Colima en deuda con Comonfort


Desde luego que este comentario es de análisis político, pero en mayor medida de carácter histórico: como analista político, al mismo tiempo que como integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, de manera personal desde hace algunos años he venido insistiendo en que al Gral. Ignacio Comonfort Colima le debe un especial reconocimiento; en el libro de mi autoría “El Estado Libre y Soberano de Colima, a 160 años de su erección”, editado por el Gobierno del Estado de Colima, en marzo de 2017,  por cuyo texto la LVIII Legislatura del Estado, me otorgó reconocimiento “por la contribución a la educación, el periodismo y la cultura y por la autoría del libro que inspiró la conmemoración como entidad federativa”. Obra cuyo trabajo de ingreso me permitió ser aceptado como socio de la Centenaria y Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, en su sede nacional, el 18 de julio de 2018.

Con este preámbulo, quiero destacar que precisamente en el capítulo III.1 de dicha obra, donde abordo la participación de Colima en el pronunciamiento del Plan de Ayutla que tanto Juan N. Álvarez, como Ignacio Comonfort, quienes lo proclaman en Ayutla, Guerrero, el 1 de marzo de 1854, con el objetivo de poner fin a la dictadura de Antonio López de Santa Anna; tanto Ignacio Comonfort, como J. Nemesio Fco. Degollado más conocido como Santos Degollado, quienes comandaban conjuntamente al Ejército Liberal, entran a nuestra entidad en julio de 1855, para restablecer la Jefatura Política mediante una junta Constituyente que encabezó Ramon R. de la Vega, al mismo tiempo que designan como jefe Político del entonces territorio a don Manuel Álvarez Zamora.

El primer decreto de Comonfort para los habitantes de Colima lo expide el 30 de julio de 1854, al otro día de su entrada a la plaza, de cuyo texto publico resumido:

“Ignacio Comonfort, a los habitantes del Territorio de Colima, sabed: en uso de mis facultades y deseoso de poner a los ciudadanos en posesión del derecho a gobernarse por sí mismos. He tenido a bien decretar lo siguiente:

“Se restablece la jefatura del territorio de Colima y la desempeñará don Manuel Álvarez… quien queda encargado del gobierno civil para restablecer el orden y las garantías de sus habitantes. De acuerdo al Art. 4º. Del Plan de Ayutla se establece la Junta Constituyente para formular el Estatuto Orgánico. Presidirá la instalación de la Junta el general don Santos Degollado.” (siguen varias disposiciones sobre seguridad, justicia y buen gobierno.

“Mando se publique por bando, se imprima y circule, Colima, 30 de julio de 1855. IGNACIO COMONFORT. Lic. Pedro Ogazón, secretario”

Como se puede apreciar Colima le debe a Comonfort la decisión de separarse de Michoacán en esa fecha; sin embargo, ninguna calle, plaza, escuela o lugar público lleva merecidamente su nombre. Al retirarse del estado para proseguir combatiendo la dictadura santanista, encarga temporalmente la buena gobernanza a Santos Degollado, quien permanece aquí hasta el 20 de agosto de 1855.

Durante el breve lapso que estuvo en Colima Comonfort,  deja en funcionamiento la más profunda reforma administrativa que operaría Manuel Álvarez como comandante del territorio, designando a jueces, secretarios, jefe de aduana, recaudador y prefecto, a varios honorables colimenses, para que la fuerza del Ejercito Restaurador logre la caída de López de Santana Anna y el 4 de octubre de dicho año, Juan Álvarez asuma la presidencia de México para convocar al Congreso Constituyente,  cuya apertura de sesiones ocurre en la CDMX el 18 de febrero de 1856.

La idea de formalizar a Colima como estado federado es aprobada en comisiones el 9 de diciembre de 1856, obstante se firma hasta el 5 de febrero de 1857, por lo que jurídica y políticamente surge como estado Libre y Soberano el 11 de marzo de 1857 en que se promulga la Constitución.

Con estos antecedentes, con mi compañero de bachillerato y añejo amigo Roberto Pizano Camberos, desde hace tiempo hemos venido pugnando porque se imponga el nombre de Ignacio Comonfort al auditorio del Archivo Histórico Municipal, (al auditorio, no al Archivo), propuesta a la que se ha sumado el Dr. en Derecho Constitucional en la UNAM, por coincidencia los tres ex presidentes de la Asociación de Colimenses en CDMX y zona metropolitana, en diversas etapas.

Si existe en la ciudad una calle Degollado y otra como Pedro Ogazón, ambos colaboradores de Ignacio  Comonfort y varias con el nombre de Manuel Álvarez, a quien ungió Comonfort, durante su estancia en Colima y después como presidente de la República,  fue quien nos confirió el estatus de estado federado, al promulgar contra viento y marea, la Constitución de 1857, considero de la más elemental justicia y reconocimiento,  lleve por lo menos su nombre el auditorio que proponemos, en congruencia con el auditorio Manuel Álvarez del H. Ayuntamiento capitalino, que en la Administración de Roberto Pizano Saucedo, se le impuso dicho nombre y así subsanar el imperdonable olvido y  agradecer en parte lo que hizo este personaje por nuestra entidad.