Alimento para el Alma


Rebeca Mendoza Silis.-

¿Cuál es la mejor religión?

“L. Boff relata cómo el Dalai Lama respondió cuándo le preguntó sobre cuál era la mejor religión, él esperaba que dijera: “El budismo tibetano” o las religiones orientales, mucho más antiguas que el cristianismo, sin embargo el Dalai Lama hizo una pequeña pausa, sonrió y me miró fijamente a los ojos, lo que me desconcertó un poco porque yo sabía la malicia contenida en la pregunta y afirmó: “La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al Infinito”. Es aquella que te hace mejor. Para salir de la perplejidad delante de tan sabia respuesta, pregunté: ¿Qué es lo que me hace mejor? El respondió: “Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético… La religión que consiga hacer eso de ti es la mejor religión”. Para mí son sabias sus palabras, sobre todo la respuesta que dio a este periodista, quien esperaba una respuesta muy diferente a la que recibió, si reflexionamos a fondo, existen dos temas en nuestra sociedad que lo mejor es evitar tocar en una conversación, si se quiere seguir disfrutando (la política y precisamente la religión), cada quien dará su opinión sobre ello y será de los más diverso porque tenemos un sentir y pensar diferente; sin embargo, esa no es la complicación, el verdadero inconveniente comienza cuando no somos respetuosos con el punto de vista de los demás y por si esto no fuera suficiente, queremos hacerles cambiar de opinión o que pertenezcan a nuestra religión o aun partido con el cual se simpatiza.

Soy católica porque es la religión que me inculcaron en mi familia, no obstante con el tiempo aprendí en base a lo que vivo, que el Creador se encuentra en todas partes y soy yo quien decide cómo me comunico con él. Cuando mi hijo estaba chico, era quien me daba la pauta de cómo se comunicaba conmigo, yo respeté su manera de hacerlo, porque si lo hacía a mi modo, era quitarle su esencia, mi mamá así lo hizo con nosotros, jamás se comunicó con mi hermano y conmigo de la misma manera, ella respetó la forma de ser de cada uno y conmigo sabía que tenía que sentarse y mirarme a los ojos, porque de otra forma yo sentía que no me escuchaba, (Sí, ya sé que escuchamos con los oídos, no con la vista) sin embargo, con el tiempo aprendí en programación neurolingüística, que los seres humanos aprendemos por tres canales, por lo regular tenemos uno que predomina más que los otros, (kinestésico, visual y auditivo)  el mío es visual kinestésico, (sé que tengo que trabajar con el auditivo, para que se encuentre a la par de los otros dos), por darte un ejemplo: Si voy a misa y me toca escuchar el sermón sentada en la parte de atrás y no puedo ver al padre, para mí no sirvió de nada haber ido, tengo que seguirlo con la mirada, sino me distraigo mucho y no me siento nada cómoda, lo mismo me sucede en todo lo que tenga que escuchar, tengo que seguirlo visualmente y entonces me siento muy bien.

 Con mi hijo su primer canal es kinestésico, a ese tipo de personas les importa más sentirse cómodos, es un canal de sentir y de tocar, no pueden estar sin dejar de moverse y hacen varias cosas a la vez, parecen distraídos y esto no necesariamente es así, cuando mi hijo estaba chico y yo no sabía de esto, era frustración total para ambos, dejó de serlo cuando aprendí sobre estos tres canales, ahora él puede estarme platicando boca abajo sin mirarme y yo acariciándole la espalda sin frustrarme, sé que aunque no me mire me va a entender, cuando hablo yo sí tiene que mirarme. Todos somos diferentes, por ello somos únicos, especiales e irrepetibles, sin embargo como sociedad hemos crecido con la idea de que todos debemos seguir un mismo patrón nos funcione o no, nos cause confusión, frustración, irritación, enojo, tristeza y por lo mismo una gran depresión. Muy pocas veces se cuestiona si sirven o no dichos patrones de conducta y los que hacen o marcan la diferencia, se les etiqueta de rebeldes y anormales, para mí un padre y una madre lo único que esperan de sus hijos e hijas es que permanezcamos en contacto con ellos de la manera que mejor nos acomode y demostremos a través de nuestras acciones el amor que habita dentro de nosotros ¿De qué me serviría tener una determinada religión y decir que es la mejor, cuando me la paso de pleito con medio mundo por defenderla? ¿Qué padre o madre va a querer esto para su hijo o hija? ¿Qué importa si alguien sana sus heridas a través de la biblia, cursos, talleres, misa, conferencias o un libro? ¿No se supone que el Creador habita en todas partes? ¿Entonces porque insistimos en limitarnos, dividirnos y esclavizarnos? Tengo amistades cristianas que me han invitado a participar con ellos y lo he disfrutado mucho, me encanta como oran, también he asistido con los tibetanos, sus mantras y los efectos de paz y amor que producen en mí cuando los entono o sólo los escucho, simplemente me fascinan, me sucede exactamente lo mismo cuando rezo el Padre Nuestro, es el rezo que más me gusta, por ello desde hace tiempo mi comunicación con el Creador simplemente la establezco yo, nadie más, me quedo con lo mejor de cada lugar donde se contacta con él.

En resumen he aprendido que en todas partes se encuentra el Creador, por lo mismo procuro poner en práctica acciones que van llenas de amor hacia mí y por consiguiente hacia quienes me rodean, nadie podemos dar a los demás lo que no somos capaces de darnos a nosotros mismos. Te invito a que seas tú quien elija cual es la mejor religión para ti, eso sí como dijo el Dalai Lama… Procura que te aproxime a Dios y que por lo mismo te haga ser mejor. Que tengas un excelente inicio de semana lleno de hermosas bendiciones, recuerda que es nuestra responsabilidad cuidar de nosotros, con respeto y con amor. Tus comentarios a [email protected]