Primaria Benito Juárez, testigo de la historia porteña por más de 100 años


Era el 9 de abril de año de 1858, cuando el pequeño Puerto de Manzanillo, se sacudió ante la llegada, procedente de la capital del estado, después de un breve paso por el poblado de Cuyutlán, del Presidente de la República, Lic. Benito Juárez Pablo García, junto con su comitiva, entre los que destacaban Melchor Ocampo, Guillermo Prieto y León Guzmán, en el marco histórico de la Guerra de Reforma.

JUÁREZ BAJO EL TAMARINDO

Se hospedaron los ilustres visitantes en el mesón de Fermina, señora esposa de un portugués alcohólico, que daba servicio de hospedaje en una cómoda casa de maderas machimbradas con techumbre de palapa y piso de tierra y arena, acomodada bajo la sombra de unos árboles de tamarindo en su patio, donde amarraban a las bestias de los huéspedes. Frente de esta, solamente había una larga playa arenosa, pues aún no había construcciones que estorbaran. En ese playón reventaban las olas, por lo que había una barrera hecha con palitos de madera y con sus huecos rellanados de piedras.

Desde ahí el primer mandatario itinerante podría darse cuenta cuando llegara el barco norteamericano John L. Stephens, que lo llevaría hasta Centroamérica, para de ahí poder pasar al Atlántico, y dirigirse al Golfo de México en la costa este del país, lo que hacen el 11 de abril, quedando el recuerdo de su visita grabado con letras de oro en la historia del puerto. Es por eso que la calle frente al lugar que se hospedó en la actualidad se llama Calle Juárez

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Alumnos y maestros en un salón de la escuela del Tamarindo.

 

LA ESCUELITA DEL TAMARINDO DE TORRES QUINTERO

A los pocos años, luego de desaparecer aquel mesón, se construyó una pequeña escuelita en el lugar, que a falta de un nombre que la identificara, se llamó “La Escuela del Tamarindo”, ya que estaba cobijada bajó la sombra de aquellos tamarindos que también le dieron sombra al llamado “Benemérito de las Américas”.

El maestro colimense Gregorio Torres Quintero tuvo su primera plaza magisterial en Manzanillo, entre 1883 y 1887, cuando,  como Preceptor de Primer Orden, se ocupó de la Dirección de la Escuela de “El Tamarindo”. Fue también Regidor en el Ayuntamiento en 1884. Durante su estancia, recopiló material que luego plasmó en varios de sus libros, y empezó sus primeros experimentos para desarrollar el Método Onamatopéyico, que tanta fama le diera.

En el año de 1895, a la muerte Don Ponciano Ruiz, ex alcalde y uno de los hombres más ricos del estado, su hermano, el Prof. Blas Ruiz Díaz, quien era el director de la Escuela del Tamarindo, hereda de su hermano el Hotel Ruiz, siendo su administrador Emilio Cham, inmigrante chino. Uno de sus primeros huéspedes fue el destacado maestro colimense, Prof. Manuel Vázquez Andrade, quien llegó a Manzanillo para ocupar la dirección de la “Escuela de El Tamarindo”.

 

LA ESCUELA EN EL TEMPLO Y LOS CRISTEROS

En el año de 1917 empezaron a dar clases en la población de Cuyutlán dos maestras que eran hermanas, de nombre Carmen y Martha Luna Ávalos, quienes destacaron mucho por la calidad de su enseñanza, por lo que en 1918, el Presidente Municipal de Manzanillo, Higinio Pérez Ochoa contrató a las hermanas, para dar clases en la Escuela de El Tamarindo. En el año de 1926, con motivo de la rebelión cristera, se traslada de Escuela del Tamarindo al templo de Guadalupe, ya que era inseguro que continuara operando donde hasta entonces lo hiciera.

En 1928, el maestro colimense Porfirio Gaitán Núñez es nombrado director del plantel, y estando en este puesto, el 24 de mayo de 1928 se registra la batalla o asalto de Manzanillo por parte del movimiento cristero, por lo que los maestros huyen, ya que los rebeldes, al considerar a los profesores como representantes del gobierno, lo primero que hacían al tomar un lugar era matarlos.

El director se refugió en la casa de su tío “Cachimbo” en la Carrillo Puerto; pero, al arribar el enfrentamiento, se escondió en el Cerro del Vigía, igual que hicieron muchos porteños. Al final, gracias a la intervención de las tropas del Ejército y de la Marina comandadas por el propio el General Heliodoro Charis y el Gobernador del Estado, Lic. Laureano Cervantes Vázquez (a quien desde esa fecha muchos apodaron El General), los invasores fueron derrotados.

Posteriormente, Porfirio Gaitán hace gestiones ante el Gobierno Federal para que se les cediera un terreno entre el playón y la calle Juárez, donde posteriormente se construyó el plantel. El 18 de mayo de 1933, por cierto, en un concurso nacional de Métodos para la Enseñanza de la Lectura-Escritura, realizada en la Escuela Nacional de Maestros, triunfa el Método Onomatopéyico del profesor colimense Gregorio Torres Quintero, ex director de este plantel; el segundo lugar fue para el Método Rosita y Juanito; el tercer lugar, para el Rébsamen; y el cuarto, para Un sueño.

