción Covarrubias González, mejor conocida popularmente por todos los manzanillenses como Doña Concha, dejando gratos recuerdos y enlutando a toda una ciudad que conmemora sus cocteles y sobre todo su salpicón, así como preparados en base a comida del mar.
Cuando un porteño quiere comer mariscos o pescados en su máxima expresión, o cuando quiere que un visitante disfrute degustando estos manjares en nuestro Manzanillo, definitivamente que no hay mejor lugar al que se puede acudir que a uno de los cinco locales Doña Concha que existen en Manzanillo, en distintos puntos de la ciudad.
MODESTOS INICIOS
Su trayectoria como cocinera empezó allá por el año de 1960, cuando Concepción Covarrubias, entonces una joven con 24 años, decidió abrir un negocio de venta de productos preparados del mar atrás de la escuela primaria Niños Héroes, al costado de la sede de la Confederación Nacional Campesina (CNC).
Los amigos y conocidos de Concepción le decían que el lugar no era muy adecuado para tener éxito en cuanto a ventas, ya que se encontraba en un callejón cerrado, la Calle Chapultepec, en la parte baja del Sector 5, al que se ingresaba por un andador angosto poco visible. El propio esposo y vecinos que se dedicaban a la pesca y al buceo surtirían al negocio de la materia prima, que era el marisco.
Ella estaba segura que la sazón y las recetas harían la diferencia y harían atractivo el sitio para los comensales, tal como sucedió. Al negocio aquel le puso por nombre Mariscos Doña Concha, y a pesar que las preparaciones de cocteles y guisos eran dignos de un restaurante de primer categoría, y de salir de las manos de un chef de primera línea, el lugar escogido era al aire libre, sencillo y modesto, bajo un pequeño techito y a la sombra de un árbol.
AMPLIANDO LA VISIÓN
La atención corría a cargo da la propia dueña del changarro, apoyada por algunos de sus hijos y familiares, así como algunos trabajadores del barrio o amistades, que veían como día con día aumentaba la clientela exponencialmente. En los tiempos en que Doña Concha inició, en Manzanillo solamente existían otros dos vendedores de mariscos de forma similar, los cuales eran El Tacuache y La Mulata, a los cuales, sin embargo, pronto fue dejando atrás.
Las primeras especialidades fueron la pata de mula, el ceviche y la caguama, alimento que hoy ya no se expende pues hay veda permanente aplicada sobre la captura de este quelonio en peligro de extinción, y, sobre todo, la receta secreta de salpicón que ella inventó, la cual es la tradicional de salpicón de Manzanillo, siempre imitada, pero nunca igualada, porque la receta exacta, con todos sus detalles, solamente la familia la conoce.
Poco a poco, sus hijos fueron creciendo y fueron decidiendo uno por uno que querían abrir sus alas para volar por sus propios medios en cuanto a la venta de pescados y mariscos preparados, que es, más que el oficio tradicional familiar, una vocación, que ha pasado de hijos a nietos. Su negocio original en el Callejón Chapultepec ahí sigue.

Este es el conocido logo que identifica a los negocios de la familia Méndez Covarrubias.
HOY, UNA EXITOSA FRANQUICIA LOCAL DE ALIMENTOS PREPARADOS DEL MAR
En el centro de Manzanillo hay tres negocios de la familia, todos con el nombre de Mariscos Doña Concha, ya que solamente la familia tiene permiso y derecho de usar este nombre; uno más está sobre el boulevard costero Miguel de la Madrid, mientras que uno más está a un costado de la laguna del Valle de las Garzas.
Sobre la calle México, en el número 336, ha tomado gran auge, tanto que se encuentra en expansión en cuanto a las dimensiones de su local comercial, el negocio de Mariscos Doña Concha atendido por María de Lourdes Méndez Covarrubias, alias La Chata, al lado de su esposo Omar Flores, el cual abrió sus puertas hace ocho años. La gerente de este lugar es Daniela Flores Méndez, nieta de Doña Concha. En El Tajo hay otro negocio de la misma familia.
SABOR TRADICIONAL DE MANZANILLO
Los mariscos que ahí se pueden encontrar, tanto en coctel como en guiso, son de productos locales, como es el camarón, el pulpo, el ostión, el gorro, la jaiba, la almeja y el caracol, además de diversas especies de pescado.
Claro que de un puesto a otro varían las recetas que se ofrecen. Sin embargo, las recetas proceden en su mayoría del recetario particular de Doña Concha Covarrubias, la matriarca de esta exitosa cadena de comida muy manzanillense. En Manzanillo ya es toda una franquicia familiar en continua expansión, muy exitosa por cierto.
Si usted quiere conocer bien Manzanillo y llevarse sus vistas, olores y sabores en la memoria, entre otras de las actividades que tiene que hacer alguna vez por lo menos, es ir a comer un buen coctel, un salpicón, un ceviche o un pescado preparado en algún guiso especial en alguno de los cinco comercios que funcionan en nuestro Manzanillo bajo el exitoso nombre de Doña Concha.
Descanse en paz Doña Concha que hoy ha partido, pero su legado a través de las recetas que dejó y la exitosa franquicia local que dejó atendida por su familia, el cual sigue en expansión y con la aceptación plena de los porteños.