2da. de Aniversario en el Nuevo Progreso de Guadalajara
Guillermo Hermoso de Mendoza, saluda al que abrió plaza con un rejón de castigo un tanto caído hacia el lado izquierdo y lo brega a la grapa por el lado de sombra. Coloca un rejón más y nuevamente cabalga templando su trote.
Hacia el segundo tercio, ha estado certero con los palitroques y con las rosas ha dejado tres garapullos en todo lo alto, fijar un par a dos manos en el mismo sitio.
Lamentablemente pasó fatigas con la hoja de peral y escuchó una división de opiniones.
El segundo de la tarde ha sido para Ernesto Xavier “El Calita”, quien lo bregó de tanteo y le dibujó tres verónicas de buen estilo, rematadas con una media.
Con la pañosa en el último tercio, forjó una faena básicamente derechista intercalada con una tanda de naturales entre oles y aplausos del respetable que lo alentó durante todo su trasteo; lamentablemente acertó con el acero hasta el tercer viaje y perdió al menos una oreja que tenía bien ganada.
Con el tercero del encierro, el queretano Diego San Román ha estado voluntarioso con el percal, bregando de tanteo y tratando de burilar una tanda de verónicas, por las que escuchó aplausos.
Hacia el último tercio pechó con un astado que rodaba continuamente por la arena y se agarraba al piso y aun así con manifiesta voluntad y mucha valentía, metiéndose en los terrenos donde huele a cloroformo, le sacó los pocos pases que traía el de Villa Carmela.
Dos tandas con la de cobrar, dos más por dosantinas y una muy temeraria de hinojos, que arrancó sonora ovación de los aficionados. Despenó al morucho de una media un tanto tendida y cortó la primera oreja de la tarde.
Mientras tanto, el ibérico Marco Pérez, no se acomodó del todo con la capa, ante un marrajo de incierta embestida. Las protestas del respetable no se hicieron esperar y un estruendoso coro pidió que el cornúpeta fuera devuelto a los corrales.
Ta con la franela en sus manos, el español Marco Perez intentó estructurar una faena por ambos lados, pero se enfrentó a un torito que acusó falta de bravura y salía con la cabeza arriba en el tercer tiempo del muletazo.
Por su quehacer el peninsular fue ovacionado y el astado fue abucheado con “pitos” y gritos de fuera… fuera.
Al tomar el acero, Marco Pérez pinchó al primer viaje y al segundo intento dejó una entera en buen sitio, escuchando palmas de los presentes.
Vino a continuación el quinto del festejo, para el centauro navarro Guillermo Hermoso, en el que superó su actuación anterior; cabalgando a la grupa y al estribo; haciendo recortes y quiebres y estando acertado con el rejón de castigo; con los rehiletes a una mano; con las rosas y las banderillas a dos manos; culminando su labor con un rejonazo en buen sitio y despenando al morito con un golpe de descabelle. Aplausos.
Nuevamente, muy en su estilo, El Calita, saludó al sexto de la corrida con una larga afarolada, dos chicuelinas y una media.
Para el tercio final dejó constancia de su voluntad torera y cuajó una faena básicamente derechista, aunque intentó torear por naturales; ante un burel que se agarraba al piso, fue soso y no colaboró con el coleta.
Ernesto Xavier cortó por lo sano y dejó una estocada en todo lo alto y solo fue premiado con el aplauso de los aficionados. Buscando salir por la puerta grande, Diego San Román ha pegado tres de rodillas con el percal; para luego dejarse ver por verónicas de hinojos; chicuelinas y una rebolera. Quitó por saltilleras alternadas con gaoneras y remató con uno de pecho, pegando el capote en la diestra.
Luego inició su faena con tres cambiados por la espalda e hizo tronar los tendidos. Dos tandas de hasta cinco muletazos con la de cobrar, rematadas con forzados de pecho. Intentó dibujar un trasteo por naturales y el morucho empezó a desarrollar sentido y el queretano regresó a su lidia por la derecha.
Cinceló dos tandas en redondo, firmadas con trincherillas y pases del desdén; para luego pegar una con la diestra de rodillas. Oles… Oles y aplausos. Cerró su actuación con dos manoletinas, dos derechazos hincado y un forzado de pecho entre gritos de torero… torero.
Lamentablemente falló con el acero y luego dejó una media, que hizo doblar al astado. Visible petición de oreja y el Juez le concedió un trofeo más.
Séptimo. Enfrentándose al cierra plaza un negro sino de alta percha, Marco Perez, ha iniciado su quehacer de capa, con una verónica de rodillas hacia las tablas de sombra; luego bregó con pases de tanteo y trazó cinco verónicas erguido y remató con un recorte soltando muy toreramente una punta del percal. Llevó al toro hacia la pica por mandiles y el de Villa Carmela propició un gran tumbo, por lo que el de Aupa (picador), quedó bajo el caballo y este (el equino) sobre el cornupeta. Afortunadamente las cosas no pasaron a mayores y el piquero y su montura salieron bien librados.
Vino entonces un muy buen quite por chicuelinas del coleta penínsular y el público lo premió con sonora ovación.
