*Boom de la industria en los 30
Cuando Manzanillo nació en la segunda década del Siglo XIX, lo hizo como un reemplazo del antiguo y obsoleto Puerto de Salagua, casi a punto de desaparecer, buscando aprovechar las ventajas geográficas de un paraje deshabitado, inhóspito y poco agradable, conocido como la Ensenada de Las Manzanillas o simplemente El Manzanillo, que para colmo de males, ni tenía agua, y sí muchas plantas extremadamente venenosas.
Casi su único propósito de vida era el recibir barcos, teniendo una calidad de vida como población bastante descuidada, de manera que era atractiva para que algún turista viniera a conocerlo, y además, los caminos eran bastante malos por tierra, por no decir que inexistentes. Desde luego que desde sus primeros años existieron mesones y posadas rústicas, donde había habitaciones precarias, casi sin servicios, y con corrales en la parte posterior para amarrar a las bestias como caballos, mulas y burros, y que pudieran alimentarse y beber, mientras el amo hacía algún negocio relacionado con alguna carga o podía embarcarse para viajar a otro puerto o trabajar a bordo.
Cuando en 1858 el Lic. Benito Juárez García, Presidente de la República, vino en el marco de la Guerra de Reforma, no encontró grandes y lujosos hoteles en Manzanillo, que estaba a años luz de ser un puerto turístico, y lo que tuvo que hacer es hospedarse con parte selecta de su pequeña comitiva en un mesón precario frente al mar, a la altura de lo que hoy es calle Juárez, cerca de la esquina con la calle México, que era propiedad de un portugués, donde fue atendida por la esposa de éste, Doña Fermina. El único lujo que encontró, por decirlo así, el Patricio de la Reforma, fue la sombra de un frondoso tamarindo, mientras esperaba el buque John L. Stephens, que lo llevaría hasta Centro América.
Mientras que Manzanillo se iba extendiendo poco a poco del lado del mar hacia el de la laguna, principalmente a través de la Calle Principal, también operaban algunas modestas casas de huéspedes, y en el caso de Petrita, que en sus primeros se encontraba en las cercanías de la orilla de la laguna, a sus espaldas, se abastecía de huéspedes del antiguo mercado de Manzanillo, primero sin nombre, y después nombrado Reforma, en los tiempos del Gral. Lázaro Cárdenas. Ahí se hospedaban algunos de los proveedores de frutas y verduras que venían a hacer negocios con los locatarios de este popular centro de abastos de aquel pequeño Manzanillo. También abrió sus puertas La Flor de Mayo, mandado a construir por cuenta y cargo del gran pintor colimense Alfonso Michel, pero como en los otros casos, estos no tenían una visión principal enfocada al turismo, porque este era prácticamente inexistente.
El primer gran hotel que tuvo nuestro puerto fue sin lugar a dudas el Hotel Ruiz, propiedad del acaudalado hombre de negocios y político Ponciano Ruiz, quien fue presidente municipal de Manzanillo en el año de 1882, tiempo por el cual abrió su negocio, que era frecuentemente ocupado por personas que venían a hacer negocios en relación a los barcos que entraban o salían del puerto. También por aquellos años empezó a funcionar el Hotel Miramar, de buenas dimensiones y excelente ubicación, a media cuadra del edificio de la Presidencia Municipal y el Jardín Galván.
En el año de 1895, el Prof. Blas Ruiz Díaz heredó de su hermano Ponciano el Hotel Ruiz, y empieza a remodelarlo de forma integral, ampliándolo a dos niveles, siendo el segundo de madera, y conservando el primer piso de material. También se conservó el pozo de agua en el centro de la construcción, que era uno de los más antiguos practicados en la población, ya que, como dijimos al principio, Manzanillo se caracteriza por tener escasas fuentes de aprovisionamiento del vital líquido.
En el año de 1896, fungiendo como administrador del Hotel Ruiz el chino Emilio Cham, el hotel tuvo como uno de sus primeros huéspedes al Prof. Manuel Vázquez Andrade, quien vino a ocupar el cargo de director de la Escuela de El Tamarindo, que operaba por donde se encontrara el mesón que albergó a Juárez, mentor que también se destacó como escritor. Se dice que por 1897, empezó a operar de forma clandestina un túnel que iba desde la bahía, contiguo al llamado “Muelle de la Vía Hundida”, yendo hasta la parte central del Hotel Ruiz, con la finalidad de facilitar el ingreso ilegal de inmigrantes chinos al puerto de Manzanillo, lo cual nunca ha podido ser comprobado del todo; lo cierto es que por ese tiempo llegaron muchos inmigrantes de esa gran nación a nuestra patria chica.
