Una de las necesidades que hemos tenido los porteños desde el 23 de septiembre de 1997 es el tren de pasajeros, medio de transporte que por muchas décadas nos dio servicio desde nuestro puerto hasta la ciudad de Guadalajara.
Este tren lo introdujo el Gral. Porfirio Díaz en 1889 de vía angosta solamente hasta la ciudad de Colima, y a partir de 1908, hasta la ciudad de Guadalajara, siendo inaugurado personalmente por este personaje muy polémico en nuestro país, pero que para Manzanillo fue una bendición.
El tren de pasajeros Manzanillo-Guadalajara fue todo un acontecimiento que brindó conectividad a los muchos pueblitos y comunidades, que en el tramo por donde pasaba este ferrocarril no solamente comunicaba a quienes ahí vivían, sino que desarrollaba su economía, pues muchas personas vendían sus productos locales a los pasajeros y operadores del convoy.
Como uno de los ejemplos más destacados están los Taquitos de la Estación de Tuxpan, Jalisco, que eran de diversos guisados, y que después fueron conocidos en Manzanillo hasta nuestros días como Tacos Tuxpeños.
El tren de pasajeros brindó un servicio donde porteños y tapatíos establecieron relaciones, tanto comerciales, como turísticas, hermanándolos de manera práctica.
El ferrocarril en mención fue la delicia de muchas familias numerosas, que constantemente venían a Manzanillo gracias a lo económico que era el viajar en tren, y lo mismo hacían otros tantos porteños que continuamente se daban el lujo de visitar la Perla Tapatía.
Pero, sin duda alguna, el tren de pasajeros de Porfirio Díaz benefició a un sinfín de estudiantes, tanto preparatorianos como universitarios, que hacían sus carreras en Guadalajara, o quienes estudiaban para maestros, en la Escuela Normal Superior de Ciudad Guzmán, también en el vecino estado de Jalisco. Todo esto, sin dejar de lado a quienes acudían a hacer algún trámite ante el gobierno del estado, o también para estudiar.
Hoy, este noble servicio, que el 22 de septiembre de 1997, fecha en que hizo su último viaje, cobraba 48 pesos de Manzanillo hasta Guadalajara, contra 130 pesos que cobraba un autobús, nos fue quitado a los porteños, y a otros municipios de los estados de Colima y Jalisco, incluyendo las muchas comunidades y pueblos en el ínter de ese viaje; perjudicando con ello a miles de mexicanos en esta parte del Occidente del país.
Claro que el tren hacía de nueve a diez horas hasta la Perla Tapatía; mientras que un autobús solamente hacía de cuatro a cuatro horas y media, como sucede hasta hoy.
Sin embargo, se puede decir que en las varias décadas que tuvimos el servicio del tren de pasajeros casi nunca se escuchó de algún accidente fatal, como sí sucedía en el caso de los autobuses.
Pero a pesar del largo recorrido del ferrocarril, muchísima gente lo prefería solamente para disfrutar de la diversidad de paisajes muy cambiantes durante las nueve horas del recorrido; pues se podían apreciar lagunas, volcanes, barrancos, montañas, variedad de vegetación y, cuando el tren viajaba de noche, hasta el espléndido cielo estrellado y sin contaminación en algunas zonas.
Era una chulada el utilizar este medio de transporte. Lamentablemente, en Manzanillo el tren de pasajeros se consideró un estorbo para el tren de carga, y dicen por ahí, que tal vez esa haya sido la razón por la que fue quitado por la empresa ferroviaria que tiene la concesión en nuestro estado.
Los tiempos que vivimos actualmente ya no dan para viajar de manera frecuente solamente por el placer de vacacionar, y menos, por autobús, y ya no se diga por avión, porque los pasajes de manera individual en estos medios de transporte son muy costosos; por lo que ya es indispensable que el tren de pasajeros se reintroduzca en Manzanillo, si verdaderamente queremos que haya turismo.
Y para aquellos ignorantes que piensan que a los norteamericanos no les gusta el tren, chequen cuántos extranjeros de los vecinos países al norte viajan en el tren Chepe, que va desde la ciudad de Chihuahua, Chih., a Los Mochis, Sin.
En Europa los trenes de pasajeros abundan, y en Asia también son muy buscados, la mayoría de estos muy modernos y rápidos. El tren de pasajeros es muy apreciado en todo el mundo, menos en México, y para colmo, a los porteños de Manzanillo se nos ha tatuado que el tren nomás sirve para mover carga, y pobres de aquellos que expresemos que viajar en tren es muy bonito, porque en ese momento nos convertimos en objetos de burla para los amantes de lo portuario.
Hasta la nobleza inglesa tiene su tren exclusivo para transportarse de manera segura y privada. Sin embargo, aunque a muchos no les guste, el ferrocarril con furgones adecuados para llevar personas es una necesidad apremiante, y no me refiero al de tipo mixto, como en algunas ocasiones se ha planteado; se requiere de un convoy especial para la carga más preciada que existe, que son las personas.

Venta de comida al tren
Al principio de la administración de nuestra actual Gobernadora se nos habló de un tren turístico Manzanillo-Comala o Manzanillo-Colima capital. Incluso que llegaría hasta Tonila, en la frontera con el estado de Jalisco.
Se nos prometió más información al respecto, pero a la fecha no se ha vuelto a tocar el tema. ¿Qué ha pasado con este atractivo proyecto turístico? ¿Acaso se echó abajo?
Dado lo accidentado de nuestra geografía, difícilmente podríamos tener un tren rápido; pero sí podemos tener uno que vaya despacio, pero que sea una experiencia bonita. Eso tal vez sea lo que hacía hermoso el realizar un viaje en tren de los que operaban hasta antes del 23 de septiembre de 1997.
Estoy segura que un tren así detonaría el turismo, y sería el deleite hasta de los extranjeros de crucero; ya no digamos, para los que vienen a pasar el invierno en Manzanillo. Aunque también lo disfrutarían los locales, así como los turistas nacionales.
La que escribe recuerda con mucha nostalgia y un dejo de tristeza aquel tren que por un año disfrutamos románticamente mi esposo y yo, cuando estábamos recién casados. Ah, como te extraño, tren pasajero.