*Principal punto de observación estuvo entre Islas Socorro y Clipperton
*Astrónomos de todo el mundo zarparon a verlo desde costa colimense
Este 8 de abril es una fecha muy importante para México, ya que desde una amplia faja de su territorio podrá observarse un eclipse total de sol, iniciando en Mazatlán, Sinaloa, que será el punto donde mejor podrá observarse según los cálculos que se han hecho, para luego proseguir de manera diagonal por el norte del país hasta alcanzar el norte de Nuevo León y proseguir por Estados Unidos, y finalizando en la costa atlántica canadiense. En Colima y muy en particular en Manzanillo no estaremos en la umbra del eclipse, es decir, en la zona de oscurecimiento total; pero sí en la penumbra, desde podrá verse este oscurecimiento de la luz solar en un 90%.
PUNTO PRINCIPAL DE OBSERVACIÓN EN ALTAMAR
Aprovechando la ocasión, es interesante recordar la ocasión en que en los años setenta sucedió un eclipse total sobre un área en el Océano Pacífico al suroeste de Manzanillo, entre la Isla Socorro en las Revillagigedo, y la isla francesa de Clipperton, que anteriormente fue mexicana. En aquella ocasión, la misión científica tuvo como base al puerto de Manzanillo, de donde zarpó el barco de la Armada de México que sirvió para alcanzar el punto principal de observación, de nombre Usumacinta.
En el año de 1977 se creó gran expectación cuando se determinó con exactitud que sucedería un eclipse total de sol el 12 de octubre, el cual se vería principalmente en la costa de Colombia y en una amplia faja en altamar en el Océano Pacífico, siendo el principal punto sobre el que sería posible ver el eclipse un punto en altamar frente a la costa oeste mexicana, situado al suroeste del puerto de Manzanillo, y entre las islas Revillagigedo, pertenecientes al estado de Colima en México, y la isla de Clipperton, que actualmente es una posesión francesa de ultramar, que en el pasado fue mexicana, y que merced a un arbitrio internacional paso a ser parte de la nación gala.
MANZANILLO, PUERTO BASE DE LA MISIÓN CIENTÍFICA INTERNACIONAL
Conforme se fue acercando la fecha, los astrónomos y científicos de todo el mundo y el país determinaron que la base para trasladarse hasta el punto de observación vía marítima era desde el Puerto de Manzanillo, como el punto desarrollado más cercano, con la infraestructura necesaria para el traslado seguro, de manera de tener la oportunidad de estudiar la atmósfera solar y terrestre, así como para realizar importantes observaciones astronómicas
El equipo de científicos que salió en persecución del inusual fenómeno del eclipse total del sol en altamar fue liderado por Jorge Ochoa Ruiz, coordinador del Seminario de Cultura Mexicana, en su corresponsalía de Manzanillo, Colima, así como el Ingeniero Flores, docente del Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Colima.
VIAJE EN EL BARCO USUMACINTA LLENO DE EXPECTATIVAS
La planeación de la misión astronómica tuvo que realizarse con un buen tiempo de antelación, para que ningún detalle escapara y se tuvieran resultados exitosos, y más concretamente a partir de julio de aquel año. Se seleccionó un barco especialmente equipado para la observación astronómica, que proporcionaría una plataforma estable y segura para la realización de las mediciones.
El barco en el que se haría la expedición era de la Segunda Guerra Mundial, llamado Transporte Usumacinta. Esta nave tuvo también su tiempo de preparación, para asegurar que estuviese en las condiciones mecánicas para cumplir, de acuerdo a lo planeado, la expedición.
Se elaboró un plan para llevarse a cabo, durante los tiempos libres, en los siete días en altamar, de tal forma que se desarrollara la cultura de la astronomía. En el itinerario se estableció que zarparían de Manzanillo, lo cual se decidió teniendo en cuenta la posición del eclipse en el cielo y las condiciones climáticas.

Mapa de la expedición de 1977 a la caza del eclipse total en altamar.
INICIOS DESALENTADORES
El equipo de científicos llevó consigo una gran cantidad de equipo, incluyendo telescopios, cámaras, espectrómetros y otros instrumentos para medir la radiación solar y terrestre. También se prepararon para grabar el evento en diferentes longitudes de onda, lo que permitiría un análisis detallado de la atmósfera solar y terrestre.
El día del eclipse, el barco partió temprano en la mañana para dirigirse a la zona de máxima totalidad. Se llegó a la caza del eclipse a las 7 de la mañana, e inicialmente se toparon con una triste y desanimada sorpresa: Había múltiples nubles cubriendo el cielo. El grupo de científicos no sabía de qué manera justificarían el tiempo de la expedición, pues llegaron al lugar y no se podía apreciar el eclipse.
OBSERVACIONES EXTRAORDINARIAS DEL SOL, LA ATMÓSFERA Y EL MAR
Después de dos horas con lluvia haciendo maniobras en el barco para encontrar el punto de observación, el grupo de científicos, con la mirada puesta en el Sol esperaron con ansias el fenómeno y dejaron de lado la desilusión que había cubierto al barco.
A las 2:22 de la tarde el oscuro disco lunar se perfiló notablemente contra el brillante disco del Sol. Por la parte occidental del Sol se podían observar la corona y las protuberancias solares, y podían apreciarse los tonos de rojo brillante, el naranja y azul del espectro.
Aproximadamente a las 3: 07 p.m. con 7 segundos, se observaron características interesantes en la atmósfera solar, pues el eclipse estaba en su punto culminante, en el que la corona desprendía un resplandor de casi dos diámetros solares por occidente, y por el este se pudo ver la difracción de la luz solar en la atmósfera terrestre, lo que produjo un espectáculo visual impresionante.
UNA MISIÓN EXITOSA QUE DEJÓ GRANDES CONOCIMIENTOS
La expedición para observar el eclipse solar total desde altamar en el Océano Pacífico mexicano en 1977 fue un éxito. La planificación cuidadosa y la selección del equipo y el barco adecuados permitieron a los científicos llevar a cabo mediciones precisas y obtener datos. En particular, se analizaron los espectros de la radiación solar y terrestre, lo que permitió un mejor entendimiento de la composición y la dinámica de la atmósfera solar. Además, se realizaron mediciones de la temperatura en la superficie del océano antes y después del eclipse, lo que permitió estudiar el impacto del evento en el clima terrestre. Estos estudios contribuyeron significativamente al conocimiento científico sobre el Sol y la atmósfera terrestre.
Hay que decir que aunque también se consideró que este eclipse sería visible desde Colombia y Venezuela en Sudamérica, en estos lugares sucedió una decepción muy grande, ya que las condiciones climatológicas que se presentaron en esa fecha hicieron que el evento astronómico tan esperado fuera un fiasco para la población y los científicos que esperaban disfrutarlo y apreciarlo, ya que no fue apreciable con claridad. Este eclipse total en altamar hace más de 46 años puso en el mapa a Manzanillo, ya que este fue el punto base desde donde se realizó la importante misión científica, así como la isla Socorro en el Archipiélago de Revillagigedo, perteneciente al estado de Colima.