La reubicación de una parada de camiones
que afectó desarrollo económico y turístico
Uno de los cambios urbanos que los porteños, avecindados en el Centro Histórico de Manzanillo hemos experimentado es el cambio de ubicación de una importante parada de camiones, la cual ha afectado el desarrollo económico del entorno de El Tajo, y que hasta los turistas que ya en ocasiones anteriores nos han visitado se han visto afectados.
Es triste, y con todo el respeto que ellos se merecen lo digo, que quienes nos gobiernan en Manzanillo no se bajen de sus carros para experimentar y darse cuenta de las necesidades que tienen los porteños de a pie o que usan constantemente en transporte colectivo.
La parada de camiones de El Tajo ahora quedó a la mitad de la calle J. Jesús Alcaraz, entre las Avenidas Hidalgo y Niños Héroes.
No sé cuál haya sido la razón que orilló a la presente administración porteña a reubicar esta parada de camiones, pero muchos pensamos que para aprovechar la techumbre y la banca que la administración anterior, encabezada por Griselda Martínez, creara, cuando se hizo el Mercadito Gastronómico de El Tajo.
La parada de camiones de El Tajo, del lado del Sector 6, es una de las más antiguas e importantes que ha tenido Manzanillo.
Ahí es en donde muchos tomamos el camión urbano para dirigirnos en nuestra edad moza a las Secundarias 3 y 1.
Era una parada en donde el usuario siempre podía satisfacer la sed que daba al esperar un camión, porque ahí podía comprar el usuario alguna botana, porque nunca faltaba una paletería, un lugar donde vendían jugos o chocomiles en las mañanas, tortas, alguna tienda de abarrotes, y más recientemente, una tienda de conveniencia.
Bueno, ya estando, esperando no faltaban los que llevaban comida a sus casas antes de abordar el camión, como un pollo, algún ceviche de enfrente o tacos, lo que hacía de esa parada un desarrollo económico que beneficiaba a los comerciantes del lugar.
Otro beneficio que tenía la parada de camiones de El Tajo era que fácilmente se cruzaba desde ahí al Paseo “Espíritu Santo”, ya sea para pasear en él por las tardes noches, para ir al Cachibol a la entrada de la playa de San Pedrito o simplemente para ir al Centro a pie.
Bueno, con decirle que hasta los propios choferes de los camiones urbanos podían comprar agua, algunas galletas o unas botanas o pan que les calmaran el hambre o la sed.
Pero, tristemente, quienes decidieron cambiar esa parada de camiones, se nota que lo hicieron sentaditos dentro de una oficina, con comodidades como aire acondicionado y sin haber utilizado nunca un chatarra-camión, y quien sabe si en una de esas, hasta sin ser de aquí o tener poco de radicar aquí
Porque, el cambio que hicieron de esa parada de camiones de El Tajo a unos metros hacia atrás fue pésimo para los usuarios, pues fue movida a una zona sin vida comercial, porque el tal Mercadito Gastronómico no lo han querido echar a andar, a pesar de que la presente administración porteña lleva la mitad de su gobierno transcurrido.
Si a los usuarios o choferes del transporte colectivo les da sed o gustan comer algo porque se sienten cansados, que se aguanten, dicen con su actitud los que cambiaron esa parada de camiones.
Y si en ese momento quieren hacer uso de su dispositivo móvil y de repente se acuerdan que no traen saldo, pues que se amuelen, dicen con su actitud los que cambiaron la parada de camiones.
Porque donde ahora está la parada de camiones de El Tajo quedó en una zona desierta, baldía, sin servicios y que causa la ansiedad de los usuarios, porque no hay nada de importancia cerca.
En cuanto a los turistas, hay muchos que vienen cada año, y que están sacados de onda o desorientados totalmente, porque se han topado con que, donde ellos creían que pasaban los camiones para ir a la playa, hoy ya no pasan.
Y ahí nos andan preguntando información, y hemos sido los porteños los que les hemos explicado donde pueden tomar su chatarra-camión, no las autoridades, porque no hubo ningún letrero informativo que avisara a los usuarios del cambio y a donde se reubicó la antigua y de las más importantes paradas de camiones en Manzanillo.
Donde quedó hoy esa parada, a los usuarios todo nos queda lejos; no hay nada cerca que valga la pena, ya que no hay ningún atractivo turístico al alcance, porque ya el paseo “Espíritu Santo” quedó lejos.
