Por fin se está remodelando el Mercado de Pescadores


*Tras 34 años de haber sido construido

*Ya demolieron la segunda planta

*Piso alrededor está lleno de hoyos y adoquines quebrados y faltantes

*Defecto del inmueble era que entrada de locales era por parte trasera

*Actualmente ya tumbaron restaurant “El Delfín” y salón para fiestas

Durante la gubernatura de Carlos de la Madrid Virgen, de 1991 a 1997, se llevó a cabo un paquete de obras para mejorar la imagen de Manzanillo. Durante este período estuvieron al frente del gobierno municipal, primero, Porfirio Gaitán Gudiño, de 1991 a 1994, y posteriormente, José Luis Navarrete Caudillo, del 94 al 97.

Por aquel tiempo, había muchas fincas viejas y en malas condiciones del lado del mar entre La Perlita y San Pedrito, las cuales era necesario reparar o demoler, entre ellas estando hielerías, cooperativas, algunas tiendas y restaurantes. La mayoría de estas fueron demolidas.

Se encontró que el Rey Colimán, un restaurante levantado en pilotes sobre el mar, estaba muy dañado, por lo que fue necesario demolerlo, e incluso se habló de también en echar abajo al restaurante Ly Chee, que es la única de las antiguas construcciones que sigue en pie entre La Pilotía y la Playa de San Pedrito.

En el año de 1994 se empezó a edificar el Mercado de Pescadores, que se levantaría en donde estuviera por años el Astillero de Jaramillo, en el cual se le otorgarían locales a algunos de los particulares que fueron afectados con la demolición de sus construcciones junto al mar. Fue hasta 1997, último año de gobierno de De la Madrid Virgen, que se logró terminar la magna obra, que se veía imponente y monumental, abarcando gran parte del frente de mar de La Playita de En Medio.

La Playita de En Medio desde sus orígenes ha sido un barrio de pescadores, que creció en torno al desaparecido Hospital Cruz Azul, asentándose la mayoría de sus habitantes en las faldas de lo que inicialmente se conocía como El Cerro de El Culebro, y que hoy conocemos como el Sector 6. Ahí enfrente dejaban amarradas sus lanchas de pesca aquellos pescadores, que se dedicaban a sacar ejemplares de todos tamaños al igual que a la captura de la, entonces especie permitida, tortuga caguama. Ahí estaban los talleres de carpintería, como el del Maestro Rosas, en que se reparaban las embarcaciones, y ahí estaba el famoso astillero de Don Miguel Jaramillo, en donde se construían grandes lanchas de hermoso diseño y acabado.

También por ahí se empezó a desarrollar la pesca deportiva bajo la influencia, entre otros, del norteamericano Leroy Dorsey y Don Luis García Castillo, que derivó en los torneos de pesca deportiva y que Manzanillo alcanzara el título de la Capital Mundial del Pez Vela, por las enormes capturas que se dieron en varios torneos, donde se rompió el récord de captura de picudos. Hay qué decir que antes de esto, el pez vela era una especie que no era valorada en Manzanillo, y su carne se considerada de mala calidad, al igual que el dorado.

Al Mercado de Pescadores se le hizo un atracadero en su parte trasera, locales amplios apropiados para la venta de producto fresco recién descargado de las lachas de los pescadores, así como un sitio en donde podían contratarse recorridos en lancha para practicar la pesca deportiva o apreciar nuestras bahías de Manzanillo y Santiago. En su parte superior se dejó espacio para un restaurante de comida del mar.

Sin embargo, se vino el cambio de gobierno, y no se le dio apoyo al inmueble, pues por mucho tiempo no se le dotó de energía eléctrica, lo que era un gran problema para la venta de pescados y mariscos que necesitan una correcta refrigeración, y a pesar de las numerosas peticiones y quejas por la situación imperante, estas no se atendieron.

Algunos de los dueños de los locales se las ingeniaron para tener energía eléctrica de alguna fuente cercana, pero no había ninguna atención de parte del gobierno para la limpieza y reparación o mantenimiento del inmueble, por lo que en poco tiempo el lugar fue cayendo prácticamente en el abandono.