El profesor Porfirio Gaitán Núñez impartiendo educación física en la escuela Benito Juárez en 1929.

 

 

DE ESCUELA DEL TAMARINDO A PRIMARIA BENITO JUÁREZ

Es en el año de 1935 que se consigue la construcción de la escuela primaria Benito Juárez al oeste del jardín Galván, por parte del grupo de ingenieros enviados por el Presidente de la República, Gral. Lázaro Cárdenas del Río, la cual se termina en 1936, ya con el nombre oficial y definitivo de Escuela Benito Juárez, y ya como propiedad de la Secretaría de Educación Pública, en terrenos cedidos por Heliodoro Trujillo.

En 1937 se inaugura la escuela primaria federal Benito Juárez, que ocupó la manzana comprendida entre las calles Morelos al norte, Balbino Dávalos al sur, avenida México al este y Carrillo Puerto al oeste. El teatro al aire libre que se construyó adjunto a la escuela recibió el nombre de Heliodoro Trujillo, y fue escenario de muchas apasionadas declamaciones y puestas en escena de obras de teatro por parte de Don Alfredo Cruz Torres.

Es en el este mismo año que el pintor michoacano de fama internacional, Alfredo Zalce Torres, nacido en 1908, pinta un mural al interior de la escuela, el cual todavía muchos porteños recuerdan, sin embargo, algunos, sabiendo solamente que el artista que lo plasmo era de gran fama, corrieron la especie que éste había sido José Clemente Orozco. Por cierto que en el tiempo que vivió Zalce en Manzanillo pintó varios óleos y acuarelas sobre la vida cotidiana en el puerto.

En 1945, Alfredo Ruiseco Avellaneda funda la Escuela Secundaria 3 de Manzanillo, dependiente del Gobierno del Estado, siendo la primera en la ciudad de nivel medio básico, funcionando en el corredor sur de la Escuela Primaria Benito Juárez, y su primer director fue precisamente Don Alfredo Ruiseco. Fue inaugurado por el Presidente Municipal del entonces, Francisco Pizano Hernández.

En 1948 se elevó a Manzanillo a la categoría de ciudad en el centenario de su elevación definitiva a Puerto de Altura, presidiendo los festejos el colimense, manzanillense por adopción, Fernando Solórzano Alatorre, entonces al calce. Lo mejor fue la coronación de la reina de las Fiestas de Mayo del Centenario, Leonor I, hija de Miguel Gaytán, estibador, y María Dueñas, vecina del barrio de El Corralón, por el antiguo Cine Manzanillo.

El acto se llevó a cabo en el Teatro Heliodoro Trujillo, concha acústica que limitaba por Carrillo Puerto con la Escuela Juárez. Formaron la corte de la reina Carmen y Blanca Ascencio Barbosa y Silvia y Gloria Barbosa. El 4 de octubre de 1952, muchos antiguos estudiantes de la primaria Benito Juárez se pusieron de luto, pues murió el Prof. Manuel Vázquez Andrade, quien por entonces era maestro de la Escuela Normal de Colima.

Donde se observan las casitas de madera corresponde al Mesón de Fermina, ahí se hospedó Juárez en Manzanillo y después estuvo la primaria del Tamarindo.

 

 

TRAS EL TERREMOTO Y ACTUAL UBICACIÓN

El 30 de enero de 1973, un terremoto causó serios daños en todo el Estado, especialmente en la costa, y sobre todo en Manzanillo, derrumbándose por efectos del terremoto las oficinas administrativas del Imss y el obelisco ubicados en la Plaza Cívica de la Unidad Habitacional Padre Hidalgo.

La escuela primaria federal Benito Juárez sufre daños estructurales a raíz del terremoto, y entonces se ordena la demolición de la escuela primaria federal Benito Juárez, porque sus afectaciones estructurales por el terremoto del 30 de enero ponían en riesgo a profesores y alumnos. Del 73 al 77 el antiguo lote de la escuela quedó baldío. En el 77 el nuevo presidente municipal, Jorge Armando Gaitán Gudiño, hizo ahí la ampliación del jardín, que se terminó en 1979.

Pero en aquel año del 73 se reubicó el plantel a una nueva ubicación, que fue a un costado de la Unidad Padre Hidalgo, por el Barrio de La Pedregosa a la salida a Campos. Recuerdo que en aquellos años, teniendo siete años, y como aquello era todo un acontecimiento para Manzanillo, mucha gente fue a presenciarla, entre ellos mi padre, José Martínez Campos, quien me subió a sus hombros para que no me perdiera detalle. Presidió el evento el entonces Presidente de la República, Lic. Luis Echeverría Álvarez.

Desde entonces ahí continúa, preparando en sus aulas a muchos niños y viendo el desempeño de muchos maestros que se esfuerzan cada día por cumplir su tarea.

 

Parte del mural de Alfredo Zalce en la antigua primaria Benito Juárez.

Patio central y teatro de la primaria Juárez.

Escuela Benito Juárez sobre la calle México en 1940 y enfrente la oficina de prácticos del puerto.

Los Harlem Globe Trotters dando exhibición en Manzanillo en contra de una selección local donde participaban Manuel Bonilla, Alejandro Wong y Ramón Navarro.

Profesor Gregorio Torres Quintero, director de la escuela del Tamarindo en 1884