Desde finales del siglo XIX hasta el día de hoy, principios del XXI, el ferrocarril ha sido parte de nuestra historia como puerto, ciudad y municipio, ya que primeramente nos puso en el mapa nacional, al permitir el traslado de viajeros de toda clase provenientes de otras partes de la entidad, de la región, de la ciudad de Guadalajara, y a través de ella, con el resto del país. En otra vertiente de sus servicios, también facilitó el desarrollo de nuestra vocación portuaria, al transportar grandes cantidades de carga, ya sea a granel, en costales, en cajas de madera y finalmente en contenedores tipo TEU y de otras medidas.
Todo comenzó allá por la segunda mitad del XIX, cuando el 10 de diciembre de 1870 se entregó la concesión del ferrocarril que llegaría por primera vez hasta el apartado y marginado puerto de Manzanillo, que por entonces tenía solamente cuarenta y seis años de existir, a la compañía Constructora Nacional, que operaba con capital estadounidense, y cuyo responsable aquí era el Gral. William Rosencrans, veterano de la Guerra de Secesión, haciéndose toda la negociación y trámites al través de la Secretaría de Fomento, y siendo presidente de la República Benito Juárez. Dos años después, el 17 de agosto, se conformó una comisión que se encargaría de buscar sobre el terreno la ruta más adecuada para hacer el trazo de las vías férreas que conectarían a la capital de nuestro estado, la ciudad de Colima, con el puerto de Manzanillo. Aquel grupo quedó integrado de la siguiente manera: Por parte de la constructora de Sullivan y Palmer: El señor Holwack, Albert Von Martz y Juan Matute; y por el gobierno federal: Lucio Uribe, Miguel Orozco y Juan Fermín Hurtado. Entre los puntos que pasaron estuvieron Coquimatlán, Jala, El Rosario, La Constancia, Armería, Cuyutlán, Canoa Verde, Chocohuistle, Campos y el puerto de Manzanillo.
En el año de 1880 en el mes de diciembre desembarcaron el día 12 en Manzanillo los Ingenieros Haynes, Stoff, Heston, Spumes, Davis, Patterson y Dixon, teniendo como su jefe al Ing. A.C. Preston. Venían por parte de la constructora norteamericana encargada del tendido férreo, grupo que fue recibido por el gobernador Gral. Francisco Santa Cruz, y un día antes de navidad, el 23, se hizo la reunión en Manzanillo entre los ingenieros norteamericanos antes citados y un grupo de diez de sus colegas colimenses. Cabe aclarar que el tendido se haría empezando por el puerto, y terminando por la capital colimota. Cabe imaginar la alegría y expectativa con que se recibió en Manzanillo el año de 1882, ante los proyectos tan positivos que se tenían para nuestra región. En el año de 1881, las noticias buenas siguieron, y el 21 de abril se hizo la ceremonia de inauguración de los tan anhelados trabajos de la vía férrea angosta hacia Colima. Esta se llevó a cabo en el Potrero Agua Azul a partir de las 8 de la mañana, corriendo todos los gastos a cargo del administrador de la Aduana Marítima de Manzanillo, Gral. Pedro Galván. Los trabajos dieron inicio el 21 de octubre, pero el 21 de octubre hubo malas nuevas, pues un ciclón hundió al buque norteamericano Wilmington que traía los rieles para la vía angosta, que unirían al puerto con la población de Armería.
Sin embargo, los trabajos continuaron, y el primero de julio se empezó la construcción del puente para el tren sobre la Laguna de Cuyutlán, en lo que llegaba nueva rielada. El día 14 de agosto se inició por fin en Manzanillo de los rieles, y dos días después, el 16, la locomotora ya recorría en viajes de prueba el tramo de Manzanillo a Bellavista ida y vuelta, y se alcanzaron los diecisiete kilómetros de extensión. Alrededor de ochocientos hombres hacían los trabajos para el caballo de hierro. El 4 de septiembre se hizo el primer recorrido ferroviario de prueba desde el puerto hasta Tapalcates, ocho kilómetros y medio, presidiendo el acto, a bordo de la locomotora, el Gral. Galván. El 16 de septiembre vía alcanzó Armería y se cubrieron los primeros cuarenta y ocho kilómetros. Ahí se detuvieron los trabajos. Ante la falta de perspectivas para poder continuar la obra por distintos factores, incluyendo el económico, se solicita autorización para poder establecerse el servicio desde Manzanillo hasta Armería, el cual es concedido. Por el entonces, era presidente de la República Manuel González Flores.

