Producción anual en riesgo de perderse por la contaminación
Un fruto muy característico de nuestro municipio, y más en especial de la comunidad de Campos, que se resiste a dejar su cultivo a pesar de todo, es la ciruela. Sin embargo, hay que decir que lo que aquí llamamos ciruela es el jocote, también conocido como ciruela mexicana o del huesito, la que se da en suelos pobres, que incluyen los arenosos, lo que explica lo fácil que se ha dado en Campos desde tiempos antiguos.
ALGO MUY CARACTERÍSTICO DE NUESTRA REGIÓN
Hay que decir que pertenece a la familia de los anacardos, por lo que es pariente, por decirlo así, del marañón, que también se cultiva en la comunidad de Campos. Así como muy poca gente sabe por aquí que del hueso externo del marañón, quitándole su capa externa por medio de procedimientos apropiados, se obtiene la llamada Nuez de la India, que se comercializa muy bien y a alto costo, pero sin embargo la importamos; así también de la ciruela poco se ha aprovechado su fruto en conservas y otros usos fuera del consumo directo del fruto.
Gente de todo el estado aprovechaba cualquier pasada cercana a Campos o poblaciones circunvecinas para comprar ciruelas desde que hay memoria, y probablemente se cultiva desde tiempos prehispánicos, ya que es un fruto originario de América, principalmente de México (costas de Colima y Michoacán, así como de la selva amazónica). En el resto del mundo la ciruela es otra fruta a la que conocemos por acá. Su sabor y forma es muy diferente. Así que podríamos decir que era algo muy autóctono, muy propio, aunque no precisamente endémico.

La ciruela cobró auge con la entrada del ferrocarril a nuestra zona.
LA AFECTACIÓN DE LA TERMO POR MÁS DE TREINTA AÑOS
Pero, desde la construcción y puesta en funcionamiento de la planta termoeléctrica “Manuel Álvarez” en los alrededores de Campos, la producción de estos arbustos en la zona se vio seriamente afectada en cuanto a su producción y calidad, ya que la contaminación emanada por esta industria es muy alta, según ha quedado totalmente comprobado e incluso plenamente aceptado por la propia Comisión Federal Electricidad (CFE).
La afectación a la planta del ciruelo durante más de treinta años ha sido muy profunda, con una fruta manchada de negro, quemada y sin una presentación o tamaño que la haga adecuada para pensar siquiera en su exportación. Aún para el consumo interno es menos atractiva, no sólo por imagen, sino también porque, en ocasiones, su sabor también se ha visto afectado.
NO UNA CIRUELA VERDADERA
La spondias purpurea, nuestra ciruela, conocida en otros lugares como el jocote, la ciruela mexicana, llamada por muchos cirgüela (que por cierto es su nombre correcto en español antiguo y portugués) es algo que debemos de conservar; no permitir que se acabe. Es una ciruela muy nuestra, de la que debemos estar orgullosos y que se debe declarar como un fruto protegido, por ser patrimonio local.
Las variedades más comunes en el mundo son las prunus doméstica, la itálica, la Claudia, la damascena, la siriaca o mirabel, japonesa, cerasífera, la española, espinosa, satsuma y golden, entre otras.
Pero la nuestra es muy diferente a todas ellas, y hasta más bien podríamos decir que no es en verdad una ciruela; es un fruto aparte que, al parecer, les recordó a los primeros conquistadores españoles que llegaron a estas tierras calientes de la costa colimense y michoacana, a las ciruelas europeas.
En nuestro municipio encontraron también al manzanillo, un árbol o arbusto (no se ponen de acuerdo los estudiosos en el tema), que como su fruto les recordaba a las manzanas en pequeño, lo bautizaron con el nombre en terminación despectiva, el cual es también es conocido como “manzanilla de la muerte”, porque es venenosa. De hecho, está considerado como el producto más venenoso del mundo.

Otra forma de procesar y comercializar la ciruela es por medio de los famosos tamales de dulce.
ESPERANDO SU RECUPERACIÓN E INDUSTRIALIZACIÓN
Así que, el xocotl o jocote se convirtió en la ciruela mexicana o del huesito, que es una de nuestras frutas más características, de las que debemos preservar su cultivo, igual que como debe hacerse con el coquito de aceite, el cocoyul y otros cultivos muy locales. El coco mismo, llegado a nuestra tierra desde el otro lado del Pacífico, está en peligro de desaparecer, pues cada vez se cultiva menos.
La producción de la ciruela de Campos es de marzo a septiembre, paralela a la del mango, que es cuando la podemos hallar en puestitos por todos lados, principalmente al interior del mercado, precisamente en muchos casos con los antiguos comerciantes de este centro de abastos que vienen desde los inicios del Mercado Reforma, y que son originarios de la comunidad de Campos y fundadores de aquel mercado y del que hoy se conoce como 5 de mayo.
Esperemos que la producción anual de la ciruela de Campos se recupere, y que para ello, la termoeléctrica empiece a usar gas en vez de combustóleo. Con eso se dejaría de dañar al medio ambiente, y a tan apreciados frutos. Y también que haya alguna iniciativa para industrializar este producto en diversas jaleas, mermeladas y dulces.
Algo muy destacable para comercializarlo en una presentación especial, es haciendo tamales dulces de ciruela, que son muy sabrosos, aunque también hay que decir que cada vez se preparan menos. Estamos tratando de un fruto totalmente americano, que no le pide mucho en sabor y propiedades al ciruelo europeo, si acaso, una mayor difusión, y en su momento, incluso la industrialización en conservas y diversos dulces, que pueden darle la vuelta al globo sin ningún problema, pues tienen un gran sabor.
Mientras que muchos frutos y cultivos de los tiempos prehispánicos ya han desaparecido, aún se conserva el ciruelo como una opción sabrosa y aprovechable, que de ningún modo nos podemos dar el lujo de perder, y muy especialmente los habitantes de Campos, donde es más característico su cultivo, aprovechamiento y comercialización. Ahora toca pensar en incentivar los espacios de tierra cultivados y pensar en la industrialización.