En 1907 se le hizo una ampliación al Hotel Manzanillo como ahora se llamaba, haciéndole una segunda planta de madera. En la parte baja de la ampliación, aparte de hallarse la administración del hotel y algunos cuartos, se encontraba también la tienda de abarrotes de Manuelito Cham. Según un reporte, para el año de 1913 el Hotel Manzanillo tiene 22 cuartos y 47 camas, siendo administrado por una mujer norteamericana, estando completamente amueblado y teniendo en su parte baja una gran sala con bar y mesas de billar.
El Hotel Miramar le disputaba la primacía al Manzanillo, y es así que el 13 de noviembre de 1935 es en sus instalaciones que se hacen las importantes negociaciones entre los representantes de las asociaciones de trabajadores en pugna CROM y CTM, las cuales llamaron la atención de la prensa nacional por largo tiempo.
A partir del 22 de junio de 1932 en que un maremoto o tsunami afectó gravemente al balneario colimense de Cuyutlán, dejando muchos muertos y heridos sobre cuyas cifras hay discusión, el turismo empieza a dejar de ir a disfrutar de su publicitada Ola Verde, y es ahí cuando encuentran en las cercanías un hermoso puerto casi virgen, como era Manzanillo en la zona de Santiago, Miramar y Salagua.
A partir de ahí empieza el boom hotelero de Manzanillo, cuando en 1938 Octavio Machetto funda el Hotel Playa de Santiago y Anita Barragán de Villegas hace lo propio con el Hotel Anita. Rápidamente cautivan al público de la entidad, de Jalisco e incluso de partes de Michoacán.
Para 1942 abre el gran hotel urbano, en pleno corazón de la ciudad, con vertiente de negocios y asuntos políticos, como es el caso del Hotel Colonial, que se inaugura un 4 de mayo con la presentación de Las Hermanas Águila, por entonces de las artistas más connotadas a nivel continental, quienes presidieron un baile de gala. El Colonial fue construido por su propietario Don Francisco Moreno Hurtado, siendo el maestro de obras Don Vidal Bautista Hernández, uno de los grandes trabajadores de la construcción que ha dado Manzanillo.
El Foreign Club o Club Extranjero se construyó en 1940 con cuarenta y dos cuartos, el cual destacaba porque tenía vista tanto hacia al mar como hacia la plaza principal de Manzanillo, que es el jardín Álvaro Obregon, en el cual había música en vivo y durante muchos años fue un referente, hasta que cerró sus puertas con este nombre y pasó a ser la Casa del Marino, centro de hospedaje que también cerró hace algunos años, al presentar el inmueble algunos daños por un terremoto.
El Foreign Club (o “Club Extranjero”) hace referencia principalmente a un icónico e histórico hotel y club que marcó una época inolvidable en el viejo Manzanillo, Colima. Construido originalmente entre 1940 y 1942, se ubicaba frente al mar y la plaza principal, destacando por sus veladas musicales y su ambiente tropical durante mediados del siglo XX
El 17 de diciembre de 1957 el Hotel Playa de Santiago se organiza en sociedad anónima, bajo la dirección de los esposos Héctor Ochoa Meillón y Hortensia Machetto Amador. El 15 de agosto de 1968, en vista de la consolidación de la industria turística en Manzanillo, que se protocolizó el acta constitutiva de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles, delegación Colima, que funcionaba de manera irregular desde 1950, quedando al frente de ella de forma honoraria y vitalicia Anita Barragán de Villegas; como presidente ejecutivo, Héctor Ochoa Meillón; y como secretario, Raymundo Cabrera Cruz. Entre los hoteles que la integraban estaban el Anita, el Playa de Santiago, el Foreign Club, el Colonial y el Miramar, entre otros.
El siguiente salto en el sector turístico que tuvo Manzanillo y que fue enorme, posicionándolo ahora a nivel internacional, fue la construcción del Hotel Las Hadas en el año de 1975, por encargo del multimillonario boliviano, Atenor Patiño, conocido como El Rey del Estaño, y siendo construido por mano del gran arquitecto español José Luis Ezquerra de la Colina. El jet set internacional se enamoró de él por su gran belleza arquitectónica, que incluía una bella marina y el que en su momento se consideró el mejor campo de golf del mundo. El hotel incluso generó que se tuviera que construir el Aeropuerto Internacional Playa de Oro de Manzanillo.
En el año de 1976 fue adquirido por el Grupo Alfa de Monterrey. Estos a su vez, en 1979 pusieron en operación otro gran centro de diversión y hospedaje de nuestro municipio, que fue el Pueblo Club Maeva, que fue inaugurado por el propio Presidente de México en ese tiempo, José López Portillo, mismo que recientemente desapareció.
