Diputado Local: Partida sin partida
Dialogar con quienes poseen el altavoz del poder siempre será un deleite, especialmente cuando la contraparte muestra la apertura de escuchar sin blindarse tras el agravio ante la discrepancia. Bajo esta premisa, agradecemos el espacio compartido por el diputado local, Alberto Partida Valencia, legislador por Acción Nacional en el Congreso Local, con el Círculo de Analistas Políticos que coordina con acierto el Mtro. Manuel Godina Velasco.
Durante el encuentro, se reconoció la tenacidad de Partida Valencia para sostener el debate en la tribuna. Sin embargo, como bien dicta el refrán: “una sola golondrina no hace verano”. A pesar de su combatividad, sus ponencias no han logrado frenar las iniciativas de la mayoría oficialista, y sus propuestas de alto calado social suelen terminar en el “sueño de los justos” o en el archivo muerto. Uno de los críticos presentes lo resumió con crudeza: “Es el legítimo derecho al pataleo”, evocando aquellas épocas del priismo hegemónico donde la oposición era más testimonial que decisiva.
Es de dominio público que Alberto Partida no es un legislador de silencios cómodos; cuestiona el fondo de cada iniciativa, buscando el beneficio social, aunque su voz se diluya en el eco del recinto, a veces incluso ignorada por sus propios correligionarios. En un ejercicio de honestidad política, el legislador admite que ni en el PAN, ni en el PRI, ni en la llamada Cuarta Transformación todo es negro o blanco. Hay fallas que corregir, pero lamentablemente, quienes hoy ostentan el mando parecen haber renunciado a la autocrítica.
Al referirse al alcalde de Colima, Riult Rivera, el diputado optó por la prudencia, subrayando que, aunque provienen de la misma comunidad —Las Amarillas—, sus orígenes reflejan realidades distintas: uno desde la cultura del esfuerzo obrero y el otro desde un estrato más favorecido. No obstante, enfatizó que la comunicación con el edil es fluida. Sobre sus aspiraciones personales, fue claro: desea la alcaldía, pero no es una obsesión que le quite el sueño. Como dicen por ahí: «No por mucho madrugar, amanece más temprano»; prefiere el trabajo constante a la zancadilla política.
Partida Valencia se llevó bajo el brazo diversas inquietudes ciudadanas para presentarlas ante el Congreso, tales como la regulación de la contaminación auditiva vehicular, la modernización de los mecanismos de fe de vida (aprovechando la era digital) y las irregularidades en los cobros de los organismos operadores de agua en Colima y Villa de Álvarez.
Para la reflexión: Sabemos de antemano que muchas de estas iniciativas enfrentarán la barrera del rechazo sistemático. En la actual legislatura, parece imperar la consigna sobre el argumento; se legisla por consigna federal o estatal y se vota por inercia. Es desalentador observar que los perfiles elegidos no requieren de capacidad analítica, sino de una mano disciplinada para el voto en bloque. Se busca lealtad ciega, pues, ante el menor indicio de pensamiento crítico, el sistema los desecha.
En la política actual —sin importar el color del cristal con que se mire— se percibe un miedo paralizante a decidir conforme a derecho. Existe un pavor a las redes sociales, donde el rigor de la ley a veces se confunde con autoritarismo. Por evitar el juicio digital, la autoridad prefiere la omisión. «Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata»; el silencio y la inacción ante lo que debe corregirse nos pasará factura a todos.
En otro orden de ideas: La Universidad de Colima inicia su ciclo escolar. Es loable que la institución haya optado por fortalecer la educación a distancia en campus como Manzanillo y Tecomán para traslados no esenciales. Esta medida no solo aprovecha las bondades de la sociedad de la información, sino que protege la integridad de alumnos y maestros ante la peligrosidad y los constantes accidentes en esos tramos carreteros. Una decisión con sentido común.
Diputado Alberto Partida, gracias por la apertura. Continúe con ese “pataleo” necesario; al final, la historia registra a quienes intentaron construir una sociedad mejor y no a quienes simplemente se dejaron llevar por la corriente. Se avecinan las fiestas de la región, fechas de alto consumo y, lamentablemente, de riesgos sociales. Esperemos que este año, la prudencia venza a la estadística y cerremos con saldo blanco.
Para despedirme: Nos enteramos que, en la Ciudad de la Vegas, en los Estados Unidos, el domingo pasado primero de febrero del año en curso partió al eterno oriente, un gran colimense como lo es Carlos González Palominos, nos deja una persona crítica y de buen entendimiento con sus amigos. A su familia pronta recuperación. Amigo en Paz Descanses y no te has ido, solo adelantas un camino que tarde o temprano todos realizaremos. Nos vemos en la próxima entrega.