Vendimias en el antiguo tren pasajero.
Es hasta el año de 1888, durante el mes de octubre, que se pueden reanudar los trabajos, con el fin de completar el recorrido en su tramo Armería-Colima, por lo que se terminó de construir lo que faltaba del puente sobre el río. Ya en 1889, el tren alcanza la estación de Caleras en Tecomán el 16 de junio, y siguiendo a marchas forzadas, el 17 de agosto alcanza Coquimatlán. Finalmente, el 5 de septiembre llega el momento anhelado, cuando el tendido ferroviario alcanza a la capital del estado. A las 11 de la mañana del 16 de septiembre de 1889, pues, llega a Colima el primer tren procedente del puerto de Manzanillo, yendo entre sus distinguidos pasajeros el prefecto político Remigio Parra, Heliodoro Trujillo, Celedonio Barbosa, Roberto Barney y Martín Arreola, los cuales fueron recibidos al pie de la estación por Gobernador, Gildardo Gómez, procediéndose de inmediato a hacer la inauguración oficial de la vía angosta de Manzanillo a Colima. Al otro día, el tren regresa a Manzanillo a las 8 de la mañana con el Gobernador como pasajero de honor, acompañando a la comisión manzanillense de honor llegado un día antes, la cual hizo el primer viaje de esta corrida. Llegaron a Manzanillo a las 7 de la noche. Luego se procedió a fijarse tres recorridos por semana. Ya para entonces, el presidente de la república era Porfirio Díaz.
Pero los tiempos avanzan a pasos agigantados, pues tan solo 14 años después, el 26 de septiembre de 1896 se firma el contrato para la construcción de la vía ancha Manzanillo-Guadalajara. Estos trabajos dan inicio el 15 de septiembre de 1905. Por aquellos tiempos -1906-, una empresa maderera, la San José de Lumber Company, construyó un ferrocarril particular que iba desde San José hasta Santiago. El 28 de octubre de 1908 arriba a Colima, procedente de Guadalajara, el tren explorador que hace la ruta desde Guadalajara a la capital del estado por primera vez, y un día después, hace lo propio en Manzanillo. Para el 30 del mismo mes se empiezan a retirar a marchas forzadas las vías angostas, reemplazándolas por las anchas, trabajos que se terminan el 11 de diciembre. Para el siguiente día, a las 9:45 am, llegó el tren explorador de la constructora con el presidente de la compañía, Felton, a bordo. A las 10 de la mañana llega el tren inaugural, con el presidente de la república, Gral. Porfirio Díaz. Venía acompañado del vicepresidente, Ramón Corral; el gobernador de Jalisco, Miguel Ahumada; el secretario de comunicaciones, Leandro Fernández. Tras de la ceremonia inaugural en la capital, se dirige la comitiva en el tren rumbo a Manzanillo, acompañados por el gobernador de Colima, y llegan al puerto a las 12:30 del día. También ahí se hace una ceremonia inaugural, que también incluye la de la primera etapa de las obras del puerto.

Tren de vía angosta rumbo a Manzanillo.
