Se cumplieron 84 años del Servicio de Pilotos en Manzanillo


El 23 de noviembre de 1937, hace 84 años, la Secretaría de Comunicaciones y Obra Pública estableció el Servicio de Pilotos en el Puerto de Manzanillo. Desde luego que este servicio de manera informal ya se daba desde que el puerto empezó a funcionar, pero de una manera organizada y profesional, además de reconocida por el gobierno.

A los pilotos también se les conoce como prácticos. Es un asesor, pues el capitán continúa al mando del barco. Es una de las profesiones más antiguas y menos reconocida, a pesar de su importancia para la seguridad en la navegación. Los pilotos de puerto en Manzanillo conocen a la perfección la conformación de la bahía, y los sitios más seguros para que las embarcaciones pasen y atraquen sin ningún problema.

Para obtener un título de piloto se debe tener una profunda experiencia en la conducción y maniobra de buques, así como conocimiento del puerto, en este caso nuestra terminal, que es la principal del país en ambos litorales, con un movimiento intenso de embarcaciones de toda clase. Para ser piloto hay que tener el título de capitán y pasar un examen riguroso.

En aquellos primeros años, la plantilla de pilotos del Puerto de Manzanillo según un informe del año 1940, estaba conformada por Juan Abaroa, Pablo Condes de la Torre, Francisco Carrillo y Rafael Cordera Paredes.

Capitán Leoncio Ucha Mora un destacado piloto local.

La sede de los pilotos de nuestro puerto se encuentra en La Perlita, donde existe un monumento al frente, que es la Lancha Piloto, una embarcación que fue dejada abandonada por un barco alemán en el marco de la Segunda Guerra Mundial; esto, al escapar de la custodia que le hacía un barco norteamericano, lo cual hizo que dejaran esta pequeña embarcación como señuelo, ya que huyeron de noche con todas las luces apagadas, y solamente dejaron una luz encendida en la lancha abandonada como engaño.

El barco germano se llamaba Havilland, mientras que el barco norteamericano burlado fue el Eerie. Esta lancha estaba muy bien construida, por lo que en 1942, ya terminado el conflicto bélico internacional, luego de que el Capitán Juan Abaroa, piloto de puerto en Manzanillo le hiciera algunas pequeñas transformaciones útiles para el servicio de pilotaje local, esta le dio ahora un gran apoyo a las labores de los capitanes de la delegación manzanillense, durando 58 años en activo, acabando su compromiso con el mar en el ya cercano año 2000, más exactamente, en el mes de enero.

Dada su importancia en todos sentidos, y en especial, el histórico, de inmediato se decidió convertirla en un monumento para que las nuevas generaciones conocieran su historia, por lo que, luego de dársele un tratamiento integral para preservarla, se colocó en abril de ese mismo año, 2000 sobre una base elevada sobre el paseo “Espíritu Santo”, al frente mismo de las oficinas de la delegación del sindicato nacional de pilotos de puerto en Manzanillo a donde tan útil fue por tanto tiempo, acción encabezada por parte de los capitanes en servicio al momento, Capitanes José Luis de los Santos, Gilberto Orozco, Jesús Morales González y Jesús Salas Benítez.

Su presencia, imponente y casi legendaria, contribuye a embellecer este paseo, convertida en un atractivo turístico más de nuestra ciudad. No son pocos los turistas nacionales e internacionales que a diario, durante las temporadas altas de afluencia de visitantes, se toman fotos junto a la Piloto, algunos incluso trepados a su pedestal.

Por su parte, también se recuerda que el 13 de marzo de 1972, a las 8:40 de la mañana se empezó a incendiar en el muelle de PEMEX el buque tanque Mary Ellen Conway, de bandera panameña y tripulación italiana, con 24 mil toneladas de capacidad de almacenaje de combustible.

La gente se aterrorizó y huyó de la ciudad por el temor a una gran explosión, pero un grupo de valientes porteños, tanto marinos profesionales como voluntarios, al mando del Capitán Leoncio Ucha Mora, aprovecharon que ya algunos valientes trabajadores de PEMEX habían logrado taponar las mangueras, y utilizaron al remolcador Escorpión, para arriesgar sus vidas, remolcando al barco en llamas hasta un lugar lejano a la ciudad, donde lo deja a las 12 con 45 minutos frente a la colonia del Pacífico.

A la una de la tarde, el Escorpión regresa a la Playa de La Perlita, severamente dañado por las llamas. El Capitán Ucha Mora y sus acompañantes fueron recibidos como héroes. Existe un monumento con los restos del remolcador Escorpión en la zona de El Tajo, sobre el Paseo Espíritu Santo, y otro en una pequeña glorieta frente a la presidencia municipal, en el cual están inscritos algunos de los nombres de aquellos héroes que participaron en la hazaña del Escorpión.

Ly Che y pilotía años ochentas.