Los hidrantes de Manzanillo, hongos metálicos desaparecidos de nuestras calles


Recuerdo de cuando las casas eran de madera y los incendios frecuentes

En los años setentas era común ver en algunas esquinas de la Avenida México hidrantes. Eran unos como hongos metálicos, de color bronce, que le llegaban a una persona un poco por debajo de la rodilla, que estaban conectados por debajo del nivel del piso a la red de agua potable, y tenían todo dispuesto para que se les conectaran mangueras de bombero para apagar incendios.

Para el que no sepa de qué le estoy hablando, anexo una foto de un hidrante, que quizá a alguien le dé nostalgia. Yo los conocí cuando era un niño y caminaba de la mano de mi padre por el centro, y él me explicaba que no se recordaba que nunca se habían usado, pero se crearon pensando en apagar incendios en el tiempo en que muchas construcciones de la ciudad eran de madera.

A principios de los setentas era esta área muy frecuentada por los porteños de esta zona de la ciudad, pues en las cercanías se hallaba La Tienda Nueva, negociación de chinos muy surtida, y exactamente de este hidrante la Tienda de Don Pancho Ochoa, así que el mencionado último hidrante llamaba mucho la atención frente al Edificio Yahualica.

Casi todas las esquinas de la calle México en algún momento del siglo pasado tuvieron hidrantes.

PARTE DEL PAISAJE URBANO

Se supone, pues, que utilizándolos se podría apagar algún incendio que sucediera en algún negocio o domicilio de la calle Principal de nuestra ciudad y puerto, la México. Eran un remanente de cuando casi todas las casas eran de madera en Manzanillo, pues ya para ese tiempo, los años setentas, quedaban todavía construcciones de este material, pero eran muy pocas.

Se recuerdan en especial las construcciones de madera de El Cachetón y la de Don Ramiro Aguayo, que se encontraban en el tramo de la Calle Principal o Avenida México  frente al jardín de niños Miguel Hidalgo, mismo que fue construido por Edgar K. Smoot, mismas que fueron de las últimas de este material; y hay que decir que la que fue la agencia local de la Lotería Nacional, en lo que se refiere a su segunda planta, sigue en pie.

La vialidad de nomenclatura México fue llamada desde la creación de Manzanillo avenida por su importancia para la población original, a pesar de ser solamente de un sentido, la cual en sus primeros año fue también llamada Calle de La Laguna, ya que era la única que conectaba el lado de la ciudad del mar -su parte principal-, con el de la laguna de Cuyutlán o de Caimanes, el cual por cierto era muy insalubre y muy poco desarrollado y poblado.

El tramo entre la bahía y la ribera del vaso lacustre eran de únicamente tres cuadras en su época original y poco después creció a cuatro, extensión con la que duró varios años, y estaba flanqueada por ambos lados por casas y negocios con material de madera, pasto frecuente de incendios, de manera que por gran parte de la segunda mitad del siglo pasado antes tenía hidrantes en cada esquina.

Uno de los últimos hidrantes que recuerdo se encontraba en la esquina de avenida México con Miguel Galindo, frente al edificio Yahualica, pero casi todas las esquinas de esta calle, del costado más cercano a la Carrillo Puerto, tuvieron en algún momento su hidrante. Hubo hidrantes en las esquinas de las calle Madero y Juárez, Madero y Morelos y Juárez y 5 de mayo. Eran parte del paisaje urbano de nuestra ciudad.

Hotel Colonial. escuela Juárez y calle México.

MANZANILLO Y LOS BOMBEROS

Por esos tiempos no teníamos en Manzanillo cuerpo de bomberos. Incluso la escuela primaria Rafael Ramírez, antes también secundaria 3, fue construida pensada como la Casa del Bombero, lo cual nunca se concretó, al no consolidarse un patronato.

Los viejos manzanillenses se refieren en ocasiones a este lugar como la Casa de Bomberos, donde se encuentra el mural pintado por el Maestro Carlos Escobar León sobre la visita de Hernán Cortés al antiguo Puerto de Salagua. Al levantarse este edificio, no se pensó en un principio en levantar una nueva escuela, sino en la central local de los apaga fuegos.

Hay que recordarse que nunca ha habido recursos en nuestro país para tener un cuerpo de apaga fuegos financiado en su totalidad por los gobiernos municipales, por lo que siempre se han manejado como cuerpos voluntarios, recibiendo patrocinios de empresas y apoyos de particulares, así como donativos gubernamentales y organizando campañas de donación y aportación de recursos.

Actualmente, gracias a las gestiones de un puñado de ciudadanos, entre los que destacó Don Raúl Zuazo Ochoa, hemos vuelto a tener un cuerpo de bomberos voluntarios, que tiene su cuartel ubicado en el Barrio IV Valle de las Garzas, sobre la Avenida Elías Zamora Verduzco en el número 28219, que opera desde el 2003; es decir, que tiene veinte años de servicio.

Las primeras construcciones de Manzanillo eran de material flamable por lo que los incendios eran frecuentes.

EL NECESARIO ABASTECIMIENTO DE AGUA PARA COMBATIR INCENDIOS

Los hidrantes también son llamados bocas de incendios, y pueden tomar el vital líquido de la red de aprovisionamiento urbana o de un depósito, mediante una bomba. En el caso del último que hubo en Manzanillo, que se encontraba en la esquina de calle México y Miguel Galindo, fuera del edificio Yahualica, al parecer, según los recuerdos de antiguos manzanillenses, se aprovisionaba del agua necesaria para apagar fuegos del Pozo de La Noria.

Éste se encontraba en la subidita del Sector 3 por un costado de icónico negocio denominado Foto Jany’s, y que fue abierto en 1906, lo que indica que en esta parte hay agua dulce en abundancia en el subsuelo, a pesar que por ahí estaban los márgenes de la laguna de Cuyutlán, antes que se rellenaran las partes de la ciudad con rumbo hacia Las Palmitas y la Unidad Padre Hidalgo.

Por cierto que la maquinita La Catorce, que traía material desde la cantera del centro de la comunidad de El Colomo para las obras del puerto a cargo del Ing. Smoot, entraba a Manzanillo por la ribera de la laguna y tras ingresar por la orilla del cerro, llegaba al Pozo de La Noria a abastecerse del agua necesaria para funcionar, ya que era a base de vapor.

Hoy los hidrantes han dado lugar a los carros cisternas con aguas que funciona con una bomba en los carros de bomberos que surten a través de mangueras especiales muy gruesas y resistentes, y estos curiosos hongos metálicos que antes veíamos en cada esquina de nuestras principales calles, han desaparecido.