Los maravillosos errores en una hoja escrita a máquina de escribir.


Los jóvenes posiblemente no conocen esa maravillosa herramienta (Maquina de Escribir), que llevaron a la culminación de fantásticos libros.
Una hoja con errores (un borrador), asoma el atasco de las teclas, falta de visibilidad/sonido nocturno, problemas de alineación y márgenes >>el pleito con la hoja en blanco<<, como si fuera un animal indomable.
La máquina de escribir nació en 1843, en el taller de un relojero que quería atrapar el eco del pensamiento humano.
La letra que se fué de más o de menos (errores de mecanografía), puntos, comas, acentos, signos de interrogación y exclamación, rodillo/cinta/tinta, cartas sin envíar, faltas de ortografía, erratas corregidas y manchas y, gotas de café.
El sonido de una tecla es único, al ritmo exacto de la respiración, más cuando se va de largo -es música para los oídos del escritor/el sonido físico de la creación-, ¿Fué la tecla la que le piso los talones a las ideas? o ¿Llegó primero la idea e inspiración?
¿Con que objeto leo aquello que huele a moho?, ¿Lo voy a desempolvar para leerlo o se va directo a la basura?, ¿Qué valor tiene?, ¿Para quién es importante?, ¿Cómo se cuida un tesoro del cual no se conoce su valor?.. tantas y tantas preguntas.
¿Un regalo sorpresa atesorado?, todos los escritos encontrados -a polvo-, en casa del papá, abuelo o bisabuelo, ¿Deberían ser la memoria familiar?, una mirada a la vigencia.
Algunos filme

s (Mentes Peligrosas/Dangerous Minds, Descubriendo a Forrester/Finding Forrester, Escritores de la libertad/Freedom Writers, Fresh/1994, Jugada de rey/Life of a King), sobre la libertad que otorga la lectura, escritura, el deporte o el ajedrez (en entornos sociales hostiles), con adolescentes difíciles que se niegan a comprometerse, se encuentran vigentes.

En la enseñanza de clase (aula), se debe utilizar temas y lenguaje que atraiga a los pícaros estudiantes. Motivarlos con calificaciones altas >>pero enseñando<<, lo mínimo indispensable que es la lectura (poesía), otorgando premios e incentivos, como viajes escolares para infundir confianza y elevar su autoestima.
Volver al lápiz y papel en las escuelas: Varios países nórdicos, están regresando al uso del libro impreso -limitando las pantallas-, para mejorar el aprendizaje y recuperar el hábito de la lectura profunda.
Al término de la lectura sería estupendo que alguien se atreviera a desempolvar su máquina de escribir, para volver a escribir unas líneas (.. su último/único libro quizá) o de plano regalar a quien le pueda dar uso; para reliquias, los museos.
P.D. Dedicado a lectores >>devoradores<< de escritores mexicanos [siempre tan vigentes], como Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) “Primero Sueño”/poema filosófico, Octavio Paz “El laberinto de la soledad” (Premio Nobel de Literatura), Juan Rulfo “Pedro Páramo”, Juan José Arreola “Confabulario”, Jaime Sabines “Horal”, Carlos Monsiváis “Días de guardar”, José Emilio Pacheco “Las batallas en el desierto”, Elena Garro “Los recuerdos del porvenir”, Fernando del Paso “Noticias del Imperio”, Sergio Pitol “Trilogía de la memoria”, Gonzalo Celorio “Amor propio” (78 años), Juan Villoro “El Testigo” (70 años) y Carlos Fuentes por “Aura”. ¡¡Nadie se hace famoso por un sólo libro!!, bueno casi nadie. Y a tantos otros escritores (muchos más), que los sentimos como nuestros: Gabriel García Márquez “Cien años de soledad”, Julio Cortázar “Rayuela”, Elena Poniatowska “La noche de Tlatelolco” (un homenaje en vida/a su trayectoria literaria), a sus 94 años de edad.