En su primer censo no llegaba a los 100 habitantes
Cuando en 1871 años se hizo uno de los primeros censos de los que se tienen registros en la historia del municipio de Manzanillo, se halló que el asentamiento denominado Tapéixtles tenía 91 habitantes; es decir, que no alcanzaba siquiera el centenar de pobladores, lo que nos indica claramente que en esa fecha, hace ciento cincuenta y cuatro años ya, era una población rural sin importancia ni desarrollo.
ALEJADO DE TODO
Por aquellos tiempos, Tapéixtles era un poblado aparte de la cabecera municipal, el Puerto de Manzanillo, el cual había sido fundado cuarenta y seis años antes y crecía con una marcada vocación por la actividad portuaria. La principal ruta de comunicación y movimiento entre los pobladores del municipio era entre Manzanillo a Santiago, para lo cual se pasaba por San Pedrito y lo que ahora es Las Brisas, pegado al mar a la izquierda, y a la laguna de San Pedrito, a mano derecha.
Esta laguna era enorme, pues llegaba hasta las inmediaciones de Salagua, toda bajo el nombre de Laguna de San Pedrito, y con el paso de los años, se fue fraccionando, en parte por desecación natural y en otras por el crecimiento de áreas poblacionales que rellenaban parte de ella, de manera que se empezó a hablar de la Laguna de Tapéixtles y la Laguna del Valle de las Garzas.
EJIDO AL PIE DE LA LAGUNA
Por la primera mitad del siglo pasado normalmente las personas se movían por el margen occidental de la laguna de Tapéixtles, mientras que esta población, se ubicaba del lado contrario, el menos transitado y conocido, donde la actividad principal era el campo.
El 29 de octubre de 1935, el ejido de Tapéixtles es dotado por resolución presidencial de mil 268 hectáreas para sus cuarenta y ocho campesinos registrados, lo cual se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 17 de diciembre de ese año, lo cual se ejecutó el 6 de enero del año siguiente. Aparte de los terrenos donados a los mencionados trabajadores del campo, se destinó un espacio extra para la parcela escolar.
SE INSTALA EL PANTEÓN MUNICIPAL EN SUS TERRENOS
Con el crecimiento de Manzanillo en cuanto al área de la cabecera municipal, lo que hoy conocemos como Centro Histórico, desde 1944 se empezó a analizar la necesidad de cambiar de sitio al Panteón, que en los primeros años estuvo al costado de la parroquia de Guadalupe y posteriormente en el Barrio de El Crucero al costado de la laguna de Cuyutlán, en lo que hoy conocemos como el Sector 5 y prolongándose un poco hacia el Sector 6. Es por esto que se considera el cambiarlo hacia el ejido de Tapéxitles, ya que ahí había más espacio para un terreno digno.
Es por eso que el 23 de agosto de ese año, el alcalde Francisco Pizano Hernández le solicitó al Secretario de Salubridad y Asistencia del Gobierno Federal el que se clausurara el Panteón Municipal Santa Rosa, y se pusiera en servicio uno nuevo en terrenos del ejido de Tapéixtles. El 4 de octubre, en sesión de cabildo el Ayuntamiento le solicitó al departamento agrario la expropiación de un lote en ese ejido para este fin. Fue hasta el 9 de octubre de 1957 se expropió al poblado de una superficie mayor a las 9 hectáreas a favor del Ayuntamiento de Manzanillo para el establecimiento del mencionado cementerio.
PLANTAS DE PÉLET
Cuando el primero de junio de 1970 se inaugura el Puerto Interior de San Pedrito, la antigua y tradicional carretera que comunicaba a Manzanillo con Salagua-Santiago se ve truncada por el canal de navegación, por lo que se abre una nueva que va a través del Ejido de Tapéixtles, pasando al costado izquierdo de la laguna, quedando el poblado del lado contrario.
Posteriormente, el 20 de diciembre de 1974 la planta peletizadora de Tapéixtles es puesta en servicio para procesar el hierro que se transporta por ferroducto, desde el yacimiento de Peña Colorada, a 45 kilómetros de distancia, un año después se inaugura en Manzanillo la Peletizadora de Tapeixtles del Consorcio Minero Benito Juárez Peña Colorada, que supuso una inversión de 711 millones de pesos y el 22 de junio de 1979 se inaugura la segunda planta peletizadora de Tapéixtles, gemela de la primera, con una inversión de mil 323 millones de pesos en una superficie de más de 30 hectáreas.
PARQUE INDUSTRIAL FONDEPORT
Por Decreto Presidencial de fecha 2 de agosto de 1982, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 4 de agosto de 1982, se expropió al poblado denominado “TAPEIXTLES”, Municipio de Manzanillo, Estado de Colima, una superficie de cerca de 25 hectáreas a favor de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, para destinarse a la construcción de la Terminal Pesquera en el Puerto Interior de San Pedrito, lo cual sería el inicio de lo que en un futuro fue el Parque Industrial Fondeport.
Por Decreto Presidencial de fecha 1o. de junio de 1990, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 15 de junio de 1990, se expropió al poblado una superficie de 2.36-61.19 hectáreas., a favor de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes , para destinarse a la construcción del Parque Industrial Pesquero “Constituyente Francisco Ramírez Villarreal”, obras que realizará el Fondo Nacional para los Desarrollos Portuarios consistentes en la construcción de varaderos, áreas de distribución de combustibles y almacenamiento de agua potable, así como la planta de tratamiento de aguas negras y residuales.
TERMINAL DE CONTENEDORES DEL PUERTO INTERIOR
El 5 de julio de 1990 se expropió al poblado una superficie de más de 12 hectáreas a favor de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, para destinarse a la construcción de la terminal de contenedores en el Puerto Interior de San Pedrito.
Con esto, el área tomó un cariz francamente industrial-portuario, aparte de que por estas fechas se agregaron en el lugar instalaciones de la CFE, Pemex y hasta el rastro municipal, que por años estuve dentro del ejido.
La carretera a Santiago que pasaba por el lado izquierda de la laguna fue absorbida por el Puerto Interior, y se hizo una nueva que pasaba por un costado de la población de Tapéixtles.
TOTALMENTE INTEGRADO A LA MANCHA URBANA
Para ese tiempo, la laguna ya casi estaba seca en su totalidad. De esta manera, la población quedó totalmente integrada a la mancha urbana, siendo una delegación, pasando las calles de tierra a ser material y mejorando las condiciones de vida de sus pobladores en cuanto a servicios y oportunidades de educación y empleo.
Hoy, el área de Tapéixtles es una de las más importantes del municipio y el estado, aunque también una de las más saturadas en cuanto al tráfico vehicular, debido al intenso movimiento de vehículos de carga de contenedores y otras mercancías relacionadas al puerto, así como a las industrias asentadas en sus contornos.