Entre las palmeras

Algunos comerciantes sí han notado que en mayo bajan terriblemente las ventas, y muchos piensan que es precisamente por las Fiestas de Mayo.

Hay otras prioridades

Una de las notas que captó mi atención este pasado 25 de los corrientes, de este prestigioso medio de comunicación, fue la que en su título dice lo siguiente: “Desarrollan iniciativa de transporte público para invidentes”.

La razón fue porque precisamente soy una persona ciega, que constantemente utiliza los chatarra-camiones en Manzanillo. Antes que nada, quiero agradecer todos los esfuerzos que se hacen por parte del gobierno para facilitarnos la Movilidad a las personas con capacidades diferentes, que, por lo general, somos los más discriminados, como somos los ciegos, los sordos y los mudos.

Así que, cuando se anuncia la posibilidad de contar con una mejora en la Movilidad sí se agradece. Si no entiendo mal y a grandes rasgos, se trata de la creación de una aplicación para que, mediante Blue Tooth, desde nuestro dispositivo móvil podamos saber cual es la Ruta que se aproxima a donde estamos, que lugares abarca y cuanto tiempo se hace en el recorrido, aproximadamente.

Al respecto diré lo siguiente: En la mayoría de los casos los invidentes solemos ir acompañados por alguien que nos asiste; son pocos los casos donde un ciego anda totalmente solo, y todavía se reduce la cantidad de los invidentes que en solitario abordan un chatarra-camión, como muchos en Manzanillo les decimos a los camiones del transporte colectivo urbano.

Es por esto por lo que creo que, para facilitar nuestra Movilidad hay otras prioridades que se deben atender.

1.- Que el Instituto Colimense de la Discapacidad (INCODIS) nos facilite o acerque el trámite de obtención de la credencial para discapacidad, sin la necesidad de ir hasta Colima capital o estar adheridos a una asociación de discapacitados, porque se supone que con esta credencial se nos aplica el 50% de descuento oficial en el transporte colectivo, tanto local como foráneo.

No todos los ciegos contamos con esa credencial. Se agradece a los buenos choferes que, viendo nuestra limitación visual y la dificultad con la que ascendemos a las unidades, nos aplican el descuento; pero, lamentablemente, estos operadores conscientes son muy poquitos.

2.- Subir a un chatarra-camión no es nada fácil para un invidente, y, aunque con el bastón nos ayudamos, nuestros movimientos son lentos y los choferes se desesperan, porque los inconscientes e indolentes concesionarios les dan cierto tiempo para cubrir toda la Ruta, así que siempre andan a las carreras.

Los discapacitados que sí podemos abordar una unidad nos consideran roba-tiempos. Necesitamos infraestructura adecuada para abordar, y que no sean estribos de caracol; que sean rectos, anchos, uniformes y con pasamanos.

3.- Que los concesionarios no sean tan duros, inconscientes ni indolentes en los tiempos que les dan para cubrir rutas; que las amplíen y que piensen un poquito en los discapacitados.

4.- Que se garantice asientos en la parte delantera del camión para el discapacitado y su asistente. Los ciegos somos personas que, al no ver nada, nos dan ataques de ansiedad constantes por saber en donde andamos, o por conocer que paisajes y lugares se van recorriendo; y estos cuadros de ansiedad se evitan cuando quien nos asiste nos va narrando el trayecto. Son quienes nos ayudan a pararnos o a darnos alguna instrucción, por lo que requerimos esa disponibilidad y facilidad de asientos.

5.- Para hacer uso de aplicaciones en celulares o tablets necesitamos tener un dispositivo de estos, y muchos ciegos no cuentan con uno; por lo que también necesitamos apoyo para obtenerlos, mediante un programa que se nos otorgue de manera gratuita o que se nos venda a bajo costo, descontándola de nuestra pensión Bienestar, con cuotas muy reducidas, así como el poder contar con bastones de apoyo, que son muy especiales y útiles para los invidentes.

Incluso, hay quienes anhelamos contar con una laptop o tablet muy grande, como es mi caso, y no podemos tenerla por no tener una economía solida ni estable.

Además, para el uso de aplicaciones necesitamos contar con datos de Internet móviles, y muchos ciegos, por no decir que la mayoría, no contamos con un trabajo formal; razón por la que no podemos mantener una constancia de saldo en los celulares.

Generalmente un ciego no es rico; somos indigentes en potencia, que vivimos del sustento de nuestros seres queridos o de la bondad de la gente. En mi caso, cuento con mi esposo, pero posiblemente haya ciegos que hasta vivan en la calle.

Como vemos, hay otras prioridades que atender en cuestión del transporte públicos para los discapacitados visuales. No se puede empezar primero por lo de afuera, y después por lo interno, ¿verdad?

Y ya hablando de discapacidad general, me gustaría que se cambiara el logo por uno más incluyente que el que actualmente se tiene, que es el de una silla de ruedas estilizada de color blanco, sobre un fondo azul; porque, este dibujo no nos incluye a los ciegos, ni a los sordos ni a los mudos.

Y somos discriminados de muchas partes por gente ignorante que, al no vernos en silla de ruedas, nos hacen a un lado.

Mi sueño es que ese logo cambie, porque es más fácil que esto suceda, a que los que cambien sean los ignorantes.

-Qué tenga un bonito día