CUANDO CASI SE ACABARON LOS GATOS A PRINCIPIOS DE LOS AÑOS OCHENTAS
En Manzanillo, el gato común y corriente casi se exterminó décadas atrás, durante los años ochentas. Casi no se veía a ningún felino doméstico en ninguna casa y mucho menos en las calles. El misterio de la casi extinción de los gatunos no lo supimos; sin embargo, poco a poco Manzanillo recuperó la presencia de los felinos domésticos.
Esto fue un hecho que tuvo consecuencias, pues cuando una especie desaparece, otra prolifera. Una de las cosas que se notaron al desaparecer los gatos comunes, es que empezaron a crecer plagas de animales nocivos a gran prisa y en abundancia. Fue ahí cuando los porteños notamos que los mininos eran indispensables para nuestra ciudad, y la necesidad de que volvieron a nuestras casas, calles y jardines.
ROEDORES INDESEABLES SE APODERARON DEL PLAYÓN
Según muchos manzanillenses, comentaban que la presencia de las ratas provenía de los barcos que atracaban en el Muelle Fiscal, así como en El Playón. En este último, que hoy se ha renovado como el Malecón de las Constelaciones de Sebastián, abundaban los gigantescos roedores, a tal grado que ya era imposible pasear por esa zona. No se podía sentar una persona, una pareja o una familia en una de sus banquitas, porque hasta por los pies le pasaban a uno, como le sucedió a la que escribe en cierta ocasión.
Cuando Manzanillo se emplagó de ratas, y cuando digo estos animales, me refiero a esos roedores grises, de orejas cortas y rabo pelón, casi del tamaño de un conejo, que pululan dentro de las tuberías del drenaje, y no a los pequeños ratones orejones, que a veces habitan en las estufas de las cocinas domésticas; aunque esos también abundaron, y entre ambos roedores son consideradas especies nocivas para la salud humana, transmitieron diversas enfermedades, que fueron epidemia en nuestro municipio costero en el pasado.
DE CONJUNTIVITIS A RABIA, UN GRAN RIESGO SANITARIO
Algunas de las enfermedades que transmiten estos roedores son la conjuntivitis, el tifus, la toxoplasmosis, la leptospirosis, la salmonella, hantavirus, fiebre y la tan temida rabia o hidrofobia, entre otras muchas. Aunque no todas estas enfermedades tuvieron presencia masiva en nuestro Manzanillo, algunas de ellas sí; el caso es que en ese tiempo, abundaron las enfermedades infecciosas, pues no había una casa en el antiguo casco urbano, que no tuviera ratas o ratones, por mucha higiene que se tratara de mantener en ella.
Otra importante razón por la que abundaban en décadas pasadas estos roedores era porque en los Sectores o barrios cerriles de Manzanillo estaban expuestas las tuberías del drenaje y el agua potable; pero fueron las primeras en donde se refugiaban y vivían tales alimañas en grandes cantidades, ya que, vivir en las aguas negras es su hábitat natural.
UN AMIGO ANIMAL QUE ES POCO VALORADO EN NUESTRA CIUDAD
No se sabe quien o quienes reintrodujeron los felinos a Manzanillo, donde una vez que los mininos se reprodujeron, gracias a Dios, gran parte de esas nocivas plagas de roedores indeseables en las casas se pudieron controlar. Otra parte la hizo el gobierno municipal en turno, a través de la fumigación, algo que también se ha descuidado en los últimos tiempos. En parte, qué bien, porque los plaguicidas que se utilizan para combatir plagas como estas, generan daños importantes a la salud; así que lo mejor para combatir estos problemas es que abunden los gatos.
Créame que no es nada saludable ni bonito el tener plagas de roedores indeseables en las casas, temporada que vivimos en los años ochentas por la falta de gatos en la ciudad. Tristemente, los preciosos mininos no tienen la misma aceptación entre la población porteña que la que tienen los perros, porque hay falsas creencias con respecto a los gatunos; sobre todo, aquella de que nunca quieren a sus amos.
Los gatos son animales que siempre conservarán su lado salvaje a diferencia de un can, lo que quiere decir que, a diferencia de un perro, serán un poco más fríos en sus expresiones de afecto con sus dueños, pues sus restos de salvajismo los hace bastante independientes y, por más que estén bien alimentados, su instinto cazador, el cual poseen por naturaleza, nunca lo pierden.
Inclusive, si en casa no hay roedores, buscarán cazar cucarachas o lagartijas, y hasta pájaros o murciélagos si están a su alcance.
UNA ESPECIE A CUIDAR
Manzanillo necesita a los gatos por su condición portuaria, ya que todos los días estamos recibiendo barcos donde, en muchos de ellos, aparte de los contenedores, también llevan animales nocivos, entre los que pululan las ratas y ratones, así como cucarachas. Así es que hay que tomar esto en cuenta, para contribuir en el control de plagas de estos animales indeseables, por nocivos, adoptando por lo menos un gato en casa.
Y no solamente en casa, también hay que procurarlos en el jardín Álvaro Obregón y en los muelles, como el de las Constelaciones de Sebastián, de la Armada, en el de Cruceros, en el Paseo Espíritu Santo, en la Plaza de La Perlita, Plaza Juárez, Plazoleta Raúl Zuazo o de las Fuentes Danzarinas, Paseo de San Pedrito, El Túnel, Muelle de Pemex y Paseo Independencia.
Es en serio que hay que mantener nuestro Jardín Álvaro Obregón y muelles en mención con gatos. Cito estos lugares, por su conexión directa con la ciudad. Además, los gatos son muy bonitos. Basta mantener y cuidar algunos en estos lugares, y la gente se encargará de alimentarlos con croquetas, como cuando se les da pedazos de tortillas a las palomas.
Y también hay que denunciar en calidad de maltrato animal a quien se sepa que envenena gatos, práctica común en barrios y colonias; pues no falta el amargado o amargada que odia a los mininos. Y, si usted ya tiene uno o varios gatos en casa, felicidades. Y, si aún no cuenta con uno, le recomiendo que adopte a un minino.
Además, los gatos contribuyen al bienestar de nuestra salud, ya que, al acariciarlos, su ronroneo genera vibración, la cual nos ayuda a estar más sanos. Y, si es alérgico al pelo de los gatos, busque alguna raza que sea de pelo corto, pues sí las hay; con decirle que existe el de raza egipcia, que es totalmente calvo, siendo el equivalente al perro xolozcuintle, pero en felino.