
HAY QUE DECIRLO.
En plena semana de algarabía patria, del tequila y de arengas, ocurrieron dos noticias que valen la pena destacar y cacaraquear con más fuerza: la primera, tras debate y gestiones jurídicas, se determinó que las instalaciones que ocupaba el ITESM ahora son responsabilidad de la Universidad de Colima. Hace unas semanas platicaba con dos amigos universitarios que me explicaban el reto administrativo, logístico y financiero que representa mantener una universidad como la de Colima funcionando. Los costos y gastos que esto representa y que, aunque podemos verla plena a simple vista, siempre se puede hacer más por ella y la población que atiende. En ese orden de ideas, resulta un gran acierto de todos los involucrados haber logrado esta concesión.
Ojo, no digo con esto que el Colegio Anáhuac no lo mereciera o no tuviera la capacidad; al contrario, es una institución privada de gran trayectoria y respeto. Pero siempre, ante la confrontación de lo público y lo privado, lo público tendrá ventaja, pues está enfocado a atender al que desea superarse, no solo al que puede. Por eso, enhorabuena a la Universidad de Colima por la apertura de su nuevo Campus Griselda Álvarez, nombre atinado, por cierto, pues “maestra antes que gobernadora, entendió la educación como una vía para transformar la vida de las personas”, así puntualizó el rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño durante su intervención en la rueda de prensa.
La segunda noticia también tiene que ver con un trabajo en equipo entre el Gobierno del Estado y la Universidad de Colima, que voltea a ver a las personas privadas de su libertad como lo que son: personas en un proceso de reinserción social que no han perdido el derecho a superarse, aprender y cultivarse. La apertura de un aula de la UdeC dentro del CERESO varonil permitirá impartir clases de música, danza, teatro, canto, arte, filosofía y naturaleza, que les ayudarán a expresar sus emociones, a convivir y a mirar las cosas desde perspectivas diferentes.
El aula en sí misma es un mensaje poderoso del que todos podemos formar parte, pues entender la sociedad como responsabilidad de todos también implica contemplar a aquellos que hoy cumplen una condena. También para ellos puede ser un mensaje positivo dirigido a sus familiares y amigos respecto a su avance y deseo de recuperar el tiempo en favor de sí mismos y sus seres queridos. Además, también habla de la democratización del conocimiento, esa que no tiene distinción sobre el estatus legal de nadie.
En fin. Enhorabuena a Blanca Liliana Díaz Vázquez, presidenta del Voluntariado Universitario; al rector de la Universidad de Colima, Torres Ortiz Zermeño, y su equipo de trabajo; y, por supuesto, a la gobernadora del Estado, Indira Vizcaíno Silva, por estas noticias. Dejan ver que el compromiso por la educación no es discurso, no es papel: son hechos. Muy valorados por los ciudadanos que ambicionamos una sociedad equilibrada e integral.
EN OTRAS NOTICIAS TAMBIÉN ALEGRES
Ya que estamos en noticias que merecían comentarse mucho más, recuperemos la prórroga de cincuenta años (del 2044 al 2094) al título de concesión de la ASIPONA Manzanillo. Esta ampliación temporal que otorga el Ejecutivo Federal, a través de la Secretaría de Marina, les permite a las empresas voltear a ver con certeza al Puerto de Manzanillo y así invertir en grandes proyectos, con la confianza de tener tiempo suficiente para ver el retorno de sus recursos. Una decisión que repercute directamente en el proyecto Cuyutlán y los colimenses interesados en su ejecución. Este 2026 obtuvieron también una ampliación Lázaro Cárdenas, Ensenada y la privada Zeta Gas del Pacífico.