El pasado viernes se conmemoro el 58 aniversario de la matanza de Tlatelolco, donde nunca en la historia de nuestro país en los movimientos sociales como fue el movimiento estudiantil. El 02 de octubre de 1968 siempre recordaremos la trágica matanza de estudiantes y civiles en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, Ciudad de México.
Miles de jóvenes exigían en aquel entonces más libertades democráticas, diálogo público y el fin del autoritarismo gubernamental. El gobierno en turno, encabezado entonces por el Expresidente Gustavo Díaz Ordaz, utilizó al ejército y a la policía para abrir fuego contra la multitud pacífica. Cientos de personas perdieron la vida o quedaron heridas en uno de los episodios más oscuros del México contemporáneo, es decir, un México contemporáneo como entidad política con un gobierno centralizado que regulaba la vida social, económica y jurídica de un territorio. Con ello, sus características principales fueron; el Poder centralizado, cooptado por instituciones y normas que ejercían autoridad sobre la población. Soberanía territorial; Control de un territorio delimitado y definido legalmente y prevaleciente la Economía de mercado, vinculación comúnmente con un sistema económico neoliberalista.
El Movimiento Estudiantil de 1968 en México fue una protesta social y política contra el autoritarismo del Estado, la cual culminó trágicamente el 02 de octubre con la Matanza de Tlatelolco en la Plaza de las Tres Culturas. El conflicto comenzó en julio de 1968 tras una intervención policial en un enfrentamiento estudiantil. Para coordinar las protestas, se formó el Consejo Nacional de Huelga (CNH), integrado por alumnos de la UNAM, el IPN y otras escuelas. Su pliego petitorio de 6 puntos exigía: 1.- Libertad a los presos políticos; 2.- Derogación del delito de disolución social (artículos 145 y 145 Bis del Código Penal; 3.- Desaparición del Cuerpo de Granaderos, 4.- Destitución de jefes policiacos responsables de la violencia; 5.- Indemnización a familias de los afectados y 6.- Deslinde de responsabilidades de los funcionarios.
En la Plaza de las Tres Culturas, edificios, ruinas y memoriales conviven con la vida cotidiana. Entre ellos permanece un monolito de piedra levantado en el año de 1993 con los nombres y edades de 20 estudiantes y vecinos que murieron durante el ataque del 02 de octubre de 1968. El ciudadano Enrique Santos, arquitecto y vecino de Tlatelolco y sobreviviente del movimiento estudiantil, afirma que esa lista apenas alcanza a mostrar una parte de lo ocurrido. Sostuvo que las víctimas fueron muchas más de las que reconocieron las autoridades. Afirmando el arquitecto Santos que: “Esa escultura que pusieron está bien, pero no creo que le haga la justicia a lo que pasó aquí, debe ser una escultura grandísima, muy bien hecha porque son muchos los que murieron aquí, mucho sufrimiento, Tlatelolco ha sufrido mucho y necesitamos que se reconozca la lucha de la gente, de los residentes. Por ejemplo, toda la gente que pasó toda la noche soportando balazos con un pánico terrible. No hay ningún nombre de una persona allí”.
Como docente de educación superior a mis estudiantes siempre les he promovido el analizar y razonar ejerciendo la crítica constructiva del contexto pasado y compararlo con el presente. El pasado estuvo marcado por un centenar de movimientos sociales en México y este el movimiento estudiantil, fue uno de los más importantes y por el cual se ejerció una opresión por el Estado Mexicano, que nadie desea que vuelva a suceder ello en nuestra nación.
A 58 años de conmemoración de este movimiento estudiantil con respeto, recordamos a los miles de estudiantes y de ciudadanos y ciudadanas que perdieron la vida ante este movimiento social y donde la libertad de expresión, el respeto a disentir son parte de las libertades políticas actuales en nuestro país.
Donde el diálogo debe prevalecer siempre sobre la fuerza militar o policial ante las exigencias de la juventud y de la ciudadanía. El 02 de octubre no se olvida, mantiene vigentes los reclamos por la verdad, la justicia y la rendición de cuentas de los gobiernos emanados en forma democrática y, donde el Estado mexicano, ha reconocido formalmente que esos actos de violencia como crímenes de lesa humanidad, nunca se repetirán, al no utilizar jamás a las fuerzas armadas para reprimir al pueblo, como siempre a eso le apostamos y en ello coadyuvaremos como ciudadanos mexicanos.
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