Barcos “no hostiles” pueden transitar por el estrecho de Ormuz: Irán

Un buque de carga en el Golfo Pérsico, cerca del Estrecho de Ormuz, visto desde el norte de Ras al-Khaimah, cerca de la frontera con la región de Musandam de Omán.

Irán ha indicado a las Naciones Unidas que los llamados “buques no hostiles” pueden seguir transitando por el estrecho de Ormuz, pero solo si cumplen con los requisitos de seguridad iraníes y se coordinan directamente con sus autoridades, según una declaración oficial de Teherán a las Naciones Unidas.

La declaración , presentada ante el Consejo de Seguridad de la ONU, describe lo que parece ser un marco emergente para el acceso condicional a uno de los puntos estratégicos de navegación más importantes del mundo, mientras el conflicto en Oriente Medio entra en su cuarta semana. La declaración también constituye la señal más clara hasta el momento por parte del régimen de que considera el acceso a esta vía marítima crucial como condicional y sujeto a la supervisión iraní.

«Los buques no hostiles… podrán —siempre que no participen ni apoyen actos de agresión contra Irán y cumplan plenamente con las normas de seguridad declaradas— beneficiarse del paso seguro por el estrecho de Ormuz en coordinación con las autoridades iraníes competentes», reza el comunicado.

La definición iraní de “no hostil” también es explícita. Los buques vinculados a Estados Unidos o Israel, o aquellos considerados como partidarios de “actos de agresión”, no tienen derecho a un paso seguro. En el mismo comunicado, Teherán afirmó que la responsabilidad de la inestabilidad en la vía marítima recae directamente sobre Estados Unidos y el régimen israelí.

Si bien Irán sostiene que el estrecho “permanece abierto”, también condiciona la plena seguridad marítima al “cese de la agresión militar” y al respeto de sus “derechos e intereses legítimos”.

El tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz ya se ha reducido a una fracción de los niveles normales, y los buques que intentan cruzarlo están ajustando cada vez más sus rutas, ya sea evitando la zona por completo o transitando por rutas más cercanas a la costa iraní.

Esta declaración refuerza la creciente evidencia de que Irán actúa cada vez más como regulador de facto del tráfico a través del estrecho de Ormuz. Los datos del AIS revisados ​​por gCaptain muestran un buque portacontenedores cambiando de rumbo cerca de la entrada del estrecho tras zarpar de los Emiratos Árabes Unidos. Posteriormente, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró que el buque no había obtenido permiso para transitar, lo que subraya que el acceso se está controlando activamente.

Al mismo tiempo, informes independientes indican que a algunos buques se les ha pedido que paguen tasas de tránsito extraordinarias de hasta 2 millones de dólares por viaje, lo que introduce de hecho un peaje informal que se suma al régimen emergente basado en permisos.

En conjunto, la política, las medidas de control y las demandas de peaje denunciadas apuntan a un cambio claro: el estrecho de Ormuz ya no funciona como un corredor de tránsito abierto, sino como una puerta de entrada controlada donde el paso es cada vez más condicional, coordinado y, en algunos casos, de pago.