Llegan los Piratas a Salagua


Fuerza local venció a corsarios holandeses

Hace 409 años, noviembre de 1615, una flota de bucaneros neerlandeses dirigió sus velas hacia la provincia novohispana de Colima, tras merodear la costa americana con la mira de interceptar al Galeón de Manila, que proveniente año con año por esas fechas se dirigía por la ruta náutica del Tornaviaje con destino a Acapulco, cargado de riquezas provenientes de Oriente, listas para ser comercializadas en el tianguis de Acapulco.

CON PATENTES DE CORSO

El itinerario del viaje era desconocido para aquellos piratas, ya que ellos eran de los Países Bajos, y rivales acérrimos de los españoles que por esas fechas dominaban América, aparte de por motivos religiosos, ya que ellos eran protestantes, mientras que en la Nueva España la religión única y oficial era la católica, y estas diferencias ya habían ocasionado guerras de religión en Europa bastante sangrientas. Ahora se batallaba también por el dominio de los mares y el poderío económico.

Tenían patente de corso y, con la autorización de sus gobiernos, atacaban las poblaciones costeras españolas, saqueándolas, asaltando los barcos de ese pabellón doquier los encontraran, aunque la presa máxima que buscaban era el citado galeón, también conocido como Nao de la China. Eso es lo que motivó al Almirante Joris Von Spielberguen a merodear por la Mar del Sur en la zona del Occidente de Nueva España (México antiguo) a partir de 1614, acercándose a los puertos de Salagua, Santiago y Navidad. Mandaba cinco navíos más la nave capitana, con una tripulación de doscientos hombres.

DESCUBIERTOS POR LOS INDIOS VIGÍAS

Ya desde finales del mes de octubre de 1615, los indios vigías apostados en su sitio de avistamiento en El Centinela detectaron su presencia depredadora. Rápidamente la noticia fue llevada a los pueblos y ciudades vecinas de la región, pues se temía que de un momento a otro los filibusteros atacaran y saquearan Santiago-Salagua. Había una razón especial por la que la armada de

Spielberguen se acercaba a Salagua, y era porque, después de un tiempo de andar navegando, las provisiones a bordo se estaban agotando o perdiendo su frescor.

Y es que, por aquellas épocas, Siglo XVII, el escorbuto asolaba a las tripulaciones de los barcos que hacían largas travesías, ya que los marineros no podían comer a bordo comida fresca, sino podrida, aceda e incluso mordida de insectos o roedores. Y qué decir del agua, que se corrompía teniendo un pésimo olor y sabor. Es por eso que les tentaba la idea de arriba de improviso al puerto de Salagua, que consideraban estar desprotegido, para aprovisionarse de agua del río, que desembocaba en la playa, siendo un caudal importante, lo que hacía que por sus riberas hubiera mucho verdor, y crecieran frutas y hubiera animales de caza, principalmente algunas gallinas y los pavos salvajes llamados chonchos.

VERSIONES DISTINTAS DE UNA MISMA HISTORIA

Venían muy orondos, seguros de hacer a sus anchas, ya que habían asaltado semanas antes el puerto de Acapulco. El día 11 de noviembre se realiza el ataque al Puerto de Salagua de la Mar del Sur en la Provincia de Salagua, encabezado por el Almirante holandés Joris Von Spielberguen, el cual fue sorpresivamente repelido por los vecinos unidos de Colima, Zapotlán, Tamazula, Pueblos de Ávalos comandados por Sebastián de Vera y tropas novohispanas, todas al mando del Gral. Sebastián Vizcaíno.

El bucanero holandés o pichilingue, como también era conocido esta clase de marino filibustero, fue derrotado en toda regla, a pesar que en el registro que hicieron de la historia en su diario pusieran lo contrario, retirándose con algunas bajas y la vergüenza de la derrota infligida cubriéndolos, tanto que decide retirarse de las costas americanas a partir de 1617.

No se rindió tan fácilmente, pues las hostilidades se prolongaron del 11 al 15 de noviembre. La batalla de Salagua fue para las tropas novohispanas y los vecinos organizados de la Provincia de Colima y sus alrededores; aunque hay que decir que para las crónicas neerlandesas, la victoria fue para las huestes de Spielberguen.