Es de destacar lo sucedido el 29 de diciembre de 1912, cuando arriba de incognito a la estación de Manzanillo el Gral. Pancho Villa (Doroteo Arango). Venía huyendo, tras fugarse de la prisión militar de Santiago Tlatelolco en la capital del país. Su propósito era embarcarse rumbo a los Estados Unidos, vía Mazatlán. Dos años después, ya rehechas sus fuerzas, regresa Villa, pero ahora en plan combatiente, y ante la cercanía de sus tropas, el gobernador de Colima, Wistano Orozco toma el tren para Manzanillo el 28 de agosto, donde establece la capital de la entidad de forma temporal. Algo similar ocurre el 7 de noviembre de 1915, cuando el Gral. Álvaro Obregón da instrucciones en Tampico, Tamaulipas, para que el Gral Gavira transporte por trenes sus tropas con rumbo a Manzanillo, hasta el otro extremo del país, para ahí embarcarse en buques norteamericanos y fortalecer la campaña militar en Sonora, lo cual se cumple el 16 de noviembre.
Entre otros hechos destacados relacionados con el tren, podemos señalar el del 8 de diciembre de 1927, cuando los cristeros dinamitaron la góndola que se dirigía al puerto, a la altura de Caleras. El 25 de abril de 1928, con miras a tomar el puerto, se encarga al oficial Alberto Gutiérrez que dinamite el Puente Negro del ferrocarril para incomunicar al puerto. Las instrucciones corrieron a cargo del Gral. Santos Degollado. Cuando el ataque cristero se materializada las tropas estatales comandadas por el Gobernador Laureano Cervantes se lanzan de inmediato en el tren con rumbo a Manzanillo, avisadas por el telegrafista Alfredo Cruz, desde el aparato colocado en la estación del tren. La reparación de las vías fue hecha rápidamente, sorprendieron a los cristeros, y en rápido combate, recuperaron la población.
El 24 de junio de 1937, se publicó el decreto que ordenó la expropiación de ferrocarriles de México, y así, por decreto presidencial, el 30 de diciembre de 1940 nace la paraestatal Ferrocarriles Nacionales de México. Uno de los peores accidentes que se registraron en el servicio pasajero del ferrocarril Manzanillo-Guadalajara, fue el descarrilamiento sucedido el 4 de abril de 1955. Venía el convoy procedente de la Perla Tapatía hacia el puerto, cuando al llegar a la altura de Barranca Negra, aun en el estado de Jalisco, punto que se encuentra entre las pequeñas poblaciones de Tonilita y Fernández, cuando se salió de las vías, y entonces varios vagones se desprenden y caen más de cien metros, resultando noventa y seis lesionados y nueve muertos.

El tendido de rieles a lo largo de nuestra geografía fue un trabajo arduo y difícil.
Se recuerda como el 13 de marzo de 1972, cuando ardió en llamas el buque-tanque Mary Ellen Conway, que amenazaba con estallar y borrar del mapa a Manzanillo. Al tiempo que los barcos empezaron a tocar sus sirenas, las máquinas del tren sonaron sus silbatos con fuerza para alertar a la población. Los salones de todas las escuelas primarias del puerto huyeron hacia la laguna, donde se armó un convoy que subió a alumnos y maestros, para sacarlas por las vías con rumbo hacia Campos. Después de llevar a los alumnos y maestros de la escuela primero de junio, así como a los vecinos y todos los que andaban por esos rumbos en esos momentos, los ferrocarrileros echaron otros dos viajes, llevando a más personas que se arremolinaba buscando aprovechar esta vía de escape, en lo que fue un acto heroico de los ferrocarrileros de Manzanillo, que se recuerda con cariño.
Actualmente no hay servicio de pasaje ferroviario en Manzanillo, pero el transporte de mercancía ha aumentado considerablemente, llevando principalmente contenedores por parte de la empresa particular que ahora opera en Manzanillo los trenes, que es Ferromex. De esta forma, Manzanillo se ha convertido en el puerto mexicano que mueve más contenedores en el país, y uno de los principales de Latinoamérica.
Sin embargo, este pasado 20 de noviembre del 2023, el presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación para el regreso de siete primeras líneas de pasaje ferroviario en nuestro país, estando entre estas la correspondiente a la ruta Manzanillo-Colima-Guadalajara-Irapuato, por lo que se espera en breve ver regresar los convoyes de pasajeros en este servicio de transporte en nuestro país, con tanta historia y tradición.

El tren pasajero ya era parte del paisaje y medio de transporte principal para muchas comunidades.