La época dorada del aceite de hígado de tiburón


Durante la época de la Segunda Guerra Mundial hubo un gran auge en la demanda del aceite de hígado de tiburón en los Estados Unidos, ya que es una sustancia a la que no le afecta el congelamiento, no es soluble en agua, sirve para motores de tanques y maquinaria, además de servir para contrarrestar los efectos de la irradiación nuclear. Aparte de estas aplicaciones, también sirve para la salud humana, ya que de éste se obtiene la vitamina A administrada en capsulas, llamadas perlas, mucho del cual era suministrado a los soldados norteamericanos, para darles energía y fuerza.

LA FLOTA TIBURONERA DE MANZANILLO

Por todas estas virtudes, en Manzanillo se puso las pilas Don Alfredo Woodward Téllez, para hacerse de una flota para atrapar tiburones y venderlo a los Estados Unidos, la cual estaba compuesta por cuatro embarcaciones, las cuales iban hacia el norte, llegando hasta las Islas Marías y Guaymas. En cada una de estas embarcaciones iban de seis a ocho tripulantes, por lo menos el patrón, un cocinero y cuatro marineros. Algunos de los patrones eran Bartolo López, Rafael “El Quesero” Iglesias y Fermín Becerra. El hígado de los escualos se picaba y se salaba en la bodega, mientras que la carne se secaba en filetes, para venderlo como un sustituto del bacalao.

Venían camiones de Estados Unidos a recogerlo, siendo unas unidades con espacio para almacenar grandes cantidades. Se entregaba en latas de veinte litros y en tambos de doscientos. Algunos años después, el procesamiento del hígado corrió a cargo de Aldo Enríquez. Originalmente, antes de la Segunda Guerra Mundial, casi no se pescaba tiburón, porque no era muy demandado, a excepción de para la elaboración de sopa de aleta en países asiáticos, principalmente China. A raíz de su uso bélico y en la salud fue que en los años treinta y cuarenta se incrementó grandemente.

EL COMIENZO DEL FIN

El auge empezó a disminuir cuando se descubrieron métodos sintéticos de preparación de la Vitamina A, y los precios del hígado de tiburón se desplomaron, haciendo incosteable su captura. Sin embargo, estudios realizados en los Estados Unidos durante los últimos años han demostrado que la vitamina A sintética es más difícil de absorber y asimilar que la vitamina natural extraída del aceite de hígado de tiburón, además de que esta última sirve para prevenir efectos nocivos de la irradiación nuclear.

Los pedidos fueron disminuyendo, cayendo a niveles ínfimos desde comienzos de los años sesenta. Últimamente se descubrió que el aceite de hígado de tiburón también contiene Omega 3. El aceite de hígado de tiburón se obtiene de los hígados de diversas especies de tiburón; es un aceite de color amarillo a marrón, de aroma fuerte, soluble en éter, benceno y disulfuro de carbono, el cual se utiliza también en investigación bioquímica.