Alimento para el alma


Rebeca Mendoza Silis.-

La honestidad es un regalo muy caro, no lo esperes de gente barata. (Desconozco su autor). Yo entiendo que al decir gente barata, es no tener valores, respeto y compromiso consigo misma, mucho menos con quienes le rodean. La honestidad es un valor que se aprende como muchos con la práctica diaria, nos estén observando o no. La verdad, no creo que exista otro camino para ello. Honestidad significa ser auténtico,

franco y verdadero, con ello expresamos respeto por nosotros mismos y por consiguiente con los demás. Abrimos con ello la puerta hacia la confianza, sinceridad y un nivel de vibración más alto; sin embargo como ya lo mencioné con anterioridad, necesitamos practicarlo toda la vida, a todas horas y en todo momento, empezando desde las situaciones más simples o sencillas, porque éstas nos llevarán a las situaciones más grandes y complejas.

Mentir pareciera fácil, pero cuando se utiliza constantemente también se está practicando, por lo tanto empieza a convertirse en un hábito que no deja nada positivo. La honestidad es de suma importancia en nuestro diario vivir, en todo lo que hacemos y en donde nos encontremos, sólo así logramos desarrollarla y ejercitarla. ¿Quieres un lugar con personas honestas? Empieza por ti donde quiera que te encuentres, porque si seguimos esperando a que los demás cambien, jamás haremos nada.

Aprende a cotizarte alto y deja de estar viendo al de enfrente qué hace o qué no hace, porque terminará jalándote a su mediocridad y pasarás hacer de la gente barata que sólo sabe quejarse, enojarse, dividir y restar, porque espera que todo el mundo cambie a su alrededor menos él o ella. No les cae el veinte o no quieren que les caiga; ya les cayó o de plano no les importa, sin embargo eso ya es asunto de ellos, esa persona ya recogerá sus frutos.

Enfócate en sembrar y recoger los tuyos. Cualquier cambio que se quiera ver a nuestro alrededor, comienza en nosotros, no creas que te lo digo porque siempre lo he sabido, también me lo dijeron y tuve que aprenderlo y comprobarlo mediante la práctica. ¿Todos somos importantes e iguales para el Creador? Sí, no obstante recordemos que a este mundo venimos para aprender a convivir unos con otros desde el amor y eso sólo desde la práctica lo podremos lograr.

Estamos tan acostumbrados a pedir (por no escribir exigir), que ni siquiera lo que pedimos lo ponemos en práctica, y nos guste o no, todo lo que pidamos a otro ser humano es porque también sabemos darlo y aplicarlo en nuestra vida; si no sabemos, pues aprendamos o dejemos de andar exigiendo lo que deberíamos hacer hacia nosotros y no a los demás. ¡Es cierto! la honestidad es un regalo muy caro que sólo las personas

que la practican lo tienen, habría que observarnos y preguntarnos si nos encontramos entre las personas baratas o las que se cotizan muy alto. Que tengas un excelente inicio de semana, lleno de hermosas bendiciones, recuerda que es nuestra responsabilidad cuidar de nosotros, con respeto y con amor. Tus comentarios a [email protected]