Se trasladó población desde Salagua y se abrió comercio portuario
El año de 1825 y en especial el mes de octubre, es una fecha señera en el calendario, ya que en este tiempo se dieron muchos hechos importantes para Manzanillo, que lo marcaron y posibilitaron que iniciara su funcionamiento, en torno a su vocación primaria, que es la actividad portuaria-comercial, misma que ciento noventa y siete años después continúa desarrollando con éxito tras alcanzar a ser el principal puerto del país en ambos litorales, Pacífico y Atlántico.
UNA POSICIÓN ESTRATÉGICA PARA EL COMERCIO INTERNACIONAL
Tras la independencia de México, se voltearon los ojos hacia la posición estratégica que guardaba la costa colimense con miras al comercio internacional, y fue así que para 1824, más precisamente un 12 de abril, Francisco Anguiano, regidor del Ayuntamiento de Colima, fue enviado hasta el paraje de Las Manzanillas, para delimitar una zona frente a esta bahía de excelente calidad, con el objetivo de lograr que el gobierno federal aprobara el que en esa punto, por el entonces aún deshabitado, empezara funciones un nuevo puerto.
Fue así que se procedió al desmonte y nivelación del terreno en la zona que actualmente conocemos como La Perlita y El Playón, donde de forma paralela trazó un camino de terracería al costado de la arenosa playa, una vez talados todos los árboles de Manzanillo, la cual con el tiempo fue la calle La Madrid y después Morelos.
En esta misma ocasión, 1824, con gran visión del regidor Anguiano, se formó una calle con tres cuadras desde la playa hasta el margen de la laguna de Cuyutlán; es decir que iba desde la arena de la playa hasta donde en nuestros días es el cruce de las calles México y Allende. Inmediatamente la gente que acompañaba en sus trabajos a Francisco Anguiano empezaron a llamar a esa calle que terraplenaron: Calle de la Laguna. Era una calle muy baja en cuanto a su nivel, pues se dice que cuando subían las olas, estas corrían por dicha calle hasta llegar al vaso lacustre, y en ocasiones los lagartos se pasaban de la laguna a las aguas de la bahía. No se destinó ningún área para plaza o parque, ya que todo se pensó primariamente pensando en un puerto comercial, más que en algo social o urbano.
Una vez terminados los trabajos del grupo encabezado por Anguiano para dejar la bahía de El Manzanillo en condiciones de solicitar al gobierno federal que se le declarara puerto comercial, se hace la petición oficial correspondiente.

El playón de arena en los primeros años del siglo pasado.
UN NUEVO PUERTO PARA MÉXICO Y COLIMA
Es así que entrando el glorioso para Manzanillo año de 1825, el 19 de febrero, se dejaron venir desde la capital de la entidad a la bahía el entonces alcalde de Colima, Ignacio Ochoa y el regidor Plácido Díaz, en representación del cabildo de aquella ciudad de la que dependería directamente el nuevo puerto, en caso de ser aprobada su apertura y habilitación, viniendo junto con ellos también el Comandante Principal, Anastasio Brizuela, quienes traían la consigna de recibir al enviado del Gobierno Federal, Capitán Narváez, quien venía en la Cañonera Mexicana a reconocer la bahía para informar al centro del país si en verdad el sitio era adecuado para abrir una nueva población portuaria.
Tras recorrer el área frente a la bahía así como la calle de La Laguna, única en existencia, Narváez se llevó una buena impresión y dio un informe positivo, por lo que ocho meses después, en este mismo mes de octubre en el que ahora nos encontramos, el día 7, el Gobierno General de la República decreta el traslado del Puerto de Salagua al nuevo de Manzanillo.
Hay que aclarar que el viejo puerto de Salagua, que existía desde los tiempos prehispánicos y La Colonia, en los últimos años había bajado mucho en importancia y población. Los pocos pobladores que habían quedado, fueron reubicados a la nueva población, con la perspectiva promisoria de desarrollo económico y fuentes laborales en la carga y descarga de buques.
Ese mismo día, siendo presidente de la república el héroe de la independencia Don Guadalupe Victoria, el Congreso de la Unión habilita primeramente a Manzanillo como Puerto de Cabotaje, y catorce días después, cumplida esta formalidad, el 21 de octubre expide el decreto de apertura del Puerto de Manzanillo al servicio de Cabotaje y Altura, es decir, comercio nacional e internacional vía marítima. Es entonces que se comisiona como encargado del Resguardo Marítimo del nuevo puerto de El Manzanillo a Don Juan Francisco León.
Inmediatamente comienzan los trabajos de construcción de la primera Aduana Marítima de El Manzanillo, en el terreno que limpió y emparejó Francisco Anguiano durante el año anterior, estando a la vera de la mencionada Calle de la Laguna o Principal y la que hoy conocemos con el nombre de Francisco I. Madero, la cual consistía en dos jacalones. Fue construida por conducta de Don J. Jesús Ochoa, y terminó de construir el 15 de noviembre. Es designado como Administrador de Rentas Unidas de Colima y Receptor de la Aduana Marítima de Manzanillo Don Liberato Maldonado.
Cabe señalar que el decreto que le dio la categoría de Puerto de Altura por primera vez a Manzanillo no entró en vigor inmediatamente, sino abril del siguiente año, 1826. También hay que decir que en el transcurso de sus primeros años a Manzanillo se le quitó y se le dio nuevamente la categoría de Puerto de Altura en diversas ocasiones, hasta 1838.