No hay algún lugar en donde se pueda comprar una botella de agua ni donde ponerle saldo a un teléfono, o donde poder pagar alguno de los servicios como la luz, el agua o internet, que muchas de las veces la gente los pagaba, porque sabían que al puro salir de la tienda de conveniencia podían tomar el camión y estaba a su alcance hacerlo, sin problema alguno.
Bueno, hasta si no tenían efectivo para pagar el transporte en chatarra-camión urbano, rápido podían hacer un retiro en la tienda de conveniencia; en cambio, en donde quedó la nueva parada se promueve la desidia, porque hoy los usuarios decimos: Iba a pagar la luz o el agua, o el internet; pero yo ya no voy hasta tal tienda, porque me puede dejar el camión.
Pero, bueno, quienes tomaron la absurda decisión de mover la parada de camiones de El Tajo de donde por décadas estuvo, no pensaron en las afectaciones que eso traería.
Hasta da la impresión, no estoy asegurando que así sea, pero esa impresión da, subrayo, que hasta quisieran que quebraran todos los negocios de por ahí; porque ya un negocio de venta de pollos rostizados que estaba por ahí, al parecer quebró.
El otro establecimiento de pollos siempre luce solo, y ya casi no venden ni con su tradicional promoción de los miércoles. Al menos así parece.
Y la tienda de abarrotes que quedaba enfrente de donde estaba la antigua parada, ya casi no tiene clientes. Pero esto que estoy diciendo es al parecer, a como se ve; no estoy asegurando que así sea.
Hasta la tienda de conveniencia, que ya es una importante cadena, luce triste, también por la falta de clientes, porque la mayoría de todos los que compraban en esos lugares eran usuarios del transporte colectivo, y al mover la parada, los afectaron drásticamente.
Dicen que para evitar accidentes lo hicieron: ¿Cuál fue la incidencia de estos en las tantas décadas que esa parada de camiones estuvo ahí, frente al Paseo “Espíritu Santo” y la gasolinera León?
Si yo, que sí nací en Manzanillo y perteneciendo a todo este entorno no he sabido de muchos accidentes; pero, bueno, lo único que demuestran con este absurdo cambio de una parada importante de camiones, es que las decisiones se toman muy cómodamente sentados en una oficina con aire acondicionado.
Donde ahorita está la parada de camiones está afectando muchísimo a los comerciantes de la zona y a los turistas, porque, donde quedó hoy esa parada, no pasan turistas, porque la Central de Camiones ya no está en la colonia Libertad, y ni la Avenida Hidalgo ni la J. Jesús Alcaraz son atractivas para el turismo.
Como sí lo es la Avenida Niños Héroes, donde justo enfrente de donde por años estuvo la hoy desaparecida parada de camiones urbanos, está el Paseo “Espíritu Santo, y es, aún el camino para ir hacia la playa de San Pedrito, así como para introducirse al primer cuadro de la ciudad, donde se ubican las principales plazas, el jardín, la biblioteca, el mercado y muchos comercios del centro, que estoicamente subsisten.
Por todo lo antes mencionado, los usuarios del transporte colectivo de los chatarra-camiones deseamos que la parada de camiones vuelva a donde por décadas estuvo; porque ahí nos sentimos un poco más seguros y menos ansiosos.
La que escribe es de las que anda a pie, y es usuario de los chatarra-camiones, que por ello experimenta en carne propia lo que es esperar en una parada de camiones que pase la unidad que requiero.
Si alguna parada de camiones hay que reubicar o de plano quitar, es la que está afuera de la escuela primaria “Niños Héroes”, porque esa sí es muy poco usada, porque casi nadie se baja y muy pocos suben cuando ya muchos lo hicieron en la biblioteca “Julia Piza”, dos cuadras atrás, o bajaron en El Tajo, frente a la gasolinera.
Además, se tiene que evitar que los chatarra-camiones hagan paradas muy abruptas y seguidas, razón por la que muy pocas personas utilizan esta parada.
Muchos usamos esa banquita para descansar cuando andamos caminando por el Centro, y no propiamente para abordar el camión; y las mamás en todo caso las usan para esperar a que sus hijos salgan de la escuela contigua; pero, subrayo, no para tomar algún camión urbano.
Así que, esperamos entren en razón, y en breve regrese a su lugar de siempre la añeja para de camiones urbanos a donde siempre ha estado, o mejor dicho, de donde nunca debió de haberse ido
-Qué tenga un bonito día
