Alimento para el alma


Rebeca Mendoza Silis

Aprende a confiar en lo que está ocurriendo.  Si hay silencio, déjalo aumentar, algo surgirá. Si hay tormenta,  déjala rugir, se calmará. (El Tao).

Definitivamente confiar se dice fácil, sin embargo, no siempre es tan sencillo y menos cuando se han tenido decepciones de toda índole; se lleva muchos años construir y tan sólo unos segundos para destruir esa confianza. Cuando queremos hacer las cosas de diferente forma para vivir en armonía con nuestro entorno y agradeciendo lo que tenemos así como también por lo que nunca podremos adquirir porque es algo que no nos beneficiará ni tampoco nos hará crecer, lo primero que tenemos que hacer es aprender a fluir con lo que vamos viviendo y  si no sabemos cómo hacerle, pues empecemos a investigando.

Dejemos poco a poco de pensar de manera negativa; modifiquemos esa actitud, hacia una positiva. Paradójicamente la única opción que tenemos para empezar, es ir confiando en que pase lo que pase, nos favorezca o no, es lo mejor para nuestra evolución, es un proceso que la vida nos otorga para ir aprendiendo. Tener  presente que un poder supremo cuida de cada uno de nosotros, es esencial. El arte de aprender a fluir, de dejar ir y de resistirnos a luchar contra todo lo que nos acontece es un trabajo de todos los días, sólo con la práctica se aprende.

Se requiere de paciencia, disciplina, constancia y responsabilidad para seguir adelante en nuestro crecimiento. La paz sólo se logra en la medida que nos entreguemos  al proceso sin oponer resistencia, si hay que llorar hacerlo; si hay que gritar el dolor, sacarlo, no permitas que se quede adentro porque te irá destruyendo lentamente y de manera silenciosa. Si hay que quedarse en silencio, hazlo y sólo escúchate para que puedas fluir, se  un espectador de lo que ocurre dentro de ti, obsérvalo, acéptalo y reconócelo.

La vida es un fluir constante por lo mismo no se estanca, porque si no se pudre, así es como la naturaleza trabaja, no se cuestiona porque tenga un sol brillante o al rato un gran aguacero, se rinde ante lo que es, sólo hace su función pues para eso fue creada, sabe esperar el momento adecuado para seguir fluyendo, porque sabe que ante ello algo surgirá para nosotros y por lo regular es un gran regalo que nos lleva a descubrir quiénes somos en realidad y todo lo que podemos lograr.

En la oscuridad podemos encontrar nuestra gran luz que proviene de nuestro interior, ahí mora nuestro Creador, no puede ser de otra manera sólo porque así lo queramos , porque cuando insistimos en que sea de otra forma, lo único que provocamos es un gran desgaste físico, mental y emocional; sufrimiento, pérdida de tiempo y una  gran oportunidad de crecimiento. Sé que lo escribo parece fácil pero no es así, sin embargo, cuando se empieza ya no se puede parar ese crecimiento porque se van viendo los resultados. Por ejemplo en mí cada vez me siento más viva, más completa, más ser humano, por ello he escrito en otras ocasiones: “No me crean nada de lo que yo les diga cada semana, mejor vayan y compruébenlo; salgan y sean los protagonistas de su propia vida, muévanse, fluyan, dejen su zona de confort, reflexionen si todo lo aprendido sigue sirviendo hasta el día de hoy, y si no a rediseñarse, a dejar de perder el tiempo; tal vez después sean ustedes quienes en algún momento nos estén compartiendo con su ejemplo, todo lo que yo aquí he escrito. Seamos cada vez más quienes nos ocupemos de vivir en el mundo que queremos y eso sólo sucede a partir de cada uno de nosotros”.

El cambio es individual y de ahí se expande a un nivel global, ese es el orden, “me acomodo y se acomoda todo lo demás”. Para concluir, quiero cerrar mi sección con un infinito agradecimiento a Dios, por poder seguir en este plano compartiendo con quien así lo quiera y aprendiendo todo lo que aún me falta por aprender. Por todo lo vivido a lo largo de estos 45 años que estoy celebrando el día de hoy.

Por todo lo que se me otorga y también por lo que se me niega para continuar con mi evolución. Por seguir teniendo la dicha de festejar junto a mis seres queridos, por tener a mis padres, por haberme realizado como madre, hija, esposa,  hermana, compañera y amiga; por saberme muy amada; en pocas palabras, por ser la mujer que día a día soy con cada acontecimiento que vivo, y deseo que el Creador me conceda muchos años más en esta vida, con salud, bienestar y bajo su protección; por todo ello, a seguir celebrando mientras pueda.  Que tengan un excelente inicio de semana, recuerden que es nuestra responsabilidad cuidar de nosotros, con respeto y con amor. Tus comentarios a [email protected]