Manzanillo: entre la modernización aduanera y el colapso logístico.


Recientemente se ha dictaminado una reforma integral a la Ley Aduanera y disposiciones reglamentarias, orientada a digitalizar completamente las operaciones del comercio exterior para combatir principalmente el contrabando y la evasión fiscal.

La Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT), pretenden una hiperfiscalización respaldada por la Inteligencia Artificial (IA), y sistemas de monitoreo en tiempo real por video vigilancia.

Cumplir a cabalidad tan ambiciosos objetivos implica desde luego fuertes inversiones en actualización y modernización de los propios equipos y sistemas de fiscalización del SAT, contratación de personal profesional suficiente, con la capacitación adecuada en sintonía con la famosa IA, (aún está en proceso de desarrollo e instrumentación para aplicaciones prácticas, realistas y efectivas), sobre todo para cumplir a cabalidad con las nuevas disposiciones fiscales, lo que implica una enorme responsabilidad legal del sistema tributario federal de México, de ineludible cumplimiento.

Lo mismo podemos afirmar del sector privado aduanero, si bien a la escala de operación de cada agencia en particular, pue no es lo mismo una agencia con gran volumen de operaciones a otra de menor escala.

Es evidente un desfase entre digitalización con “IA”, entre el sector privado y el público, es perceptible por ejemplo en Manzanillo, donde difícilmente la Aduana se está adaptando y cumpliendo con los objetivos de la modernización que pretende la nueva Ley, lo que se traduce en una gran demora en la fiscalización de la carga contenerizada, que arriba continuamente al Puerto,  esto sin hablar de las demoras por revisiones de seguridad por parte de la Marina Armada de México, lo que deriva en kilométricos atorones viales de miles de tractocamiones al exterior del recinto portuario de bíblicas proporciones, afectando a todas las actividades económicas del puerto, el turismo y la población en general.

Es por lo que se requiere ya acelerar la modernización de la Aduana por parte del Estado, así como la aceleración del proyecto del nuevo puerto Cuyutlán, para desfogar este cuello de botella del flujo de Comercio Exterior, que se traduce ya, en pérdidas enormes de la misma recaudación fiscal, y competitividad logística con puertos de otros países, tema que tratare en próximas columnas.

Agente Aduanero: Agustín Izquierdo Socio Corporativo de GIC

aizquierdo@gicaduanas.com