Entre las palmeras

Algunos comerciantes sí han notado que en mayo bajan terriblemente las ventas, y muchos piensan que es precisamente por las Fiestas de Mayo.

Mis impresiones ante la llegada del Año Nuevo en Manzanillo

-Hoy quiero compartir mi impresión sobre la despedida del 2025 y la llegada del 2026.

Porque, hay alguna que otra cosa que preocupa. Para comenzar, diré que estamos atravesando por una severa crisis de intolerancia, que impide una sana convivencia con los demás.

Hubo algunas familias a las que se les hizo fácil el hacer carnes asadas, y, por lo tanto, sacaron su asador, y no faltaron los clásicos amargados que fueron a buscar pleito por el humo que exhalaba el asador, al mismo tiempo que algunos chamacos detonaban impunemente cohetones y cohetitos uno tras otro, dejando una estela de olor a pólvora de manera masiva.

También al mismo tiempo que se abrían y tronaban los hermosos crisantemos del “Manzanillo se ilumina”; o sea, que quienes le peleaban al vecino por una carne asada, no era más que puro pretexto para sacar su amargura, intolerancia y quien sabe hasta por el hobbie de buscar pleito.

Esto fue algo muy común en muchos barrios y colonias, y por supuesto que en mi barrio no fue la excepción.

Dije que preocupa, porque, para mí, eso no es más que pura intolerancia y una práctica antisocial.

En cuanto al show de drones, siento que fue mejor el del 2024, para recibir el 2025.

Aunque no veo, pero quienes me acompañan, entre ellos mi amado esposo, me describen lo que ven, y pude percibir que las figuras estuvieron menos impresionantes y duraron menos tiempo suspendidas en el aire, pues rápido desaparecían y cambiaban por otras.

Que por cierto, una figura como especie de castillo con la luna arriba, nunca se entendió que representaba a ciencia cierta, o qué tenía que ver con Manzanillo.

Creí que era nada más mi percepción; pero, al entrar en las redes sociales me di cuenta que muchos coincidimos en esta opinión sobre el show de drones.

Así que nos quedamos con el show de drones del 2024.

Lo que sí sobreabundó más que en la ocasión pasada, fue la pirotecnia.

Aunque los crisantemos son muy bonitos -yo no los veo, pero los escucho, y los conozco, porque en el pasado muchas veces los vi-, no dejan de contaminar el medio ambiente.

De hecho, he estado pensando en las últimas horas, ya entrado el 2026, que se le hizo un daño súper mega híper masivo al planeta, ya que a lo largo del  miércoles escuché por la televisión como en diferentes capitales de los países del mundo en diversas latitudes y continentes habidos, hubo pirotecnia a toneladas.

Que, si a esas capitales les sumamos los estados, municipios, territorios, provincias, departamentos, condados, pueblos, rancherías y espacios abiertos como hasta en alta mar algunos cruceros, imagínese la suma de pólvora arrojada.

Me entristecí, porque, tal vez todo el cuidado que se promovió para cuidar el planeta durante el año se haya echado por la borda el último día del año anterior.

Y peor, porque esto fue a nivel mundial.

Y como el cierre del fin de año suele ser cien por ciento un evento turístico, hasta en lugares donde este giro no es lo predominante, pues, sacamos en conclusión que sufrió la tierra un daño ecológico de muy grandes proporciones.

Al fin y al cabo, al amanecer se comenzará de nuevo con el tema de cuidado ambiental.

Pero, volviendo a Manzanillo, mi esposo y yo no pudimos soportar todo el tiempo que duraron los crisantemos.

Porque no faltó entre la gente quien detonó cohetes a muy altos decibeles, al parecer de los que se conocen como atuneros, activándolos en pleno tumulto y aglomeración.

Llego a tal grado la cosa, que muchos tuvimos que huir ante el estruendo tan fuerte, porque nuestros oídos se taparon, y en mi caso, hasta escuché un zumbido en mi oído izquierdo, acompañado después por mucha comezón interna.

Otros, se quedaron momentáneamente sordos, así que, no nos queda más remedio que abandonar el evento, por culpa de algunos estúpidos, que ni ponían atención ni disfrutaron de los drones y crisantemos.

Que se reían como idiotas, cuando, según ellos, hacían la gracia de detonar aquellos fuertes explosivos, asustando y afectando a las muchas personas que estaban apreciando el espectáculo de fin de año cerquita de ellos.

Cuando entré a casa, me percaté que mi perrita Laika estaba aterrorizada, temblando de miedo, y, en cuando me vio llegar, se paró en dos patitas, para que la abrazara.

Así que, entendiendo su lenguaje, la cargué, y como podía con sus patitas se me aferraba, para que no la bajara.

Su carita la pegaba contra mi cuello. Así la sostuve por varios minutos, hasta que por fin nuevamente tomó seguridad y fortaleza, y ella misma optó por bajarse.

Lo bueno es que mi perrita no es de las que les da por correr para huir. Por lo general se mete debajo de la cama o del comedor.

Eso sí, tumbó todas las almohadas y cobijas al suelo, para llevarlas a esos lugares, y echarse sobre ellas, tal vez, porque huelen a sus amos, y ella así se sienta protegida.

Después de haber presenciado -o medio presenciado- el “Manzanillo se ilumina”, y por fin haber llegado a casa, mi esposo y yo ya pudimos descansar junto a mi perrita Laika.

Como a eso de las cuatro y media de la mañana, me di cuenta que al agua potable llegó -ya ve que la cortan desde las seis de la tarde, aproximadamente, todos los días de la semana-, pero el gusto nos duró poco rato a los habitantes del Centro de Manzanillo.

Porque, antes de las siete de la mañana, el suministro del vital líquido ya nos lo habían cortado, tal vez como un regalo de Año Nuevo por parte de la Comisión de Agua Potable, Drenaje y Alcantarillado de Manzanillo (CAPDAM), cosa que me dio mucho coraje.

Tanto por la falta de agua, como porque, al parecer -no lo aseguro, pero así pareciera- hay explotación laboral en la Capdam, porque por lo visto, ni en días festivos descansan.

Porque, para cerrar válvulas, se ocupa de un trabajador humano del órgano operador del agua.

Lo mismo sucedió con los de la basura, que también trabajaron el día primero.

Yo podría decir: Qué bien por los porteños que haya recolección de la basura; pero, los días de asueto oficiales, son un derecho de descanso laboral.

Lo bueno es que el servicio de dotación de agua se reanudó cerca de las once de la mañana.

Pues, estas fueron algunas de las impresiones de lo que observé durante la transición del año viejo al año nuevo en Manzanillo.

-Qué tenga un bonito día y un mejor año 2026.