Fue hasta el año 2001 que se empezó a ver un cambio de actitud en el gobierno hacia este mercado, pero el daño ya estaba hecho. También hay que señalar que hubo algunos detalles que desde el principio estuvieron mal diseñados al parecer, como el hecho de que el frente de los locales de este mercado está por la parte de atrás.

Las personas que querían comprar pescado tenían que entrar por un lado del edificio y luego llegar a la parte trasera para hallar la entrada de los locales para poder hacer sus compras. En cuanto la tarde caía se encontraba la dificultar de la escasa iluminación, además de que el lugar estaba generalmente solo, pues los clientes eran escasos.

Ya en el nuevo milenio, entró el servicio de luz eléctrica al inmueble, con lo que empezó a prosperar, primeramente, cosa curiosa, en la parte superior del inmueble, donde empezó a operar un restaurante que empezó a ser cada vez más frecuentado, el cual se llama “El Delfín”, el cual destaca por el platillo estelar de su carta, que es la machaca de pescado.

A un costado, cada fin de semana se empezó a rentar para bodas, quinceaños, aniversarios y cumpleaños el local para fiestas, e incluso, algún tiempo sirvió como local una vez a la semana para reuniones de iglesias cristianas, así como hacer algunos eventos.

Sin embargo, la venta de pescados nunca levantó mucho, y a ello se aunaron los daños existentes en el piso de las partes laterales del mercado, donde algunas empezaron a tener falta de adoquines o incluso tener orificios y desniveles, por lo que era ya peligroso caminar por estar partes, porque lo mismo se podía torcer uno un tobillo, que hasta incluso que uno de los pies se metiera en uno de estos hoyos.

Lo que sí alcanzó gran popularidad fue un pequeño restaurancito o cafetería ubicado en el costado sur del edificio, que se volvió un sitio tradicional de reunión de pescadores, en el que lo mismo desayunaban, que por los tardes y noches acudían a jugar dominó y a tomar una humeante taza de café.

Sabida es la costumbre de los pescadores, tanto en Manzanillo como en cualquier lugar del mudo, de contar historias tan interesantes como exageradas, que lo mismo causan admiración que hacen estallar la carcajada de los oyentes. Uno de los comensales más famosos fue el exalcalde, exdiputado y líder por décadas de los estibadores del puerto de Manzanillo, el ya fallecido Cecilio Lepe Bautista, al que los pescadores conocían simplemente como “el amigo Chilo”.

Para ese tiempo, la remodelación que se hizo en el Centro Histórico en general permitió que el paseo que pasa por enfrente del Mercado de Pescadores se embelleciera como nunca, por lo que el Mercado de Pescadores se veía en el estado de abandono en que se encontraba, como un elefante blanco en medio de una zona en que muchos porteños acostumbran a ir a pasear por las noches.

Desde el año pasado, la Gobernadora del Estado, Indira Vizcaíno, empezó a hablar de la remodelación del Mercado de Pescadores, en coordinación con la Administración del Sistema Portuario en Manzanillo (ASIPONA), lo cual parecía algo lejano; un proyecto a largo plazo, como tantos que en ocasiones se quedan en el tintero.

Pero este año la obra se confirmó, y los trabajos empezaron esta misma semana, con trabajos que se espera que prolonguen hasta el año entrante. Se habla de que los trabajos incluyen demoliciones parciales, lo cual es algo que ya se empezó a ver, pues casi toda zona del piso superior fue derribada, de manera que ya no existe ni el restaurante El Delfín, ni tampoco el salón de renta para fiestas.

Algo muy importante que se ha enumerado entre las acciones a hacer es el aplanado y colocación de pisos, para acabar con los hoyos y adoquines rotos que hacen muy peligroso caminar por los costados del Mercado de Pescadores, así como las quebraduras y desniveles.

Los sistemas eléctricos, cancelería y sanitarios son la cerecita necesaria para el pastel que representa esta obra, lo que sin duda, aunado al también anunciado mejoramiento del contiguo Paseo Espíritu Santo terminarán por detonar comercial y turísticamente la zona, lo cual traería grandes beneficios a los pescadores comerciales ribereños y deportivos.

Especialmente se espera que, ahora sí, como debe ser, la entrada de los locales sea por la parte del frente del edificio, y que por la parte de atrás únicamente se abastezca desde las lanchas que llegan a descargar el producto fresco.