En la aduana se combate el famoso transshipment.

Yo como agente aduanal no dudo que nuestras tarifas van a cambiar, la cuestión es cuando y cómo. México ya movió sus fichas.

El gobierno estadounidense no está peleando con México, es con Canadá la controversia. Y la diferencia en ambos escenarios incide todos los días con puertos como Manzanillo.

Mientras México y Estados Unidos han efectuado tres rondas formales de negociaciones del T-MEC, la relación con Canadá entró en una escalada de aranceles y sanciones, incluso con nuevos aranceles.

Canadá reaccionó en septiembre, con las mismas medidas, en cambio México eligió otra ruta, y está funcionando. Buena parte de lo que está en juego, tiene que ver con el tema: El transbordo de buques chinos que se enrutan por México hacia E.U.  la denominada triangulación.

No es casualidad que la ronda se pospusiera hasta después de la visita de XI Jinping a Washington, lo que incidirá directamente en lo que pedirá a nuestro país.

La agenda incluye algo que debería tener muy atentos a los importadores mexicanos. Armonizar la tarifa de la LIGIE (Ley de Impuesto General de Importaciones y Exportaciones) con la ley americana, para restringir el paso a las exportaciones chinas

Yo como agente aduanal no dudo que nuestras tarifas van a cambiar, la cuestión es cuando y cómo. México ya movió sus fichas, desde enero aplica aranceles de hasta 50% a 1463 fracciones de países sin tratado comercial con nosotros, y en su mayoría con China precisamente.

La importación de esos productos cayó en 23.2% entre enero y mayo, y el gobierno mexicano prepara un nuevo listado de hasta dos mil fracciones. ¿Qué pide México a cambio? Certeza arancelaria, no únicamente sobre los aranceles vigentes de la sección 232, sino la garantía de que no se impondrán nuevos, podemos, pues, ceder en otras cuestiones, no en esto.

Es, por decirlo de algún modo, un intercambio, donde México controla la “Triangulación” a cambio de estabilidad arancelaria para sus exportaciones. Lo más probable es un acuerdo parcial, y una relación Bilateral más estrecha dentro del andamiaje Trilateral, con revisiones anuales, si no hay más remedio.

Obviamente la incertidumbre castiga a los proyectos de largo plazo, sin embargo, para atenuar esta situación mucho depende de nosotros, no de Washington.

*AGENTE ADUANAL Agustín Izquierdo. Socio Corporativo de GIC

aizquierdo@gicaduanas.com