* Primera en área nueva de la ciudad entre los barrios del Seguro y San José
* Vigentes pese a cambios en materiales que requieren en escuelas y oficinas
En el año de 1960 nace la primera gran colonia de la ciudad de Manzanillo, que fue la Unidad Padre Hidalgo, mejor conocida como el Seguro Social, la cual se edificó sobre rellenos a la laguna de Cuyutlán, quedando unida a los barrios de La Pedregosa y San José.
UN CAMPO VIRGEN
En esos nuevos terrenos se abrió la escuela primaria Padre Hidalgo y el preescolar Rafaela Suárez, así como la Academia Comercial Excélsior a una cuadra, y sin embargo, muchos servicios que se requerían para los niños que cursaban estudios en estos planteles no se conseguían, sobre todo en lo referente a útiles escolares.
En 1974 se añadió la escuela Juárez, que fue reubicada a la salida hacia Campos, y a finales de esa década se añadió a la oferta educativa la secundaria federal Mariano Miranda Fonseca en la salida a Campos, por lo que se hace insostenible la necesidad de tener artículos escolares en las cercanías.
PIONEROS EN SU RAMO
Viendo esta necesidad existente, y con gran visión de negocios, el señor José Luis Rivera, en el año de 1975 decide abrir la primera papelería en esta nueva área de la ciudad, que para ese entonces tenía solamente quince años de haberse creado, ubicándose a un costado de la casa del afamado galeno porteño Dr. Jorge Baraquiel Alatriste Lozano, frente al parque de Las Palmitas de la Unidad Padre Hidalgo.
Esta vendría no solamente a abastecer de materiales de estudio a las mencionadas escuelas: Preescolar Rafaela Suárez, primarias Padre Hidalgo y Benito Juárez, Secundaria Mariano Miranda y la Academia Comercial Excélsior, sino también a las cercanas Rafael Ramírez y Vicente Guerrero.

Al fondo Unidad Padre Hidalgo recién construida.
DIFERENTES ÁREAS A ATENDER
La primera vocación de la tienda fue, pues, el surtir la demanda escolar del nivel básico, ofreciendo libretas, plumas, lápices, borradores, juegos de geometría y lo necesario para hacer manualidades; pero pronto se manifestó la necesidad de brindarles materiales a los oficinistas, pues al fondo de la nueva colonia se ubicaron las oficinas del IMSS en Manzanillo, así como el Centro de Seguridad del Seguro Social, donde se daban muchos cursos.
Esto requería de proporcionar materiales necesarios para este sector, como máquinas de escribir, cintas y carretes, plumeros, carpetas, folders, engrapadoras, calculadoras y muchas otras cosas que empezaron a tener alta demanda.
Para los años ochenta empezó a haber muchos profesionistas en Manzanillo, ya que anteriormente las opciones de estudiar en niveles superiores a secundaria eran de difícil acceso para los porteños, ya que no había esta clase de escuelas en nuestro municipio y estado, situación que, como ya he mencionado, empezó a cambiar a partir de los años 80, cuando el número de facultades en la ciudad de Colima aumentó.
AMPLIÁNDO EL CATÁLOGO
Ahora se requería introducir al catálogo de la Papelería Rivera material necesario para ingenieros, arquitectos y contadores, y con ello se aumentó el número de secciones que manejaba la tienda, a lo que también se tuvo que agregar material de arte, para satisfacer la demanda de quienes querían desarrollarse en este campo, principalmente en la pintura, el dibujo y las manualidades.
Esto se fortaleció cuando en por esos años también se vio un aumento en el número de escuelas que ofertaban carreras técnicas en nuestra ciudad, y en especial en las cercanías abrió el Cet del Mar, y ya en los años noventa empezaron a haber más carreras profesionales que se podían cursar en Manzanillo mismo.
En esos años también se ve la necesidad de darle más impulso a la nueva área de cómputo o informática, con la introducción de artículos novedosos para ese tiempo como los teclados, mouses, disquetes, discos compactos, discos duros externos, memorias USB, además de computadoras por pedido, además de ofrecer los servicios de copiado, enmicado e impresiones.
El catálogo que manejan es tan amplio en los campos: escolar, arte, oficina y cómputo es tan amplio, que incluso vienen a surtirse con ellos desde Salagua y Santiago; pero, viendo que la ciudad ha crecido mucho hacia otras áreas, añadieron el servicio de entrega de materiales a domicilio. Para facilitar las cosas a estudiantes que requieren constantemente de abastecerse de productos para su escuela, abrieron dos sucursales dentro de planteles de escuelas técnicas, como son el Cet del Mar y el Conalep.
Actualmente, la administración de la Papelería Rivera corre a cargo de Verónica Rodríguez Gradilla, pero el señor José Luis Rivera, iniciador de este atrevido proyecto en un área en desarrollo de la ciudad, siempre está al pie del cañón, al pendiente de la marcha de su sueño, que es la Papelería Rivera, como ha sido desde el primer día hace cuarenta y siete años.

Pionera en un área nueva de la ciudad hace 47 años sigue vigente la papelería Rivera.