Vinculación que transforma


El viernes pasado, los estudiantes de la Licenciatura en Ciencias de la Educación emprendieron una visita que terminó siendo mucho más que un recorrido académico, se convirtió en una experiencia profundamente humana. Su destino fue la Villa de los Niños, una institución con un modelo educativo comunitario donde la vida cotidiana y el aprendizaje conviven de manera natural y significativa.

La universidad organizó esta actividad para que los alumnos de distintos cuatrimestres vivieran la educación desde la práctica real. El objetivo es claro: formar futuros docentes con sensibilidad, experiencia y vínculos profesionales que fortalezcan su camino hacia el mundo laboral.

PRIMER CUATRIMESTRE: DESCUBRIR LA DIVERSIDAD EDUCATIVA

Para quienes van iniciando la carrera, la Villa de los Niños abrió una ventana a un modelo educativo que muchos no conocían. Al recorrer talleres, dormitorios y áreas comunes, observaron cómo la disciplina, la cooperación y la vida comunitaria forman parte del proceso educativo diario. Esta primera aproximación les permitió comprender que la educación toma formas diversas dependiendo del contexto, y que aprender a mirar esa diversidad es parte esencial de su formación.

SÉPTIMO CUATRIMESTRE: APRENDER EN LA INTERACCIÓN

Los estudiantes de séptimo cuatrimestre llevaron preparadas actividades que realizaron con algunos grupos de la Villa. Entre dinámicas, juegos y momentos de improvisación, enfrentaron el desafío de conectar con los alumnos, adaptarse a la situación y aplicar lo aprendido en clase. Descubrieron que enseñar exige creatividad, paciencia, escucha y empatía. Esta experiencia les recordó el sentido profundo de su vocación y les permitió fortalecer su seguridad en el aula.

DÉCIMO CUATRIMESTRE: ACERCARSE AL CAMPO PROFESIONAL

Para los de décimo cuatrimestre, la visita tuvo un matiz distinto. Llegaron listos para dar muestra de su capacidad docente frente al personal de la Villa de los Niños. Prepararon una clase, la impartieron y recibieron retroalimentación. Esa experiencia, tan parecida a una entrevista laboral práctica, les permitió verse a sí mismos ya no como estudiantes, sino como profesionistas en puerta.

Además, entregaron su currículum vitae, sabiendo que ese gesto podía ser el inicio de una oportunidad laboral. Para muchos, fue la primera vez que tendieron un puente tan directo hacia una institución educativa fuera del estado.

La universidad sabe que este tipo de encuentros marcan el comienzo de trayectorias laborales reales y por eso los impulsa como parte central de su modelo de formación.

VINCULACIÓN QUE TRANSFORMA

La visita representó también un logro institucional, pues fortaleció los vínculos de la universidad. Esta relación interinstitucional se suma a los esfuerzos que la Univer viene impulsando para que sus egresados cuenten con una bolsa de trabajo sólida y actualizada, facilitando así una incorporación más sencilla y efectiva al mundo laboral. Con ello, la universidad reafirma su compromiso de acompañar a sus estudiantes desde su formación hasta su integración profesional.

UNA EXPERIENCIA QUE DEJA HUELLA

Cuando el día terminó y el grupo emprendió su regreso, muchos llevaban consigo reflexiones que no aparecían en ningún programa: el valor de la comunidad, la responsabilidad social y la importancia de mirar la educación desde otros ángulos. Para los más jóvenes fue un descubrimiento; para los que están por egresar, una confirmación de que están listos para el siguiente paso.

La visita a la Villa de los Niños dejó una enseñanza clara: basta un día fuera del aula para recordar por qué la docencia es un acto capaz de transformar vidas. Y por qué vale la pena seguir construyendo puentes hacia lugares donde la educación se vive, se siente y se comparte.